Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Mesa de Redacción

Ampliación del Canal, de la baja temeraria a los sobrecostes

Por Joseba Santamaria - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

cada vez que salta a la opinión pública uno de esos hechos de despilfarro y mala gestión de los recursos públicos heredados de los gobiernos de UPN que lastran ahora a las arcas forales siempre hay un aspecto secundario que aún me deja más perplejo que el despropósito general de la chapuza en sí mismo. En el caso reciente de los túneles de Belate -una obra que se desveló como mal planificada y mal ejecutada desde el comienzo-, no acabo de entender cómo desde 2004, año en que la UE aprobó la nueva normativa con los requisitos mínimos para los túneles de la red transeuropea de carreteras, hasta 2015, los gobiernos de UPN, con las arcas llenas de los tiempos de la bonanza económica, no hicieran nada para cumplir esos requisitos. Esa dejadez de responsabilidades resulta inexplicable. Podía citar también el agujero de casi 70 millones de euros de la Ciudad del Transporte, el lastre de los peajes en sombra, la carga de la deuda que se multiplicó por cinco en los últimos ocho años de UPN o el crecimiento desbocado del déficit. O las operaciones especulativas con dinero público y las infraestructuras de escasa utilidad social y alto coste económico que vaciaron las arcas forales. Siempre hay cuestiones secundarias en todo ese entramado de desaguisados que son incomprensibles, incluso más allá del aquel clientelismo habitual. Ahora, en el caso de la ampliación de la primera fase del Canal de Navarra, lo que más me sorprende no es que una obra adjudicada en 73 millones acabe costando a Navarra 400 tras 30 años de peaje en sombra que ingresará la concesionaria. En realidad ya son 412,6 millones con un primer sobrecoste. No me sorprende pese a que ya es un escándalo. Ni tampoco que esa adjudicación se hiciese a la UTE Aguas de Navarra (que forman OHL y Aguas de Barcelona) que presentó una oferta con una baja temeraria del 39,9% sobre el precio inicial de licitación. De la baja temeraria se pasa al chantaje de amenazar al Gobierno con denunciar la concesión si no se le abonan los sobrecostes que vayan surgiendo. Ni que esa adjudicación se produjera después de suspenderse la apertura de plicas el mismo día que las empresas que concursaban estaban citadas para hacer públicas las ofertas y se retrasara la decisión un mes. No me sorprende pese a que resulte raro. Ni que la gestión de UPN finalizase en 2015 con Canasa, empresa responsable del Canal de Navarra, en quiebra. Lo que me sorprende es que en esa ampliación del Canal -que se hizo tras paralizar su extensión a la Ribera-, se incluyen los ramales del Ega y del Arga cuyo importe inicial de 22 millones de euros los paga íntegramente Navarra. En realidad, Navarra debiera haber abonado sólo el 40% del 50% que comparte de los costes con el Estado -el 50% restante debió de ser asumido por los regantes-, esto es, en esos ramales sólo 4,6 millones de euros. Pero el Gobierno de UPN, con Esparza entonces de consejero de Agricultura y Medio Ambiente, decidió cargar con el precio total eximiendo al Estado y a los regantes de esas zonas de sus responsabilidades económicas. Así, de esos 4,6 millones iniciales, las arcas forales acabarán abonando 22 millones más lo que llegue de inesperados sobrecostes en la obra. Otro agujero incomprensible e inexplicable. Al menos que alguno de los responsables de aquella extraña decisión -o quienes sin ser responsables directos conocieron los entresijos-, lo explique.

Herramientas de Contenido

Más sobre Opinión

ir a Opinión »