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Teodoro, el pastor que hizo el plano

Los representantes autonómicos de la red de memoria histórica y escolares de Askatasuna e San Fermin Ikastola con técnicos de Aranzadi asistieron ayer a la exhumación en Urdániz de tres personas fusiladas, que podrían ser del fuerte

Un reportaje de Lola Cabasés Hita. Fotografía Javier Bergasa - Sábado, 17 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Teodoro Esteban Allo explica a los escolares, junto a los restos de los tres fusilados, cómo se enteró de la existencia de la fosa de Urdániz.

Teodoro Esteban Allo explica a los escolares, junto a los restos de los tres fusilados, cómo se enteró de la existencia de la fosa de Urdániz. (JAVIER BERGASA)

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  • Teodoro Esteban Allo explica a los escolares, junto a los restos de los tres fusilados, cómo se enteró de la existencia de la fosa de Urdániz.

“No dejaban pastar a las vacas y pregunté a Miguel Iturri, de Urdániz, un buen hombre que me contó todo”

laportación documental y la memoria de Teodoro Esteban Allo, de 85 años de edad, va a permitir exhumar y, si es posible, identificar y devolver a sus familias los restos de tres personas, ocultas y desconocidas, que desde hace 80 años han permanecido enterradas en un campo de Urdániz. Sus esqueletos ya están siendo trasladados al laboratorio de la Sociedad Aranzadi de Donostia y ahora se procederá a su estudio antropológico. Las muestras de ADN serán cotejadas en Navarra. Este será, no obstante, el broche de oro de una historia que ayer conocieron de primera mano y conmovió a escolares del Instituto Askatasuna de Burlada y de San Fermin Ikastola, una historia cuyo protagonista principal ayer fue Teodoro Esteban Allo, un hombre veterano nacido en Miranda de Arga, pastor en la cuenca de Pamplona y en EEUU, que ayer viajó desde la residencia de Olite donde vive hasta Urdániz para asistir emocionado al momento en el que, por fin, ha visto que se le ha hecho caso y que esta atención ha tenido sus frutos: localizar a tres personas asesinadas en la guerra por los golpistas y que previsiblemente sean integrantes de la fuga de Ezkaba.

Al evento se sumaron también los representantes de las CCAA que han participado en el primer encuentro de la Red Interautonómica de la Memoria Histórica. En esta segunda jornada se abordó el tema de las exhumaciones y Banco de ADN y que mejor forma que asistir a esta exhumación, a pie del terreno con miembros de asociaciones de memoria, y participar en este evento organizado por Josemi Gastón (del Gobierno de Navarra) y dirigido a modo de speaker por el antropólogo y director de la exhumación Francisco Etxeberria. Emoción, historia, recuerdo y, pese a las circunstancias, satisfacción porque cuando las cosas se hacen bien, acaban bien.

“La mañana ha sido redonda” valoró Josemi Gastón, exhumación, transmisión intergeneracional y escuela de memoria histórica. Gastón intervino y destacó el compromiso del Gobierno de Navarra con la memoria.

La exhumación llevada acabo por los técnicos de la Sociedad Aranzadi, con Francisco Etxeberria y Lourdes Herrasti a la cabeza, ha sido posible, en este caso, gracias al tesón de Teodoro Esteban Allo, una labor “ejemplar, es lo que hay que hacer. Escuchar a los mayores que conservan estos recuerdos”, en opinión de Luis Miguel Escudero, olitense e implicado en temas de memoria que, además de ayudar al pastor para difundir lo que tenía en su cabeza desde los años de juventud, ayer le llevó hasta Urdániz.

teodoro, hijo de republicanosTeodoro Esteban Allo, hijo de familia republicana, al finalizar la guerra fue ingresado en el Orfanato de la Casa de Misericordia de Pamplona de donde salió para trabajar en el pastoreo. Iba con los ganados por los valles próximos a Pamplona y concretamente en el de Esteribar la propiedad de las ovejas le instó a que no pasara por uno de los campos de Urdániz. Ayer recordaba que en ese lugar no se les dejaba pastar a las vacas. Estas advertencias le suscitaron la lógica curiosidad y fue a hablar con un hombre llamado Miguel Iturri, de Urdániz, quien le contó la historia. “Era un hombre mayor que yo y muy buena persona. La gente pobre que pasaba por el pueblo terminaba en su casa”, recordaba

