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Un grito de dignidad

Miles de personas salen a la calle en Navarra en defensa de las pensiones públicas en una de las mayores movilizaciones de los últimos años
“Vamos a ganar este pulso histórico”, avisan los convocantes a Rajoy

Ibai Fernandez | Oskar Montero - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Imagen de la manifestación celebrada en Pamplona, donde la lluvia no impidió una concurrida presencia de pensionistas y personas de otras edades.

Imagen de la manifestación celebrada en Pamplona, donde la lluvia no impidió una concurrida presencia de pensionistas y personas de otras edades. (OSKAR MONTERO)

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Imagen de la manifestación celebrada en Pamplona, donde la lluvia no impidió una concurrida presencia de pensionistas y personas de otras edades.

Pamplona- Miles de personas salieron ayer a las calles para reclamar unas pensiones dignas. En Pamplona, en Tudela y en Tafalla. En más de un centenar de ciudades de todo el Estado. Miles de ciudadanos protestando contra un Gobierno central que ha considerado que subir un 0,25% la nómina de quienes en muchos casos tienen dificultades para llegar a final de mes es la única forma de garantizar la sostenibilidad del sistema. Un Gobierno que ha agotado el fondo de reserva de los años de bonanza y que ahora afronta el futuro incapaz de plantear una solución solvente a medio plazo, mientras la devaluación de los salarios sigue dejando en números rojos a la Seguridad Social, financiada a base de deuda pública. “Las pensiones subirán lo que podamos”, se limitó a decir ayer el presidente Mariano Rajoy, sorprendido por la segunda gran movilización ciudadana que ha recorrido el país de forma transversal en apenas diez días.

Quizá sea que el malestar que han propiciado estos diez años de dura crisis económica se extienden todavía por diversas capas de la sociedad. Muchas. Y que lo hace con la misma indignación que unió a miles de jóvenes el 15 de marzo de 2011 en plazas de pueblos, barrios y ciudades al grito de No nos representan. Y con la misma fuerza con la que el pasado 8 de marzo salieron a la calle a miles de mujeres en defensa de una igualdad real que sigue lejana.

Muchos de aquellos jóvenes estaban ayer también en las manifestaciones, en las que se volvieron a oír las mismas consignas contra la corrupción de los años más duros de la crisis. También contra un Gobierno central que celebra la buena marcha de la economía sin que ésta acabe de alcanzar a una parte muy importante de la población, víctima de la precarización laboral y la devaluación de las prestaciones sociales mientras las grandes empresas reparten beneficios y el partido en el poder promete nuevas rebajas de impuestos que no van a hacer sino ahondar en el problema.

Porque hay un denominador común que une a jóvenes, mujeres y pensionistas. El de quienes sufrieron la crisis económica y ahora se sienten excluidos en la recuperación. También en Navarra, donde la mejor situación socio-económica no oculta un malestar que se dirige más al Gobierno central que al foral, y que vuelve a poner sobre la mesa las cuestiones que preocupan a la Navarra real. Tanto, que hasta UPN optó a última hora por sumarse a la manifestación, aunque solo fuera de forma testimonial como el pasado 8 de marzo.

Pulso históricoLa de Pamplona fue pese a todo una marcha tranquila que empezó por el final. Convocados en una Plaza del Castillo que se quedó pequeña antes de las seis de la tarde, cerca de 17.000 personas (12.000 según la Delegación y más de 30.000 según los organizadores) hicieron suyo el grito de dignidad que Mayores frente a la crisis y la Coordinadora Navarra por la Defensa del Sistema Público de Pensiones proclamaron desde la barandilla del quiosco.

Allí arriba, dos pensionistas, Clara del Moral y Elena Goñi, relataron su experiencia personal para reclamar unas pensiones “igualitarias y no precarias”. “Con mi nómina mantengo mi madre, a mi hija, a mis nietos. No nos merecemos este ataque sin piedad de la derecha política y económica del PP”, proclamó Del Moral, que junto a Goñi subrayó que la pelea no es solo por la pensión de hoy, sino también por las del futuro.

Para entones había parado ya la lluvia, y sol amagaba con salir aunque sin fuerza para templar la fría tarde de ayer. Una labor que tuvieron que asumir los organizadores, que entre aplausos avisaron a Mariano Rajoy de que este es un “pulso histórico” que piensan ganar. “Hoy las calles y plazas de todo el país retumban de indignación de la gente mayor en el más hermoso ejemplo de dignidad al que le auguramos una larga vida”, subraya el manifiesto pactado por los organizadores, que por primera vez en mucho tiempo ha unido en una única convocatoria a toda la izquierda navarra.

Los organizadores pidieron “pensiones dignas”, y subrayaron que “la gente jubilada no es un grupo humano silencioso y sumiso al que se puede adormilar con políticas paternalistas, engañar con falsas promesas y burlarse con vergonzosas políticas como la miserable subida del 0,25%”. Por ello, reclamaron “unas condiciones de trabajo y salarios dignos para las generaciones de trabajadores jóvenes y la erradicación de una reforma laboral que está condenado a la juventud a cotas de precariedad y sueldos basura”. También, “derogar la reforma de la Seguridad Social del año 2013 y el factor de sostenibilidad y concretar urgentemente medidas para mejorar los ingresos del sistema”.

Hasta la delegaciónDesde el quiosco de la Plaza del Castillo, y a duras penas entre la muchedumbre, la cabecera de la manifestación fue abriéndose paso hacia la Delegación del Gobierno. Un pasillo al que poco a poco se fue sumando gente ocupando todo el ancho peatonal de Carlos III, y que de forma lenta fue avanzando hasta Merindades entre gritos en defensa de las pensiones y contra la corrupción que se dejaron sentir de forma especial a su paso por la sede del PPN, sin que fuera más allá de algún ingenioso cántico del estilo Ahí está la cueva de Alí Babá.

La marcha alcanzó la Delegación del Gobierno central invadiendo la calzada. La cabecera decidió saltarse el cordón policial que pretendía evitar que la manifestación cortara el tráfico, para lo que no tenía permiso, y tras algunos empujones la Policía Foral optó por ceder ante la evidencia de que los pensionistas no estaban ayer para mucha normativa oficial. Allí finalizó la convocatoria, con cientos de personas rodeando la glorieta mientras la cola de la manifestación todavía abandonaba la Plaza del Castillo. No hizo falta decir nada más. Ni siquiera adiós. Porque ayer, como en el 15-M y en el 8-M, todos se fueron a casa sabiendo que habrá que volver a la calle. Es una cuestión de dignidad.

Cita Histórica

Entre 12.000 y 30.000 personas. La Delegación del Gobierno cifró en 12.000 los asistentes a la manifestación, cifra que los organizadores elevaron hasta los cerca de 30.000.

8.612 m2. La marcha ocupó aproximadamente una superficie superior a 8.000 metros cuadrados: La Plaza de las Merindades, parte de Baja Navarra y Carlos III hasta la Plaza del Castillo. Un espacio de 12.855 m2 al que hay que restar un tercio aproximado destinado a jardines y bancos. En total 8.612 m2, que a una media de dos personas por m2 deja una asistencia cercana a los 17.000 manifestantes. Lo que la convierte en una de las mayores convocatorias de los últimos años en Navarra.

Sin lluvia. Aunque llovió durante la tarde, finalmente la marcha transcurrió sin agua.