Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Una nueva savia para 430 familias

Huertas Amigas, de la asociación Lacarra, cultiva y recoge más de 44.000 kilos de alimentos frescos para repartir a personas con necesidades

Laura Garde | Iñaki Porto - Viernes, 16 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Cristina Garde, José Javier de la Era, Pablo Erice, Mauricio Larunbe, Antonio López, Benjamín Bildarratz, Francisco Miguel y Jesús Oscoz, voluntarios del colectivo Huertas Amigas.

Cristina Garde, José Javier de la Era, Pablo Erice, Mauricio Larunbe, Antonio López, Benjamín Bildarratz, Francisco Miguel y Jesús Oscoz, voluntarios del colectivo Huertas Amigas. (IÑAKI PORTO)

Galería Noticia

  • Cristina Garde, José Javier de la Era, Pablo Erice, Mauricio Larunbe, Antonio López, Benjamín Bildarratz, Francisco Miguel y Jesús Oscoz, voluntarios del colectivo Huertas Amigas.

pamplona- Empezaron hace seis años recogiendo los excedentes de los hortelanos de Lumbier para llevarlos al Banco de Alimentos. Ahora, gracias al trabajo en sus propios cultivos, entregan más de 44.000 kilos de hortalizas al año a 430 familias. Pablo Erice, Francisco Miguel, Cristina Garde, Benjamín Bildarratz, José Javier de la Era, Koldo Garayoa, Mauricio Larunbe, Marisol Esparza, Antonio López y Jesús Oscoz son diez de los alrededor de cincuenta voluntarios de Huertas Amigas, uno de los proyectos más importantes de la asociación de mayores Lacarra.

“La mayor parte de nosotros estamos aquí desde el principio. Buscábamos un ocio activo, no nos gustaba eso de estar en el club de jubilados con el café y la partida a las cartas”, explican. Así, después de dar sus primeros pasos con los sobrantes hortícolas, solicitaron terrenos a los Ayuntamientos de Lumbier, Puente la Reina y Lezáun, quienes les cedieron, respectivamente, 3.000, 15.000 y 2.000 metros cuadrados. “También contamos con parcelas de particulares. Nos las dejan porque no las utilizan”, añaden. De la misma forma, sus beneficiarios han aumentado: además del Banco de Alimentos, los Servicios Sociales de Base de Puente la Reina y Buztintxuri, Cáritas, el programa DUO de ayuda a la mujer del Ayuntamiento de Pamplona, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la asociación de Ayuda al Vecino de Berriozar y el comedor París 365 reciben los alimentos de Huertas Amigas.

“Hay familias que tienen que vivir con 800 euros al mes. A nada que pagues 500 de alquiler, la luz y el agua, no te queda casi para comer”, relatan. Por ello, sus cultivos frescos complementan los alimentos no perecederos que reparten otras organizaciones.

“Excepto la patata y la zanahoria que guardamos en naves y bajeras que nos prestan en Lumbier y Puente la Reina, lo demás lo recogemos el día anterior a entregarlo”, esclarecen. En 2017, llegaron a distribuir 44.399 kilogramos de productos, cantidad que esperan alcanzar este año: “Intentaremos superarnos, pero no sabemos si vamos a poder”. Aseguran que para ello, necesitarían más subvenciones. Las ayudas que reciben de distintas instituciones y las aportaciones de los socios no son suficientes para cubrir todos sus gastos: “Cada camión de estiércol, por ejemplo, nos cuesta 200 euros;y este año necesitamos una camioneta nueva, se ha estropeado la que teníamos. Si no obtenemos más fondos, no podemos hacer todo lo que queremos”, recalcan.

La actividad de Huertas Amigas no termina en el cultivo de la tierra. El trueque de productos con mayoristas se ha convertido en otro método de obtener lo que les hace falta: “Las calabazas se pudren, y este año teníamos un exceso. Para no desaprovecharla se las cambiamos a un mayorista por patatas, que las necesitábamos”, describen. Casa Gurbindo les ha cedido unos bancales este año. Allá, además de continuar con su labor habitual, recibirán la visita de grupos de escolares navarros: “Aquí producimos también el compost. Todo es ecológico, no utilizamos productos químicos. En su visita a Casa Gurbindo, la propuesta es que les enseñemos qué es la huerta, cómo se trabaja, qué productos hay en cada época... Además, plantarán una lechuga, y el que quiera, puede llevársela a casa para seguirla y que crezca”.

felicidad absolutaPara los voluntarios, este proyecto supone la felicidad absoluta. Esta tarea les permite convivir y seguir relacionándose mientras cubren una necesidad que no ha disminuido desde que dieron el pistoletazo de salida: “Si pudiésemos, daríamos más de lo que ya estamos dando porque falta hace. Pero tampoco tenemos medios”. De esta forma, además de más subvenciones piden más voluntarios: “Animamos a venir a todo el que quiera. Con que se ponga en contacto con la asociación Lacarra (948220051), vale. Algunos llegamos aquí con 63 años sin saber qué era una azada, no pasa nada. Con las ganas de trabajar es suficiente”, agregan.

Vienen de una generación que vivió el franquismo, “reivindicativa y solidaria”, y si algo tienen claro es que mientras estén bien, aportarán su grano de arena a la sociedad: “Hemos conocido qué es la necesidad. Trabajar por los demás es muy gratificante. Sabemos cuál es la realidad y creemos que así ayudamos más que de cualquier otra forma. Además, vemos resultados, y esto es muy bonito”, concluyeron.

Herramientas de Contenido