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Una revolución feminista en marcha

Por Laura Berro - Sábado, 17 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Hoy es un día diferente. El pasado 8 de marzo millones de mujeres a escala internacional lograron agitar el mundo. La potencia, la energía, el trabajo en las calles de nuestra ciudad y otros muchos lugares fue absolutamente ejemplar. Las mujeres le han dado un ultimátum al sistema patriarcal, capitalista y racista. La jornada fue impresionante, culminando con una manifestación masiva, como no se recuerda en Pamplona.

Esta huelga no solo era un paro de trabajo, consumo y estudiantil como muchas que la precedieron. Lideraron mujeres y organizaron mujeres. Y, por primera vez en la historia, se incorporaba el concepto de cuidados. Las feministas han logrado que todas esas actividades que hacen posible el bienestar de las personas sean el centro del debate durante muchos días.

No había una solución unánime, ahí ha estado el valor añadido. Los cuidados dejaron de darse por hecho y ocuparon el primer plano de nuestras conversaciones y de nuestras mentes. Profesiones como las de las empleadas de hogar, las cuidadoras, las limpiadoras de oficinas, las enfermeras, las auxiliares de las residencias de personas ancianas, las trabajadoras familiares, ocuparon la centralidad y ascendieron de categoría social a la velocidad del rayo.

Todo el día fue un completo subidón de energía. Mujeres jóvenes, jubiladas, negras, latinas, lesbianas, trans, inundaron las calles de la ciudad porque las calles también son nuestras. Rebeldes, desobedientes con el statu quo. Allí donde dirigieras la vista encontrabas una bandera feminista, un brazalete morado, un pañuelo lila. Las miradas se cruzaban y daban paso a sonrisas cómplices. Los cánticos llamando a las compañeras a la huelga se propagaban por el aire. No todas pudieron secundar paros de veinticuatro, ocho o dos horas. Faltaban demasiadas compañeras asesinadas a manos de machistas misóginos y miserables. Tampoco nos acompañaron las mujeres presas, ni las fallecidas al tratar de cruzar el mar. O las que estaban cuidando a nuestras personas queridas con discapacidades y dependencias, atendiendo a enfermas, limpiando la porquería que producimos el resto. La insoportable brecha salarial navarra del 30% vociferó muchas veces. ¡Tantas de ellas son pobres y precarias! Pero estaban en nuestros pensamientos, en nuestros cánticos, en las bengalas que rasgaron la oscuridad de la noche con su luz rojiza.

Ha llegado la cuarta ola del feminismo. Un feminismo que no solamente impugna la desigualdad entre hombres y mujeres, sino que busca subvertir el sistema capitalista sostenido por la explotación del patriarcado. Como dijo Angela Davis en la Marcha Mundial del pasado enero de 2017, nuestro feminismo es un feminismo inclusivo e interseccional que invita a todas y todos a unirnos a la resistencia al racismo, a la islamofobia, al antisemitismo, a la misoginia y contra la explotación capitalista.

La huelga feminista no surgió de la nada. Fue posible gracias a muchas mujeres que han mantenido durante décadas espacios, discursos y prácticas de apoyo mutuo. En muchas ocasiones fueron tildadas de exageradas, de locas. Gracias a ellas, ahora el feminismo y la lucha contra las violencias y las brechas machistas son consideradas un problema de toda la sociedad, que apela a mujeres y a hombres. Gracias a todas. Os debemos mucho.

Ahora nos toca mantener esa energía y ansias de libertad. Con constancia y alegría. Vendrán momentos de duda, de debilidad. El machismo es muy poderoso y sus embates serán duros. No caigamos en sus trampas, en sus intentos de hacernos dudar. No valen cambios cosméticos, hemos de ir a la raíz del problema. Más que nunca, desde las instituciones hemos de remangarnos.

No se trata solamente de realizar políticas feministas desde el Área de Igualdad y LGTBi. Claramente debemos aumentar el presupuesto y recursos del área para que pueda liderar la estrategia desde transversalidad la mirada feminista, tal y como se aprobó en el III Plan de Igualdad. Hemos de pasar actual 0,5% del total del presupuesto a ese 5% que se comprometieron todos los grupos municipales del Ayuntamiento hace ya once años, en 2007.

Nuestro gobierno tiene que interiorizar el compromiso con la igualdad real: remunicipalizar servicios para garantizar derechos a las y los más precarios, sacar la religión de unas instituciones declaradas laicas, practicar un urbanismo feminista, introducir cláusulas de género en todos los contratos y ayudas, poner en marcha presupuestos con perspectiva de género, aprovechar la unidad de investigación de la Policía Municipal para perseguir los delitos laborales, etcétera.

Es momento de apoyar esta enorme ola para que mantenga su poderío. Estar a la altura de ese rugido que nos estremeció hace unos días y que ha llegado para quedarse. Y que crecerá. Hay una revolución feminista en marcha. Porque queremos erradicar este sistema injusto y construir una sociedad libre, en la que todas las vidas merezcan la pena ser vividas.

La autora es concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Pamplona

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