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“No hay justificación que impida la unidad de acción si no es por competencia sindical”

C. Etxeberri/J. Arretxe Ruben Plaza - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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pamplona- Rafa Diez Usabiaga ha sido uno de los fundadores del sindicato LAB, del que fue secretario general durante 18 años consecutivos, por lo que es una personalidad referencial a la hora de analizar la situación por la que atraviesa el sindicalismo vasco. Diez Usabiaga expresa su preocupación por el momento actual que vive el movimiento sindical en Euskadi. En su opinión, habría que valorar qué es lo que ha pasado para que después de una fase de respuesta al comienzo de la crisis económica con la convocatoria de varias huelgas generales, se ha pasado a otra de retroceso en la que se da la impresión de una cierta paralización. Junto con el exsecretario general de ELA Jose Elorrieta, Diez Usabiaga fue impulsor de la unidad de acción entre LAB y ELA que hoy parece haberse resquebrajado totalmente.

¿Cómo percibe las movilizaciones de los pensionistas y de las mujeres que están poniendo en cuestión el status quo político?

-Eso demuestra que en la sociedad vasca existe un potencial. El feminismo y las pensiones tienen que estar engarzados en el marco político vasco. Necesitamos una escala democrática vasca con poder político y económico para abordar la igualdad de género en todas las esferas sociales y para tener una Seguridad Social vasca. Estoy convencido de que una Seguridad Social vasca es capaz de garantizar las pensiones en este país, algo que dudo que sea posible en el ámbito del Estado. No porque queramos abrir una brecha con el resto de los pueblos del Estado, sino porque tenemos un espacio donde la cohesión económica y social es posible y beneficia al conjunto de los ciudadanos.

¿Se reconoce en la realidad sindical que hoy existe en Euskadi?

-Hay que reconocer que la ola de neoliberalismo que estamos padeciendo con las reformas laborales y de la negociación colectiva ha generado una enorme transmisión de poder a los empresarios y una enorme reducción de derechos a los trabajadores que ha dejado al sindicalismo en un plano de debilidad contractual. Cuando el sindicalismo pierde poder en términos contractuales es cuando adquieren más relevancia unidades de acción de carácter táctico y estratégico. Mucho más en el sindicalismo abertzale, donde sumar la acción sindical a la lucha por un cambio político es más necesario que nunca. Me da la impresión de que en el ámbito sindical no se está planteando una reflexión desde esa necesidad objetiva de unidad de acción táctica y estratégica. Se sigue en un terreno de competencia sindical que puede ahondar y profundizar la debilidad global del sindicalismo. Estamos en una situación de alarma por la pérdida de poder sindical en la intervención en las empresas.

“Una Seguridad Social vasca garantiza las pensiones de este país, algo que dudo que pueda ser posible en el Estado ”

“Estamos en una situación de alarma por la pérdida del poder de los sindicatos en la intervención en las empresas”

¿Puede ser que ELA, como sindicato mayoritario de este país, no ha puesto todo su potencial en favor de esta estrategia?

-Creo que estamos perdiendo tiempo. Hay que terminar con un cierto grado de egocentrismo organizativo. Detrás de un diagnóstico, que quizás compartimos todos, tiene que venir un compromiso colectivo acorde a ese diagnóstico. Lo único que quiero remarcar, sin entrar en culpabilidades, es la necesidad del sindicalismo abertzale -más allá del ámbito de competencia sindical, ahora que entramos en periodo electoral-, de situarse tanto en el proceso político como en su papel en la intervención social. Es prioritario que el sindicalismo recupere interlocución porque está perdiendo interlocución social y política. El sindicalismo debe recuperar un grado de poder que le permita ser sujeto y agente social activo. De lo contrario, introducirse en una dinámica competitiva, en un debate sobre quién es más o menos de izquierdas o de reproches cuando globalmente y colectivamente estamos perdiendo el pulso con la patronal y el poder económico, es ir desapareciendo del escenario.

Pero la causa de la última discrepancia de ELA y LAB está en la firma de algunos convenios de Educación pública...

-Cada conflicto tiene sus propias características. Más allá de la legitima interpelación de un sindicato a otro sobre lo que ha podido hacer o no en este conflicto o en esta u otra empresa, tenemos que poner las cosas de fondo encima de la mesa. Hay que ser conscientes de que una unidad de acción, una suma, una colaboración de carácter estrátegico, va más mucho allá de lo que ha sucedido en este u otro conflicto y debería responder a una reflexión sindical mirando al conjunto del país y a la clase trabajadora. No estamos para escapismos. Es el momento de jugar en términos de intervención.

¿Cree usted que ELA ha creído alguna vez en la unidad de acción ?

-Ellos dicen lo contrario. En este momento no existe ninguna justificación de peso que impida un nivel de acción del sindicalismo abertzale en clave sindical, social y política, acorde al diagnóstico que vive este país. No hay ninguna justificación, a no ser que haya un interés exclusivamente en términos de competencia sindical.

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