Carlos Puig

‘Excursiones’ por una naturaleza de cómic

El artista pamplonés expone en el Polvorín de la Ciudadela hasta el próximo 6 de mayo una muestra integrada por óleos de gran formato, polípticos, una serie sobre carreteras pintadas en gouache y diferentes obras en cuadernos.

Un reportaje de Fernando F. Garayoa. Fotografía Unai Beroiz Nieto - Sábado, 17 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Carlos Puig posa delante de la obra ‘Una pajarero en la guerra.

Carlos Puig posa delante de la obra ‘Una pajarero en la guerra. (Unai Beroiz)

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Carlos Puig posa delante de la obra ‘Una pajarero en la guerra.

El Polvorín de la Ciudadela acoge, desde ayer y hasta el próximo 6 de mayo, una más que interesante y original colección de Excursionescreadas por el artistas pamplonés Carlos Puig. Una muestra en la que el autor bucea en la naturaleza a través de óleos, polípticos o cuadros pintados con guache en los que, con un aire que inevitablemente recuerda al cómic, se recrea en todo aquello que le llama la atención e incluso se convierte protagonista de algunas de la obra, bien de forma autobiográfica bien a través de un alter ego novelesco. Las creaciones se complementan con textos del autor y la edición de la novela gráficaUn pajarero en la guerra,

El propio Carlos Puig explicaba ayer que “la exposición que presento tiene dos partes. Una, la muestra de pintura, que refleja mi trabajo ya de unos cuantos años como pintor;y otra, el proyecto artístico de un álbum ilustrado que ha tenido el premio de ser editada. Esta novela gráficas se compone de 40 imágenes pintadas en gouache, en un papel grande, que no es el normal para un cómic, ya que alcanza unas proporciones de 76x56;es casi pintura. De hecho, hasta ahora yo no los había visto colocados, y los 40 juntos dan la sensación de ser una sola obra”.

Respecto a la pintura en sentido estricto, “son 7 cuadros al óleo, en tamaño grande con un temática centrada en la naturaleza y en algunos parques de Pamplona”. La exposición se completa con obra en papel, en acrílico, “con lo que llamamos polípticos, porque son, por un parte, seis hojas unidas, y por otra, cuatro. Hay más obra en papel, pintada en gouache, en diferentes formatos. La temática de estas obras son sobre todo carreteras hacia las excursiones, que es de donde toma el título la muestra. Es la naturaleza desde dentro del bosque y las carreteras que te llevan hasta ella”.

En cuanto a la novela gráfica que complementa la exposición, que se puede adquirir al precio de 22 euros y que es de donde está tomado el gran mural que conforman los 40 gouaches, matizó que “este libro surge de pequeños poemas que yo iba ilustrando... hasta que un día escribí un cuento un poco más largo y empecé a darle forma a unas imágenes que se han convertido en la novela”. Sin entrar en spoilers sobre la misma, Puig apuntó que cuenta “las aventuras de un militar que está en la frontera entre Navarra y Francia en la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un amante de la naturaleza, un pajarero, conocedor del bosque, el monte, las setas... Es como un antihéroe o, más bien, un héroe sencillo”. Protagonista que, además, ejerce o se personifica como un alter ego del propio artista. “Un alter ego que es el que también pinta estos cuadros. La novela habla de ese pajarero pero es que el resto de cuadros también hablan de ese mismo pajarero (de hecho el protagonista de varios de ellos)”, una persona con “una mirada sensible, vital”.

El catálogo resultante de la muestra, que se puede adquirir al precio de 3 euros, incluye un texto de Pedro Salaberri al que Carlos Puig hizo referencia ayer al sentirse muy identificado. “Como cuando dice: ‘Tiene la voluntad de comunicar todo lo que la vida le ofrece’. Acierta plenamente Pedro con esta frase porque yo salgo y todo me parece que, plásticamente, tiene posibilidad de llevarse bien a un cuadro, a una imagen pequeña o a un dibujito. También me veo reflejado cuando apunta que ‘en la naturaleza que Carlos pinta, la vida bulle entre los pájaros, las plantas...’. Y respecto a que lo que señala en el sentido de que la ‘vegetación no está domesticada tras los retratos más familiares’ es algo en lo que no me había fijado pero que, inconscientemente, he buscado”.

Carlos Puig, al margen de la muestra, o al hilo de ella, reflexionó sobre el propio hecho artístico de pintar. “Uno pinta sin saber si va a exponer, eso es otro cantar. Uno pinta porque quiere, porque le sale, porque tiene ganas, porque tiene algo que contar... Exponer es una suerte, un regalo”. En este sentido, el autor sí quiso destacar que su obra se ha adecuado “muy bien” al Polvorín de la Ciudadela, pero sin invitar al espectador a verla muestra de una manera concreta. “El que quiera entender lo que pasa en el mural, por ejemplo, tendrá que leer el libro”.

Pedro Salaberri, quien también estuvo ayer en la presentación de la muestra a los medios, apuntó, respecto a la obra de Carlos Puig, que “como tiene tantas ganas de contarlo todo, se inventa un guion que le permite incluir más elementos... porque un solo cuadro o imagen se acaba en sí mismo, se cierra, y como él quiere incluir más cosas, necesita, una historia que las incorpore”. Comentario que Puig considero muy acertado.

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