Ekai trans, in memorian

Eduardo Santos y Alizia Izal - Viernes, 16 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 11:35h

Kaixo maitia. Desde que tú te has ido, desde que te has marchado, estamos con dolor. Nos duele tu marcha;pero te entendemos en profundidad. Comprendemos tu decisión, aunque nos duele. Casi nadie sabe por qué un chaval joven como tú puede llegar a esa situación, excepto quienes estaban más cerca de ti y quienes hemos pasado por iguales o muy parecidas circunstancias, quienes también padecemos de esos dolores. Sabemos que no te has ido por cobardía, sino por hartura. La vida de las personas trans no es fácil. En primer lugar, tenemos que descubrir lo que pasa en nuestros cuerpos y en nuestras mentes. Seguido tenemos que aceptar “eso” que nos ocurre, aceptarnos como somos y dar el paso de vivirlo a pesar de incomprensiones, rechazos y pérdidas de gente querida en el camino con quienes has compartido parte de tu vida.

A continuación hemos de transmitirlo porque, para las personas trans, después de todo el proceso anterior, lo más importante es que el mundo nos acepte tal cual somos, tal cual queremos vivir porque así nos sentimos. Todo es muy complicado. Necesitamos la aceptación, incluso la implicación en nuestro tránsito de quienes nos rodean cercana y no tan cercanamente. Sí, necesitamos imperiosamente la complicidad y el cariño de los seres más cercanos: familia, parientes, amistades… Necesitamos la aceptación de nuestro entorno de estudios, de trabajo, del pueblo o barrio;del acompañamiento implicado de las personas sanitarias que nos han de asistir y del más profundo respeto de la población en general. Quizá alguien piensa que pedimos demasiado;pero es lo natural, como ha de ser con cada persona en su diversidad. La realidad, ¿verdad, querido Ekai?, no es así. Tenemos una amiga cuyos tres hermanos le dejaron de hablar desde el día que ella les comunicó su ser transgénero y hasta hoy;otra amiga tuvo que irse de su pueblo por cómo le llamaba la vecindad;a otra amiga le dejó su pareja, otro amigo tuvo muchos problemas con su cultura;sabemos quienes han perdido su trabajo por ser trans;hay quienes llevan cuatro años esperando una operación quirúrgica de adaptación de su cuerpo a su identidad de género y esa operación no llega;y todes hemos ido perdiendo cariños cuando hemos decidido ser personas auténticas y vivir tal y como sentimos, tal y como es nuestra identidad. Cuando eso ocurre, y vaya que sí ocurre, algo se muere dentro de cada une de nosotres.

Cada rechazo, cada incomprensión, la falta de acompañamiento o de asistencia nos produce muerte y desasosiego porque, ya lo hemos dicho, es necesidad imperiosa la aceptación del personal tal cual nos indica nuestra identidad desde el embarazo materno. También hay responsabilidad en quienes tienen la cualidad de gobernar. Leyes, protocolos europeos, protocolos mundiales, la OMS (seguimos estando en la lista de patologías), profesionales que defienden esos protocolos y esas leyes, a veces, aún a costa de la vida de las personas. Y no está el ser humano hecho para servir a la ley, sino ésta para normar la convivencia de aquellos, creemos que es más importante la vida de las personas que el cumplimiento a rajatabla de la ley.

Ekai, tenías el apoyo de tu madre y de tu padre organizados en Chrysallis, pero no pudiste soportar más la espera para la hormonación, para adaptar tu cuerpo a tu género sentido, a tu realidad intrínseca, pura, natural. Nos dicen que todes tenemos prisa cuando acudimos a la unidad sanitaria de género. Claro, ¿y cómo no? No tenemos culpa alguna de nuestra circunstancia, solo podemos vivirla o reprimirla. Una vez que hemos decidido vivirla nos urge, no es prisa, es urgencia adaptar nuestros cuerpos a lo que sentimos, a nuestra identidad, a lo que es nuestro y natural. Mandato de la naturaleza. Esta es otra de las cosas que hay que sentirlas para saberlas.

Sí, natural. La transexualidad no es cosa que a alguien se le ocurre un buen día, es algo surgido por pequeñas rupturas de las cadenas cromosómicas que se producen en el embarazo materno de forma, totalmente, natural. Es una cuestión de identidad y de autenticidad, no es ninguna patología, ni se puede curar como dicen quienes quieren frenar cualquier avance de la sociedad desde su conservadurismo anclado en siglos pasados y en doctrinas superadas, cuya función consiste en impedir la vida del pueblo. ¿Sabes, Ekai?, hasta los años 70s nos metían en campos de concentración, después seguían aplicándonos la “ley de vagos y maleantes”. Ahora nos soportan, pero ni nos quieren ni nos aceptan. En el imperio romano, ser transgénero era una cualidad buscada por su sensibilidad, ternura, delicadeza, humanidad.

La clase dirigente nos destinaba a tareas de educación de sus hijas/os y al arte. Nunca sabemos si avanzamos o retrocedemos;pero sí sabemos que no siempre se respetan nuestros derechos. Ekai, maitia, te queremos, te entendemos y te acompañamos;no siempre nos quieren, nos entienden y nos acompañan quienes deben hacerlo. Abrazamos desde aquí a tu ama y a tu aita y reivindicamos el acompañamiento de nuestros seres queridos, de las profesionales de quienes es su compromiso y del pueblo en general por humanidad.

Ekai, malkoz beterik ditugu begiak. Beti arte.

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