Mar de fondo

Euskalsolo

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 17 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Gracias a una encuesta -por culpa de ella, pensará alguien- hemos sabido, bueno, se ha confirmado que la mayoría de los vascoparlantes consume poca cultura en euskara. Para los militantes a favor, que no son tantos, el dato es muy triste;para los militantes en contra, que ya abundan sin decoro, es motivo de jolgorio;y, para quienes se pelean con el paisaje antes que aceptarlo, simplemente los números son falsos. A mi juicio reflejan una realidad impepinable, adjetivo al que tengo tal cariño que incluso suelo pasear a su ancestro nonato, pepinable: dícese de lo controvertido.

Los tres sentimientos, el agónico, el vengativo y el negador, parten de un fallo básico, una mera obviedad. Y es que salvo excepciones los euskaldunes son mucho más que euskaldunes. Esa identidad cultural no es única y a menudo ni siquiera su principal muleta. Quizás le haga una faena citándolo, pero yo leo entre otros a Angel Erro -antes a Uxue Apaolaza-, porque me parece un gran articulista en lengua vasca. Pero de igual forma leo a Jorge Nagore, Manuel Jabois, Alberto Moyano, Elvira Lindo, Juan Soto, David Grossman, Sayed Kashua... En un titular lastimero seré un vascoparlante desganado. Y sin embargo soy un lector que, teniendo acceso a infinitas columnas, opta por unas cuantas en euskara, lo cual en proporción es bastante. El katxi, pues, a rebosar.

Mejor haríamos en reír o llorar asumiendo que sin llegar a ser Jon Mirande los euskaldunes se manejan en varios idiomas, y que por tanto es inútil pretender un amor exclusivo. Y por fortuna en este ring de first dates ya no basta con ser autóctono para ser amado. Así que menos raíces y más Erros. Y Uxues, claro.

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