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Capdevila: “Las niñas de posguerra debíamos obedecer y no pensar”

La ilustradora, madre de las populares ‘Tres mellizas’, evoca su infancia y adolescencia en un nuevo libro

Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Roser Capdevila.

Roser Capdevila. (Foto: D.N.)

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  • Roser Capdevila.

barcelona- La ilustradora Roser Capdevila, madre de las populares Tres mellizas, no para. Lleva días viajando por toda Catalunya para presentar su nuevo libro, La nena que volia dibuixar, una evocación, con sus característicos dibujos y textos, de su infancia y adolescencia, en el barcelonés barrio de Horta.

En una entrevista con Efe, Capdevila (Barcelona, 1939), que actualmente apenas puede leer, después de un grave accidente y de algunos achaques de salud, explica que empezó a crear esta obra sin intención de publicarla, cuando en el año 2002 se trasladó a la casa familiar para cuidar de su madre enferma. “Se me empezaron a remover todos los sentimientos de mis primeros años en aquel lugar y dibujé todo lo que recordaba de mis padres, mis hermanos o de la escuela y de la iglesia”, cuenta. Hasta 2007 estuvo haciendo apuntes sobre aquellos tiempos en los que era una niña que subía al limonero del jardín, participaba en obras de teatro caseras con sus cuatro hermanos o bajaba de culo por la escalera, utilizándola de tobogán. El cuaderno permaneció en un cajón hasta que Angle Editorial y sus propias hijas, Anna, Teresa y Helena, la han animado a publicarlo y a que las generaciones de hoy sepan cómo vivió la generación de posguerra.

“A las niñas de posguerra -rememora- nos enseñaron a obedecer y no a pensar, y no fue hasta llegar a Ginebra con 17 años para hacer de chacha cuando cambié y aprendí a pensar por mí misma, sin rectores ni vicarios que me tutelaran”. Roser Capdevila sostiene que forma parte de una generación que “arañó de muchos sitios diferentes para dar a sus hijos una vida mejor y que todo lo que no habíamos podido tener nosotros lo tuvieran ellos”. “Y ahora, en la vejez, lo que vemos es que esas generaciones que nos preceden quizá lo que harán es ir de más a menos, y eso tampoco es bueno”, concluye. - Irene Dalmases

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