Bargota, 200 años de la emancipación

en 1818 logró la independencia de viana tras obtener el privilegio de villazgo que llevaba siglos reclamando

Un reportaje de R. Usúa. Fotografía cedida - Viernes, 16 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Ejecutoria del Privilegio de Villazgo que se entregó a Bargota.

Ejecutoria del Privilegio de Villazgo que se entregó a Bargota.

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Ejecutoria del Privilegio de Villazgo que se entregó a Bargota.

en septiembre se cumplirán dos siglos de un momento clave en la historia de Bargota: la obtención del conocido como Privilegio de Villazgo. Y es que, no fue hasta 1818 cuando logró el título de villa dejando de depender, tras casi 600 años y después de muchos intentos infructuosos, de la vecina ciudad de Viana, constituyéndose como un Ayuntamiento propio y administrándose de forma autónoma.

El Consistorio empezó a mover ficha hace unos meses y ya se ha formado una comisión de trabajo para ir programando eventos a lo largo del año, especialmente en el mes de septiembre, como explica la alcaldesa de la localidad, Gurutze Merino. Y, para poner en antecedentes a todos los vecinos, ya en diciembre se preparó una exitosa charla con José Miguel Lana Berasain, doctor en Historia por la Universidad de Zaragoza y profesor titular de Historia e Instituciones Económicas de la UPNA que ha investigado a fondo todo el proceso.

Tal y como explica el propio Lana, en 1219, “al igual que otras aldeas del entorno de Viana, Bargota fue incorporada al alfoz de esta villa, quedando desde entonces sometida a la jurisdicción del concejo”. Eso sí, precisa que “este tipo de articulaciones territoriales, en las que una villa o cabecera ejerce su poder sobre un territorio rural más o menos amplio, fueron habituales en la Península Ibérica entre los siglos XI y XIX”.

También fueron habituales -recuerda el investigador- los intentos de las aldeas por “ganar mayores márgenes de maniobra dentro de la comunidad de villa o, llegado el caso, para emanciparse y lograr reconocimiento como entidad política diferenciada con jurisdicción propia”, es decir, lo que se conoce como Privilegio de Villazgo. “Lo peculiar del caso de Bargota es que la obtención del Privilegio se produce en una fecha muy tardía, cuando ya todo el edificio político-institucional del Antiguo Régimen está herido de muerte tras la ocupación napoleónica de 1808-1813 y la experiencia constitucional de las Cortes de Cádiz”, señala Lana, con vínculos familiares en la localidad.

la solicitud El profesor tiene muy documentado todo el proceso y apunta que la solicitud de los vecinos de Bargota, tras numerosos intentos anteriores, se tramitó tras la expulsión de las tropas francesas, pasándose la instancia al Consejo de Cámara de Castilla el 1 de noviembre de 1814. Ya en enero de 1815 el rey encomendó al corregidor de Logroño la tarea de recibir información y emitir un informe, que terminó siendo positivo. “A pesar de que la ciudad de Viana presentó demanda de retención ante el Consejo Real de Navarra, este tribunal decretó el 23 de junio de 1818 que el proceso siguiese su curso. Y el 1 de septiembre Fernando VII firmó en el Palacio Real de Madrid la carta real de Privilegio de Villazgo”, afirma Lana.

Los principales argumentos esgrimidos por Bargota en aquel entonces eran “de índole demográfica y económica, por tratarse de una población de tamaño respetable (153 vecinos entonces) y con copiosas producciones de cereales, vino y ganado;mayores en ambos casos que otras localidades cercanas que, de menor tamaño y riqueza, gozaban de jurisdicción propia”. También se valoró -recuerda- la distancia a Viana (unos 9 kilómetros) y la incomodidad de tener que desplazarse “con pequeñas disputas a la audiencia del alcalde (o juez)”.

