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La Classicissima

POR DAVID HERMOSO DE MENDOZA (Biomecánico y experto en ciclismo) - Viernes, 16 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 21:05h

Uno de los tramos más bellos de la Milán-San Remo.

Uno de los tramos más bellos de la Milán-Sanremo. (Milano-Sanremo)

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  • Uno de los tramos más bellos de la Milán-San Remo.
  • David Hermoso de Mendoza, biomecánico de YouNextBike Pamplona.

El polaco Michal Kwiatkowski (Sky), recién ganador de la Tirreno-Adriático, buscará este sábado revalidar el título conquistado el año pasado en la 109 edición de la Milán-Sanremo.

La Classicissima comienza con un largo tramo de llanuras, hasta llegar al famoso túnel del Turchino, un agujero de cincuenta metros abierto en una muralla oscura sobre el valle de Orba. El paso por el Turchino es un cambio de decorado en el rodaje, dejando atrás un paisaje triste y gris. Superados los interminables suburbios de Pavía y el monótono desfile de llanuras pantanosas comienzan los nervios para enlazar el Capo Mele, Capo Cervo y Capo Berta, el tríptico perfecto para empezar con el desgaste antes de llegar a la parte final.

Antiguamente la historia de esta carrera era otra muy diferente a la que es actualmente. Años atrás eran los sprinters los que se imponían en la línea de meta. Ahora los grandes clasicómanos han encontrado la llave para despojar del triunfo a los velocistas. La carrera no es especialmente dura si hablamos de desnivel. La mayor dificultad es la distancia de la carrera, 291 kilómetros con un final muy interesante para los ataques, empezando por la Cipressa, con una longitud de 5.5 kilómetros al 4.2% de desnivel medio, y con tramos al 9% a falta de 20 kilómetros para meta.

Después de pasar la Cipressa, y con el corazón en la boca, quedará como postre el famoso Poggio, que sobre el papel no es muy duro pero tras 285 kilómetros en las piernas resulta demoledor. Sus 3.7 kilómetros al 4% de desnivel medio y con algunas rampas al 8 % hacen que el ácido láctico explote en las piernas de los corredores, y aquí es precisamente donde los mejor adaptados a este tipo de clásicas se mueven como pez en el agua.

En este tramo de la carrera el corredor que más haya optimizado sus fuerzas y mantenga los nervios tranquilos cuando lleguen los ataques de verdad será quien se lleve la guinda. Es la clave para afrontar la bajada y los dos últimos kilómetros con las piernas más fuertes que el resto de ciclistas. La mejor estrategia será no gastar todas las balas en el Poggio y aquí es donde corredores como Gianni Moscon, Kwiatkowski, Peter Sagan, Greg Van Avermaet, Philippe Gilbert y Julian Alaphilippe, muy completos para este tipo de carreras, pueden obtener la mayor recompensa.

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