Silbidos

Cada vez más previsibles

Por Manuel Osorio - Miércoles, 14 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Pasaron los tiempos lejanos en que a los árbitros se les clasificaba entre palomas y halcones, la prensa y los aficionados habían dado en separarlos en estos dos grupos.

En uno estaban los árbitros discretos y menos conocidos que dirigían partidos de escasa trascendencia entre clubes de clasificación media o baja, arbitraban a los equipos grandes dentro de sus estadios, los medios del momento los emparentaban con las aves colúmbidas.

En el otro grupo se colocaban árbitros de acusada personalidad y decisiones a veces conflictivas, dirigían generalmente los grandes partidos y a los equipos de cabeza cuando viajaban fuera de sus estadios, eran más famosos y controvertidos. La prensa los consideraba aves de presa.

Los aficionados veteranos recordaremos nombres de árbitros que, muchas veces de modo caprichoso e injusto, quedaban encuadrados en uno u otro grupo, incluso a la hora de hacer quinielas había aficionados que consideraban muy relevante saber el nombre del árbitro.

También en el fútbol regional coexistían árbitros jóvenes e inexpertos a veces un tanto tiraos p’alante con otros veteranos y renuentes a complicarse la vida. Era otra sociedad, otro fútbol y, claro está, otro modo de arbitrarlo.

Con el paso del tiempo el Comité Nacional y las Escuelas Territoriales han ido haciendo un gran esfuerzo de unificación para conseguir un objetivo necesario: la previsibilidad.

Que el árbitro sea previsible es un derecho de los jugadores y público, del fútbol en general. El fútbol tiene derecho a que a situaciones idénticas se apliquen sanciones iguales que no dependan de la personalidad de uno u otro árbitro y sí de los criterios unificados que aplican. Claro es que éste es un ideal teórico y que la realidad práctica y humana puede acercarse a él sin conseguirlo plenamente, pero ése es el camino.

El arbitraje debe estandarizarse, huir del arbitraje creativo, conseguir servir al fútbol con un criterio donde prime lo colectivo sobre lo personal y todo apoyado en una óptima preparación física, técnica y psicológica. Es innegable que se está avanzando y mucho.

Comité Navarro de Árbitros de Fútbol.