Un equipo, formado por un juez comisionado, un receptor de los Reales Consejos y un alguacil, viajó de Madrid hasta Bargota para dar cumplimiento a la provisión real, designar a las nuevas autoridades y segregar el término municipal de la nueva jurisdicción, enumera el experto. Así, el 29 de septiembre de 1818 se reunió a la asamblea vecinal y nombraron al nuevo Ayuntamiento con los dos regidores -alcalde y teniente de alcalde- que hasta entonces habían manejado los asuntos del pueblo.

La insistencia de Bargota por emanciparse topó durante casi 600 años con la lucha de Viana por evitarlo, señala el historiador José Miguel Lana

Tras realizar el empadronamiento de Bargota, Viana y Aras para dividir el territorio en función al número de vecinos y tras haberse amojonado el nuevo término, la delegación enviada desde Madrid regresó a casa.

anteriores intentos Según el investigador, los intentos de Bargota de ganar espacios de autogobierno fueron continuos y el primero de ellos documentado se remonta ya a 1264, apenas 45 años después del Fuero de Viana. En 1264 hay una sentencia episcopal que obliga a los clérigos de Santa María de Viana a nombrar cada año un capellán con residencia en Bargota y al envío de otro en tres fechas: Navidad, Resurrección y Pentecostés.

Ya en 1329 los vecinos de Bargota hicieron huelga de diezmos (se negaron a pagar) mientras no les administrasen los sacramentos en su iglesia, petición que finalmente consiguieron en 1354, como cuenta el historiador vianés Juan Cruz Labeaga en el folleto de Temas de Cultura Popular dedicado a Bargota en 1982.

“Pero el desencuentro más serio se produjo a mediados del siglo XVI, un periodo de expansión demográfica y económica en toda Europa, durante el que el desarrollo de un cultivo comercial como el vino permitió a la aldea sostener financieramente los costosos pleitos que mantuvo con Viana”, expone José Miguel Lana. No se consiguió el objetivo, pero se llegó a un acuerdo que satisfizo parcialmente algunas de las demandas de Bargota al poder designar a dos de los regidores del Regimiento de Viana (Viana elegía a otros seis).

Más adelante, ya en el siglo XVII, las necesidades de financiar la política exterior de la Monarquía Española abrieron la oportunidad de obtener privilegios a cambio de dinero. “La villa de Viana lo aprovechó en 1630 para comprar el estatus de ciudad, como hizo por ejemplo Olite, junto con otras ventajas y propiedades”, recuerda Lana. En 1665 Bargota también aprovechó la circunstancia para, por 2.000 ducados, obtener del virrey de Navarra el Privilegio, pero Viana protestó rápidamente y logró la anulación al pagar esa misma cantidad.

En 1693 volvió de nuevo a plantearse la cuestión, pero el proceso quedó suspendido en 1704. “Se reanudó de nuevo en 1764, cuando Bargota ofreció 4.900 ducados por la gracia real, pero quedó frustrada una vez más ante la igualmente tenaz oposición de Viana”, añade Lana.

Así pues, la insistencia histórica de Bargota por emanciparse topó durante casi 600 años con la lucha de Viana por evitarlo. Esa circunstancia “impidió que, a diferencia de otras aldeas que lograron convertirse en villas en los siglos XVI, XVII o XVIII, Bargota hubo de esperar -tras haber disfrutado efímeramente del villazgo en 1665- hasta el crepúsculo del Antiguo Régimen”, concluye el docente.

ruta de senderismo Para conmemorar estos 200 años, la comisión ya está trabajando en la organización de actividades y, de hecho, este domingo, a las 10.00, se ha organizado una ruta de senderismo para conocer las mugas que se marcaron en 1818. “También hemos colocado una pancarta a la entrada del pueblo para que se sepa lo que vamos a celebrar, el grupo de teatro quiere meter alguna escena alusiva en la Semana de la Brujería...”, explica la alcaldesa, Gurutze Merino.

“Nos está costando un poco arrancar porque es algo nuevo para todos, pero están saliendo ideas y la gente se lo está tomando con interés”. La idea es organizar el evento más importante el 29 de septiembre, cuando se cumplen exactamente los 200 años de la constitución del nuevo Ayuntamiento y que, además, coincide en sábado.

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