Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

De mujeres, pensionistas y Gabriel

Por José Luis Úriz Iglesias - Viernes, 16 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

En los últimos días el monotema de Catalunya ha dejado paso a otras noticias y preocupaciones que probablemente tengan un rango superior en el orden de importancia para el ser humano.

La imponente movilización del pasado día 8 ha dejado claro que la mujer, si existía alguna duda, ha decidido romper amarras definitivamente en su camino hacia la igualdad total y la justicia real.

El escepticismo que provocó en muchos la convocatoria en esa fecha de una huelga general de mujeres, convocada no por los sindicatos de clase sino por las organizaciones feministas, ha dado paso a la perplejidad y al aturdimiento ante el éxito de la misma. Incluida una izquierda de este país que lleva tiempo abandonando los viejos esquemas de intentar transformar la sociedad, sustituyéndolos por apenas interpretarla.

Que más de seis millones de personas la hayan secundado, la mayoría mujeres pero también muchos hombres solidarios con su lucha, que centenares de miles inundaran nuestras calles, demuestra que un nuevo mundo se está gestando. Un mundo de iguales donde el hombre y la mujer ya están relacionándose camino de los mismos derechos, las mismas condiciones. Eso resulta ya imparable.

El día 9 todos (utilizo el masculino excluyente adrede) amanecieron feministas, hasta la propia derecha de PP y Cs abrumados por la presión cambiaban de manera oportunista el paso. Incluso la izquierda sindical y política, tarde como últimamente suele suceder, intentaban arrimar el ascua a su sardina ignorando que los errores siempre se pagan.

Porque todos, absolutamente todos, han llegado con retraso a esta lucha. Probablemente serán bien recibidos, todo apoyo viene bien, pero de la misma manera es probable que las mujeres, en este futuro que se les abre, nunca olviden quienes las abandonaron en épocas anteriores.

El 8 ha pasado y ahora queda lo más difícil, gestionar el día después para no dilapidar el activo generado, y eso sólo puede hacerse desde la unidad de quienes creemos en las reivindicaciones que poblaron ese día.

Esa inmensa movilización está coincidiendo con la de otro colectivo, en el que de la misma manera las más desfavorecidas siguen siendo las mujeres, que después de demasiado tiempo dormitando está comenzando a desperezarse: los y las pensionistas.

El próximo día 17 de nuevo saldrán a las calles hombres y mujeres, jubiladas y en activo, para defender el sistema público de pensiones en peligro ante una agresión sin precedentes. Probablemente, al igual que el 8, de manera masiva e impactante.

Así, 8 y 17 visualizarán a dos colectivos que suponen la mayoría abrumadora de la sociedad actual. Que tienen en su mano un arma poderosa, la que más aterroriza a los partidos políticos, el voto. Capaces de cambiar gobiernos y dar la vuelta a encuestas y mayorías.

¿Quién puede llevarse el activo de estas movilizaciones? Observando el panorama actual parece que nadie. Ni una derecha oportunista que ha cambiado, no porque considere justas sus reivindicaciones sino porque teme la huida de esos votos, ni una izquierda incapaz de articular mensajes mínimamente creíbles después de un tiempo en el que ni estaba ni se la esperaba.

¿Se va a perder todo ese potencial diluido por el paso del tiempo o por el desencanto de la falta de alternativas? Es un peligro, excepto que de una vez por todas esa izquierda ahora inerte, noqueada, sea capaz de reaccionar articulando un mensaje novedoso, unas propuestas creíbles e ilusionantes que vuelvan a enganchar con ambos colectivos. Siempre con una premisa previa, siendo capaces de llevarlas adelante de manera conjunta, sin enfrentamientos cainitas y sin anteponer los intereses electoralistas.

Terminar estas líneas con una breve reflexión al hilo del impactante caso del niño Gabriel de Almería. Debemos evitar que el impacto de esta noticia en una sociedad morbosa, dominada por unos medios de comunicación que sólo les ofrecen carnaza y no una reflexión serena, nos lleve a conclusiones extremas, en algún caso cercanas al fascismo, al racismo y la xenofobia.

Abrir debates viscerales en pleno estado de shock no es lo más aconsejable en momentos así, por eso el mensaje lleno de sensatez en pleno dolor de esa madre rota adquiere un valor fundamental, sirve de ejemplo para los demás. Ver a las turbas a la puerta de la comandancia de la Guardia Civil pretendiendo tomarse la justicia por su mano estremece. Escuchar a políticos de manera oportunista, intentando aprovecharse del impacto emocional y social para arrimar el ascua a su sardina, especialmente en el debate de la prisión permanente revisable, debe preocuparnos.

Es cierto que, como decía Hannah Arendt en su teoría de la banalidad del mal, que éste existe en el ser humano, incluso trascendiendo a lo ligado a enfermedades de la mente. La psicopatía, la falta absoluta de empatía, forma parte de la humanidad en diferentes grados, pero eso no se soluciona ni con cadenas perpetuas ni con penas de muerte.

Mujeres, pensionistas, Gabriel, hoy sois noticia pero, lamentablemente, mañana lo volverá a ser Catalunya. Qué pena…

El autor es exparlamentario y concejal del PSN-PSOE

Herramientas de Contenido