Este Iturri le relató que en la carretera de Pamplona a Francia por Roncesvalles, durante la guerra, varios coches se orillaron a la altura de la revuelta de Kaskaxu, situada antes de llegar a lo que hoy es la empresa Magnesitas de Zubiri. Unos hombres uniformados bajaron hacia el río Arga por la muga que unía las fincas de los vecinos Casimiro Lusarreta y Juan Lizoain. Cerca de la huerta de Migueltorena tirotearon a tres personas y luego ordenaron a dos del pueblo que les dieran sepultura allí mismo.

Iturri contó al pastor que los asesinados “debían ser gente importante pues los tres iban muy bien vestidos, uno de ellos llevaba una boina completamente nueva. Se dijo que alguno debía ser alcalde de una ciudad importante...”. El del pueblo también narró que “quienes los mataron eran gente relevante, oficiales del Ejército o jefes de la guardia civil”, relata Luis Miguel Escudero.

El caso es que hace diez años, Teodoro contó esta historia y aunque se intentó la localización, el tema quedó en saco roto, se debió inspeccionar a unos 70 metros de la fosa y no se localizó nada pero la pista estaba ahí y en el pueblo se sabía que había una fosa de la guerra. El concejante de Urdániz Joseba Rodríguez Vierge empezó a remover el tema. Se puso en contacto con Escudero y éste con Teodoro el pastor, al que conocía por residir en Olite. El pastor había retenido y escrito el testimonio de la fosa e incluso dibujó un plano ubicándola. “El de Teodoro -apuntaba ayer Escudero es el ejemplo de lo que hay que hacer para ayudar en la localización de las fosas. En Navarra fusilaron a 3.400 y aún hay 1.000 enterrados en fosas”.

Fue el pasado verano cuando Joseba Gutiérrez Vierge y otra gente del lugar empeñada en poner fin a una historia que pesaba en el pequeño pueblo volvieron a remover el tema y fue cuando, de verdad, se le hizo caso al pastor que tenía razón. Una pala excavadora localizó, por fin, en el término de Urdániz, a 15 kilómetros de Pamplona, una fosa que ahora se comprueba contenía los restos de tres republicanos asesinados en la guerra.

La vida de Teodoro Esteban es similar a la de otros pastores que trabajaron en los campos navarros y que para hacerse con un porvenir mejor viajaron a EEUU. “Hasta 7.000 ovejas llegue a cargar en un tren” cuando vivía en Wyoming comentaba ayer. “Donde la fosa, no dejaban pastar las vacas”, respondía a Etxeberria.

alumnado impresionado y nieta El encuentro en torno a la fosa de Urdániz se llenó ayer de público. Se sumó también Susana Vidal Cortina, nieta de un marinero que preso en el fuerte de San Cristóbal participó en la fuga y desapareció, lo mataron. Susana, que ha gestionado que su madre aporte el ADN por si alguna vez localizan al abuelo, agradeció al Gobierno de Navarra la implicación que tiene en materia de memoria, en su afán por la verdad, justicia y reparación que se exige ante las afrentas del golpe de Estado de 1936. Con ella, dos asturianas nietas de perseguidos en el 36.

El alumnado de Askatasuna y San Fermin, un poco cortado, no ocultó su impresión;preguntó poco pero sus maestras no ocultaron la emoción por el relato de acontecimientos que no olvidarán fácilmente. La curiosidad por elementos -botón, liendrera, calzado, ropa...- hallados junto a los esqueletos quedó patente, preguntaron al respecto. Era la primera vez que una exhumación era visitadain situ por escolares. “Os estamos contando la historia de España”, dijo Etxeberria. Por sumarse, hasta el fotoperiodista Gervasio Sánchez. Y es que el encuentro interautonómico ha tenido bastante repercusión mediática. El trabajo sigue y el servicio de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno de Navarra, con asociaciones memorialistas, ya prepara las exhumaciones en Anocibar y Olza, entre otras.

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