la carta del día

La movilidad sostenible, de moda también en Monreal

Por Rafael Díez de Arizaleta Elduaien - Jueves, 15 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La mofa y la chufla con la que, por lo visto, fueron recibidas por los poderes fácticos políticos y técnicos del Ayuntamiento de Monreal, mis quejas relativas a la colocación de los elementos reductores de velocidad en la carretera de la Higa, me sorprendieron gratamente, no sabía yo que mi crítica fuera a resultar tan graciosa. Recibí en respuesta un oficio concluyente al que respondí con una segunda explicación más técnica y con los matices de una tercera, supongo habrán acabado en un cajón o en la papelera.

Oyes, ves, lees cómo se han tomado las medidas de amabilización del centro de Pamplona y te impresiona la ligereza técnica con que, bajo mi punto de vista, se han realizado. Pero claro, te suenan lejanas, yo no las sufro directamente porque afortunadamente ya no vivo en el centro de Pamplona y ya iba en autobús antes. Pero nadie está a salvo de esta epidemia que se ha instalado en la política municipal, hasta en los pueblos de menos de 500 habitantes los políticos y los arquitectos se han convertido de la noche a la mañana en los gurús de la movilidad sostenible y la seguridad vial. Los coches, los de los otros, son un cáncer que hay que erradicar a toda costa, todo vale, andar en bicicleta nunca se olvida y es muy bueno para la salud.

Monreal no podía ser menos, también se aplican medidas que pretenden mejorar pero que realmente perjudican, porque se realizan sin criterios fundados, desde la ignorancia, de manera temeraria e irresponsable. Por ejemplo, se han colocado medidas reductoras de la velocidad para los automóviles erróneas, alegando que son “visualmente distinguibles a cierta distancia”, independientemente de las circunstancias y posición en las que deben colocarse y para qué sirven. Y la verdad es que sí, el cojín berlinés que han puesto es más grande que los que hay por ahí, y más bonito, queda a juego con el color del bloque de al lado y encima está centradito, muy bien. Además, se han vuelto a instalar bandas sonoras de plástico desconociendo qué es una distancia de parada o de frenado;encima son más altas para que sean más efectivas y el quitanieves las rompa a la primera, no a la tercera como las que ya existían. Por cierto, una de ellas está justamente en el punto de más pendiente y sombrío de la rampa de salida. Pero no seamos mal pensados, es por nuestro bien, para que el que dudaba en poner ruedas de nieve, las ponga para el invierno que viene y, así, todos podamos subir la cuesta y, de paso, circulemos más seguros por la carretera hasta la autovía. Incidiendo en la incompetencia, huyendo hacia adelante más bien, han convertido la entrada sur a Monreal desde Pamplona en un bosque de señales para que colguemos la foto en internet, en “Señales de tráfico más raras y difíciles de entender”, seguro que la ponen en el top 10 y podremos presumir de pueblo.

Y desde luego, no me parece bien que los que vivimos en Villa Abajo tengamos todo tipo de señales y elementos reductores para que llegar a casa sea más divertido, y según ellos más seguro, y en cambio, los del otro margen de la carretera estén dejados de la mano de Dios y no les pongan en sus accesos ni una triste señal de Stop, ni una bandita elevada para que voten un poquito al entrar y salir, ni un cojín berlinés aunque sea de los pequeños, ni una línea blanca pintada para que los que no conocen la entrada sepan cuándo llegan a la carretera…

Pero bueno, yo egoístamente me alegro mucho de que todo lo que nos han puesto esté muy de moda, muy bien y muy bonito. Muy gracioso, vamos, para partirse el eje.