La ‘revolución’ del WhatsApp

Por Iulen Lizaso Aldalur - Miércoles, 14 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Y... la paralisis social creciente, coinciden con lo que de manera premonitoria ya lo anunciaban dos grandes escritores del siglo pasado a través de sus obras: Un mundo feliz y 1984.

Tanto Huxlley como Orwell ya en el siglo pasado se imaginaron cómo sería el mundo en el futuro. Coincidieron ambos en que las utopías sociales quedarían enterradas al poco de iniciarse el siglo XXI. Una vez adormecida la conciencia de reclamación a pie de calle, hacernos navegantes por las catacumbas de internet y redes (sin saber aún quién es la araña), hasta que la indignación y el miedo terminan colgados en el suspense del vaivén caprichoso del péndulo o trapecio político.

El primero en su obra: 1984 anunciaba la concentración de poder por parte de los estados, referido al control sobre lo económico financiero, policial, mediático, científico, tecnológico... y sus derivadas de influencia y privilegio personal laboral, comercial, fiscal, etcétera. Tratos de favor recíprocos e intercambio de información privilegiada que se dan entre gobiernos y oligarquías de grandes corporaciones empresariales, del campo de la salud (oligopolio farmaceútico), agroalimentario, (oligopolio de productos fitosanitarios, semillas transgénicas, fertilizantes químicos, biocidas...), oligopolio eléctrico con el impuesto al sol, en combustibles fósiles, telefonía..., pero muy en particular en el campo judicial y en los medios de comunicación, como rasgo de incivismo y déficit democrático en este país.

Aldous Huxlley, con visión de estrategia más refinada, también trazó con precisión de tiralíneas la misma distopía que Orwell, pero no impuesta de manera represiva, burda y bruta para inocular miedo y respetoal poder político policial como fórmula para el control y desactivación de la población, sino de una manera más astuta y sutil, en base a inundarel mercado de tecnología audiovisual para hiperestimulación de los sentidos, con la consecuencia de adormilamiento y colapso social de una mayoría ciudadana ensordecida ante las llamadas a la solidaridad en la calle. Ciudadanos no educados en la cultura de la reclamación, manteniendo una queja permanente y acomodo mental en su zona de confort... a pesar de la cada vez mayor incertidumbre vital.

En su estrategia de mantenernos en esa caverna virtual, ellos cada día las sueltan más gordas y de manera premeditada: hoy el gobernador del Banco de España, mañana el obispo de Donostia, pasado quien sea;el hecho es incendiar las redes y mantenernos horas ocupados mirando a nuestras pantallas hasta el punto de llegar a interiorizar que reenviar y reenviar mensajes o audiovisuales nos autojustifica como la mejor manera de ser contestarios activos para este tiempo, si no la única..., entre tanto ellos menean su cocido alejados de las miradas incómodas de esa aún mayoría realmente deslumbrada por los focos mediáticos para que miren a otro lado de la corrupción, y virtualmente enredada, aunque cada vez menos.

Larevoluciónde los smartphone, haciendo rotar en nuestras pantallas y en nuestros cerebros miles de imágenes e información al día, con el resultado de no quedarnos con ninguna... ahí hemos llegado. Un subconsciente invadido, el consciente aturdido y la conciencia o memoria de vida pasada al olvido, hace que la inmensa mayoría vivamos inconscientes de nuestra verdadera realidad de ser e ignorantes de la razón de nuestra existencia. Dos memorias impresas en el archivo cósmico vital que traíamos alaterrizar en nuestros padres.

Sobre quién de los dos autores se acercó más a la diana en donde nos quisieran tener atados a los díscolos sociales, recientemente leía que en aquellos individuos fieles al predicamento oficial y los dados a la obediencia social, la distopía de Huxlley se asentaba de manera natural, pacífica y libre, porque en un primer momento la gente mayoritariamente obedece, incluso a consignas claramente injustas por parte del poder, sin sentirse tentado a lo contrario, merced a la propaganda política sostenida por unos medios de creación de opinión, más dados a deformar la realidad y desviar la atención que a crear criterio individual desde el conocimiento real de los hechos en pro de una toma de posición social y política consciente, crítica y responsable.

