'El pájaro de fuego'

“El público infantil valora por encima de todo lo que está hecho con rigor, cariño y honestidad”

La actriz navarra ha narrado ‘El pájaro de fuego’ unas cuantas veces, “y cada vez me gusta más”. El sábado volverá a hacerlo en Baluarte (18.00 horas)

Ana Oliveira Lizarribar | Javier Bergasa - Jueves, 15 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Belén Otxotorena, durante la primera función escolar de 'El pájaro de fuego'.

Belén Otxotorena, durante la primera función escolar de 'El pájaro de fuego'. (JAVIER BERGASA)

Galería Noticia

Belén Otxotorena, durante la primera función escolar de 'El pájaro de fuego'.

pamplona- Después de los cuatro conciertos didácticos dirigidos a escolares de Primaria de ayer, Belén Otxotorena volverá a contar El pájaro de fuegoel día 17 para público familiar. Una experiencia para compartir ineludible, advierte. Con más de veinte años sobre las tablas, sabe lo que dice.

¿Qué ingredientes cree que tiene ‘El pájaro de fuego’, tanto por la música como por el cuento de Carmen Santonja, para atraer a las familias a Baluarte?

-Podríamos decir que El pájaro de fuego es ya un clásico del cuento musical. Esta obra maestra de Stravinsky acompañada de la versión que Carmen Santonja hizo del cuento popular ruso es una de las propuestas más interesantes en las que he tenido la suerte de participar. He narrado este cuento con unas diez orquestas diferentes y cada vez me gusta más. Al igual que la música de Stravinsky, siempre encuentro algo nuevo. Es toda una oportunidad escuchar a la Orquesta Sinfónica de Navarra trabajando para el público escolar y familiar con un programa de tanta exigencia interpretativa. Quienes se lo pierdan no se tienen que arrepentir por sus hijos, sino por ellos y ellas mismas.

¿Qué momentos destacaría especialmente de la música

-Es difícil elegir, pero tengo que reconocer que la Ronda de las princesas, tan sutil, tan elegante, tan inspiradora... Y la Danza infernal del rey Katschei, tan contundente y magistral, son mis movimientos favoritos.

¿Y del texto? ¿Qué mensajes destacan por encima de la historia?

-Del texto de Carmen Santonja me gusta todo. Para empezar, el lenguaje, que es de una riqueza extraordinaria. Y por supuesto, los guiños feministas, el mensaje ecologista, la carga erótica que esconde, el sentido del humor... Me encanta que se atreviera a eliminar al rey y a las princesas de la historia original... Es un cuento contemporáneo que es ya un clásico, un cuento divertido que trata temas que, realmente, no tienen ninguna gracia... Una historia para saborear y para reflexionar...

¿Cómo es trabajar con el navarro Pablo Urbina? ¿Hasta qué punto narradora y director deben compenetrarse en un espectáculo de estas características?

-Los ensayos fueron de maravilla y las funciones de hoy (por ayer) han sido preciosas. Tenía muchas ganas de compartir escenario con Pablo Urbina. Los dos estamos felices de trabajar en casa. Por supuesto, es importante acoplarse. Cada director tiene una idea diferente de los tempos, de las dinámicas... A veces se impone el criterio del director y de la propia música y otras, la palabra y la historia tienen prioridad y hay que dejarlas respirar...

Como actriz y narradora, ¿cómo suele enfrentarse a un público difícil como es el de Educación Primaria? ¿Cómo sabe que el concierto está funcionando y que los tiene atrapados? ¿Y qué hace cuando andan dispersos y necesita que se centren?

-En el mundo de la narración contamos únicamente con la voz y la gestualidad. Sin embargo, cuando estás en un auditorio de estas características, sabes que algunos niños te están viendo desde muy lejos así que, en estos casos, la voz es casi tu única aliada. Acabo de regresar de Galicia, donde hemos tenido 1.400 escolares de media por sesión. Te aseguro que escuchar el silencio en un espacio así es mágico. ¿Y cómo se consigue? Ofreciendo programas de calidad. Con El pájaro de fuego esto está garantizado: una música superlativa, un cuento espectacular y unos músicos y un director entregados. Con estos ingredientes, es imposible no elaborar un plato exquisito.

¿Se comporta este público de manera diferente cuando acude a conciertos en familia que cuando son escolares?

-El público infantil a veces se comporta peor con sus padres que cuando vienen con el colegio. En los escolares está, más o menos, garantizado que vendrá el alumnado con la edad para la que el concierto ha sido diseñado. En el familiar, es habitual encontrar público más menudo que no siempre es capaz de seguir el hilo argumental. Pero ahí está la música para llenar esos vacíos de comprensión y emocionar de otra manera. Me gustan los dos formatos: ver a madres y padres felices al lado de sus hijos es un placer inmenso y los comentarios que recibo continuamente del profesorado son de lo más alentadores.

Como veterana de este ámbito, ¿qué es lo que pide el público infantil, qué es lo que le atrapa irremediablemente?

“Dedicarme a los conciertos educativos es una de las decisiones más acertadas de mi vida”

-El público infantil es pequeño pero no tonto y lo que valora por encima de todo es lo que está hecho con el máximo rigor, profesionalidad, cariño, respeto, honestidad, delicadeza... Si para los peques de la casa se reserva la carne más tierna, la fruta más sabrosa y la verdura más fresca, debemos ofrecerles también los mejores espectáculos, la mejor música, los mejores actores y actrices y las mejores historias. El público infantil quiere lo mismo que el público adulto: calidad.

