Los siete ‘sparrings ‘ de unas elecciones para que nada cambie

Un millonario comunista y una presentadora de televisión animan una campaña con final conocido

Sábado, 17 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Moscú- Ocho candidatos concurren a las elecciones presidenciales del 18 de marzo en Rusia en las que se da por seguro ganador al actual jefe del Kremlin, Vladímir Putin, y donde el gran ausente es el opositor Alexéi Navalni. Con las encuestas arrojando cifras de entre el 60% y el 70% de apoyo a Putin, 110 millones de rusos con derecho a voto tendrán la opción de marcar la casilla de otros siete aspirantes a dirigir el país por seis años.

Los siete oponentes de Putin, ninguno de los cuáles alcanzaría ni de milagro el 10% de votos según todos los sondeos, representan a distintos sectores de la sociedad rusa, a distintas generaciones y son tanto veteranos de la política como caras nuevas.

Entre los viejos conocidos figuran, además del propio Putin, el polémico ultranacionalista Vladímir Zhirinovski, de 71 años, y el líder del partido liberal Yábloko Grigori Yavlinski, de 65 años, los dos ya en la política desde antes de la caída de la URSS.

Entre los nuevos rostros destacan la única mujer que se presenta, Ksenia Sobchak, de 36 años, llegada a la política recientemente aunque muy cercana a ella por sus lazos familiares, y Pavel Grudinin, el candidato de 58 años que el Partido Comunista presentó por sorpresa en lugar de su veterano líder, Guenadi Ziugánov.

Completan la lista de aspirantes otro comunista -este de corte estalinista- Maxim Suraikin, de 39 años, el empresario Borís Titov, de 58, y el nacionalista Serguéi Baburin, de 59, y que son los tres más desconocidos.

Descartado Putin, que encabeza el ránking de intención de voto a distancia estratosférica -69,7% según la última encuesta de VTSIOM y el 64% según FOM-, el segundo puesto se lo disputan Grudinin y Zhirinovski, con entre el 6% y algo más del 7% de votantes dispuestos a darles su apoyo.

apariencia de pluralidadAmbos representan a partidos con presencia parlamentaria de larga data -de la llamada “oposición sistémica” que no desafía al poder- el ultranacionalista Partido Comunista y el Liberal Democrático, respectivamente.

El comunista Grudinin es una especie de magnate rojo que dirige el Sovjoz Lenin, una de las empresas agrícolas más exitosas de Rusia, y ha sido acusado insistentemente de tener grandes cantidades de dinero y propiedades en otros países. Las últimas encuestas le dan entre el 7,1 y el 6,5% de los apoyos.

El histriónico Zhirinovski se presenta por sexta vez a unas elecciones presidenciales y es conocido por sus extravagancias, salidas de tono y arengas con un discurso agresivo hacia Occidente. En esta campaña llamó “puta” y “verdulera” a la candidata Sobchak en un debate, y dijo que de ganar la presidencia lanzará un ataque preventivo contra EEUU. Le votarían entre el 6,6% y el 5,6%.

La más joven y única mujer, Sobchak, es una popular presentadora de televisión en Rusia, hija del que fuera alcalde de San Petersburgo durante la Perestroika y mentor político de Putin, Anatoli Sobchak.

Se presenta como opositora a Putin, se ha atrevido a decir que Crimea no es de Rusia, trata de llevarse el voto de protesta y niega ser “un proyecto del Kremlin” como algunos le atribuyen, dada la familiaridad con la que se puede permitir tratar al mandatario. Alguna encuesta llegó a darle el 4% de los votos, aunque la mayoría lo dejan en algo más del 1%.

Ninguno de los otros cuatro candidatos llegaría a ese umbral, si acaso el veterano economista Yavlinski -artífice de las reformas económicas de Gorbachov- cuya formación Yábloko no tiene representación parlamentaria. En la que podría ser ya su última campaña, este liberal de centro-izquierda también ha criticado la política de Putin hacia Ucrania o la anexión de Crimea.

Títov es un empresario que dirige el Partido del Crecimiento, Baburin un nacionalista que ya estuvo en la Duma como parte del partido Rodina y finalmente Suraikin, un comunista radical que algunos creen que fue registrado como candidato para quitarle votos a Grudinin. - V.H.