Pero, ¿qué les pasa a aquellos pocos individuos que a pesar de utilizar esos mismos medios son capaces de alejarse del pensamiento inducido para atreverse a pensar por sí mismos, y a divulgar su pensamiento de manera informal (titiriteros, twiteros, grafiteros...) o formal, como pintores, escritores, editores como viene ocurre en el Estado español de manera progresiva?

Ante ello, el articulista dice: “Cuando ante tanta injusticia y corrupción una persona se desvía y empieza a levantarse para avisar al resto (Alegoría de la Caverna de Platón:https://psicologiaymente.net/psicologia/mito-caverna-platon), entonces reaparece la cara orweliana, la que manipula, la que censura, la que reprime, la que tortura y la que controla por el miedo. Cuando no actúa la sedación, actúa la represión..., siendo el mayor exponente de ello, la ley Mordaza en este país.

¿Qué pasa en este país para que se dé ese cada vez mayor distanciamiento entre élites y desheredados? Pasan cosas graves ocultadas sistemáticamente por los prinicpales medios de comunicación: “Europa incluye a España en la lista negra de países sin libertad y el único del mundo que no admite una inspección... Ahora las autoridades diplomáticas europeas no pueden comprobar el estado de las libertades ya que sus representantes son expulsados…” Así finalizaba la nota diplomática de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) en 2015... Hoy tendrían mas motivo.

¿Qué pasa en este país en donde cada vez se da más distancia entre enriquecidos y empobrecidos?: “España es ya el primer país de la UE-15 con un mayor índice de desigualdad, según Oxfam Intermón, pues las 20 personas más ricas del Estado acumulan una fortuna declarada equivalente a la renta de casi 10 millones de sus ciudadanos con menos recursos”..., burda incultura gobernante que, a pesar de la deuda, el déficit recaudador y la quiebra económica enmascarada, siguen despreciando el dinero de los ricos... ¿por qué?

Sobre cultura y estados del pensamiento a favor del civismo y educación en los valores, José Luis Sampedro asegura que el poder controla la educación y medios de comunicación para mantener confundida a la ciudadanía entre lo que es opinión mediática y opinión pública en sus campañas de propaganda para encuestas de opinión y captación de voto y en su estrategia de acallar la contestación ciudadana. Una propaganda que a la mayoría aleja de pensar en libertad y ejercitarse en el autodidactismo al embutirnos a los adultos en un molde de pensamiento sobre la realidad, totalmente mediatizado, y a los docentes en programas educativos más dados a la acumulación de información que al desarrollo de valores y conocimientos para modulación de la mente y formación de la idea.

Asegura que: “el miedo paraliza;el miedo hace que no se siga adelante...”, nos amordaza psicológicamente y, al que no, la mordaza de la ley. Lo tienen todo sin necesidad de cambiar velas incluso cuando el viento les sopla en contra, ya que en lugar de ello, cambian la ley, o el juez, o el fiscal... Cambio de jueces para que ante unos mismos hechos delictivos y en aplicación de un mismo artículo de la ley, se consiga retorcer el origen natural por el que se creó la justicia, violar a la dama de la justicia hasta conseguir un cambio de rumbo en las sentencias o seguir manteniendo la impunidad que les otorga ese poder a pesar del delito.

Cambiar todo para que nada cambie..., pero quedémonos con lo que nos invita José Luis Sampedro: “A pesar de ello, hay que seguir adelante;las batallas hay que darlas se ganen o se pierdan..., hay que darlas por el hecho mismo de darlas, porque eso nos junta, eso nos ratifica”. Vientos de eterna juventud y modelo de pensamiento amable con la vida para una sociedad necesitada de nueva savia que madure nuestro discernimiento… desde nuestra individualidad de ser.

Así que esta vez sí;a pesar de sus reyes, gobernantes y mentiras históricas, esta vez sí toca de verdad confiar en ese despertar que progresivamente se irá dando en las buenas gentes de este bello país.