¿Cuáles cree que deben ser los objetivos principales de este tipo de actividades?

-En el fondo se trata de sentar las bases de una sana sensibilidad artística. Y para ello, es recomendable consumir productos de primera calidad. Hemos desacostumbrado al público a ver propuestas interesantes. La crisis y las políticas culturales han hecho estragos. Es hora de empezar a exigirnos cada vez más y de ofrecer cada día propuestas más comprometidas. Como decía Lorca, “un teatro sensible y bien orientado puede cambiar la sensibilidad de un pueblo, y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera”.

¿Cuántos conciertos didácticos ha realizado en su carrera y dónde?

-No llevo la cuenta pero, más o menos, habré hecho unos 50 o 60 programas diferentes. He trabajado con muchas orquestas del país, con tres orquestas colombianas y con muchas, muchas agrupaciones de cámara.

¿Qué han supuesto estos espectáculos, qué le han aportado en lo profesional y en lo personal?

-Dedicarme a los conciertos educativos, tanto en las propuestas que hago en solitario como las que elaboro con mi compañera Inma Gurrea en Pasadas las 4, ha sido una de las elecciones más acertadas que he hecho en la vida. Este tipo de espectáculos se han convertido en mi verdadera profesión, en la manera más hermosa que he encontrado de cumplir con mi compromiso como actriz. Es el tándem perfecto para unir mis dos grandes pasiones: el teatro y la música. Además, como persona, me ha dado la oportunidad de conocer realidades muy diferentes, de relacionarme con personas que nunca hubiera imaginado: desplazados, ricos, huérfanos, virtuosos... Estos 24 años de profesión y los 15 años que llevo viajando a Colombia me han hecho una persona más consciente, más sensible, más abierta, más valiente, más grande y a la vez, mucho más pequeña.

¿Hay diferencia fuera de España en el modo en que se organizan y se valoran esta clase de actividades?

-Sé de propuestas y maneras de trabajar que se realizan en otros países, pero no las conozco de primera mano como conozco la realidad colombiana. Allí, los conciertos familiares funcionan de manera bastante parecida a los de aquí;los escolares, sin embargo, son muy diferentes. Cuando me programan sesiones escolares, intento que acuda el alumnado de los estratos más bajos de la sociedad porque, de otra manera, no tendrían la oportunidad. Esto, a veces, provoca situaciones muy extremas. Llegan fundaciones de niños y niñas en proceso de adopción y alumnado que acude, literalmente, con hambre. He actuado en colegios en los que se llamaba a la formación antes del concierto... En Colombia he gastado muchos latidos de mi corazón, algunos tan intensos como el sabor de la guayaba y otros tan dulces como el de la pitaya (ríe).

Durante un tiempo estos conciertos se suspendieron en Navarra, ¿qué valor cree que debe ocupar la cultura en la educación de los/as niños/as?

-La cultura debe ocupar un lugar prioritario en la vida de cualquier persona. Nuestra escuela pública tiene que caminar hacia la excelencia y no podemos permitir dar ni un paso atrás en esta conquista. La privatización de nuestros derechos fundamentales es un suicidio colectivo. Por supuesto, la ley de mercado es libre para contratar lo que quiera, pero debemos ser muy conscientes de los programas que llevamos a las aulas. Nuestros escolares se merecen lo mejor. Son el público del futuro pero sobre todo, son el público del presente.

¿Cómo valora que el Gobierno y Baluarte hayan decidido retomar esta actividad?

-Lo valoro muy positivamente. La eliminación del programa Música en Acción fue, desde mi punto de vista, un grave error. Navarra, junto con la Filarmónica de Gran Canaria y la Sinfónica de Bilbao fue pionera en este tipo de propuestas. Tirar por la borda todo lo que se había construido con tanto esfuerzo fue una verdadera lástima. Ahora tenemos la oportunidad de retomarlo. Las personas que nos dedicamos a esto hemos hecho un largo recorrido. Nuestras propuestas son cada vez más arriesgadas, pero a mí no se me olvida dónde y cómo empecé a hacer este trabajo. No es casualidad que hayamos querido empezar esta nueva andadura con un clásico como El pájaro de fuego, sin olvidar propuestas más teatrales como Entre las cuerdas.

Como actriz y narradora, ¿qué otros proyectos tiene para este año?

-La semana que viene estaremos en el Auditorio Barañáin con Vicentillo, ¡valiente sastrecillo!, una producción de Pasadas las 4, y en mayo trabajaré por primera vez con la Oviedo Filarmonía con el cuento musical Pelleas y Melisande. También en mayo iremos con la compañía a Extremadura, donde tenemos varios escolares y familiares de Ploc, ploc... PLIK! En junio, estaré por tercera vez en el Auditorio Nacional con mi cuento El secreto del viento azul, un encargo de la OCNE. Además, en agosto viajaremos a Colombia con el equipo completo de Cuentos de un ciempiés: unos van de canto, otros del revés, y en otoño abordaremos Un burlador made in BRASS, un proyecto bastante novedoso que ha sido seleccionado por el Teatro Gayarre para sus propuestas pedagógicas.

Últimas Noticias Multimedia