Apuesta por la empresa pública

Berriozar, Villava, el Valle de Egüés, Ansoáin, Noáin o Burlada han asumido servicios antes privatizados a través de entidades de capital 100% municipal

Un reportaje de Mikel Bernués. | Fotografías Patxi Cascante/Javier Bergasa - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Una actividad en el polideportivo de Berriozar, instalaciones que asumió la empresa política Berrikilan(la primera de la Comarca) en 2012.

Una actividad en el polideportivo de Berriozar, instalaciones que asumió la empresa política Berrikilan(la primera de la Comarca) en 2012. (PATXI CASCANTE/JAVIER BERGASA)

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Una actividad en el polideportivo de Berriozar, instalaciones que asumió la empresa política Berrikilan(la primera de la Comarca) en 2012.

berrikilan, Kirol Martiket, Elortzibar, Bizkarmendia o Idakirolak. Nombres distintos con las siglas SL pegadas detrás y que representan lo mismo. Entidades creadas al calor del cambio político, de capital 100% municipal y con un claro objetivo: revertir servicios privatizados, externalizados o gestionados de forma indirecta. Berriozar, Villava, Ansoáin, el Valle de Egüés, Noáin o Burlada han impulsado en la Comarca en los últimos años este modelo de empresa pública para asumir la limpieza, las escuelas infantiles o las instalaciones deportivas. La apuesta continúa.

La motivación

Lo público desde lo público

Cuestión ideológica

Berriozar siguió los pasos de Lekunberri y fue el primero de la Comarca de Pamplona que se lanzó a controlar un servicio a través de una empresa pública. Cuenta el presidente de Berrikilan Alfonso Arnesto (EH Bildu) que hasta la asunción por parte de la sociedad municipal de las instalaciones deportivas en 2012, la gestión de Sedena funcionaba. “Los resultados económicos siempre eran positivos y la prestación del servicio también era razonablemente buena”, dice.

Entonces, ¿por qué esa apuesta por la gestión directa? “Considerábamos que es un servicio público más y que por tanto debía ser gestionado desde el sector público. La prestación de determinados servicios se había convertido en productos de mercado y había que revertir esa situación. Y en el aspecto económico el beneficio empresarial de la actividad, en lugar de ir a manos privadas, se queda en casa y se reinvierte en la instalación, siempre dentro de la modestia de nuestro Ayuntamiento”.

En Villava el patronato de deportes tutelaba las instalaciones deportivas hasta que en 2005 se disolvió y el servicio se privatizó. El alcalde Mikel Oteiza (EH Bildu) recuerda que la situación económica durante la gestión privada era “ventajosa” para el Ayuntamiento. Solo estaba obligado a participar del 10% de las pérdidas (270.000 euros según los números que presentó la empresa privada en su último ejercicio) y además cobraba un canon. Pero “había un descontento con la gestión. Masquatro recibió las instalaciones en 2005 con 5.600 abonados, y las soltó en 2015 con 4.000. Lógicamente no se puede achacar toda la pérdida a la gestión, pero algo hay”, esgrime.

El “descontento con ciertas actitudes de la empresa en cuanto a la transparencia, unido a un lógico compromiso ideológico” provocó la creación de Kirol Martiket en la pasada legislatura. “No es mejor económicamente, pero ahora sentimos que tenemos un control real sobre las instalaciones. Y tomamos decisiones que mejoran el servicio”, dice Oteiza.

“Hay que huir del mito de que lo privado funciona mejor. Lo público, si se hace bien, se mueve en los mismos parámetros”, detalla por su parte Ana Sada (EH Bildu) después de que Ansoáin haya pasado a gestionar las instalaciones deportivas, limpieza o teatro. Una “apuesta política y social muy importante para este Ayuntamiento”, que cuajó el pasado septiembre y que implica a medio centenar de trabajadores. Sada destaca “el sentimiento y la pertenencia de pueblo” que supone el nuevo modelo.

“Por una parte está el ideario de municipalizar, y por otra la valoración de los servicios que se están prestando bien, sin quejas y de manera eficiente desde lo privado. Hay que estudiar bien qué beneficios va a tener la reversión, porque ni todo lo público está bendito ni todo lo privado está maldito”, opina el primer edil de Noáin, Alberto Ilundáin (Queremos Noáin). Este Ayuntamiento asumió las instalaciones deportivas subrogando a más de 20 trabajadores. “Lo que no puede ser es privatizar y encima no controlar”, problema que, a su juicio, se producía en Noáin.

“Aquí no prima el beneficio en términos económicos, sino que se ofrezca el mejor servicio posible”, considera por su parte Alfonso Etxeberria (Geroa Bai), alcalde del Valle de Egüés. En su caso, el Consistorio se sirvió de Andacelay, una entidad pública que ya existía, creada en su día para promover las viviendas que el Ayuntamiento recibía por cesiones urbanísticas en Erripagaña o Sarriguren, además de desarrollar equipamientos como las piscinas de Sarriguren o el propio edificio del consistorio.

“Si la sociedad pública la utilizas bien funciona, pero si la empleas para ocultar información y gestionar el urbanismo sin pasar por el pleno y sin que nadie se entere, tiene otro concepto”, explica Etxeberria sobre una mercantil cuya actividad “en ningún caso cumplió la ley de contratación pública, como así lo ha dicho Comptos”. En 2015-2016 se cambió el objeto de la sociedad pública, se convirtió en un ente instrumental para encomendar servicios al Ayuntamiento y ahora cuenta con un gerente, un administrativo y unos 90 trabajadores subrogados. Ha asumido los servicios de escuelas infantiles, limpieza y el centro de atención a las familias, y la intención es que en 2019 gestione también las instalaciones deportivas.

el proceso

Piedras en el camino

Las dificultades

Para ayuntamientos pequeños, el esfuerzo de municipalizar un servicio “no es fácil. Sacar la empresa pública adelante nos han llevado gran parte de la legislatura, y ahora estamos empezando a ver la luz”, dice Alberto Ilundáin (Noáin).

Con el nuevo año arrancó en la Comarca la última reversión, la de Burlada con la escuela infantil. “Tuvimos que hacer dos acuerdos;uno para constituir la comisión para estudiar la publificación, y otro para aprobar la gestión directa y la constitución de la empresa”, explica el alcalde Txema Noval (Cambiando Burlada).

La delegación del Gobierno de España en Navarra, a través de la Abogacía del Estado, anunció un recurso contra ambos acuerdos. “Solo teníamos ese anuncio. Intuyes que tiene que ver con la ley de estabilidad presupuestaria, pero no lo sabíamos. Finalmente no formularon la demanda, lo que significa que muy mal no lo habremos hecho”, apunta. “Hemos buscado una percha que nos sirva para trabajar. No entendemos que la escuela infantil tuviera que gestionarse desde una empresa pública, pero es el único instrumento que tenemos. La empresa sirve para soportar al personal, y es una figura que otorga cierta flexibilidad en lo laboral”, añade.

Burlada valora ahora si hacer lo mismo con los socorristas. “Queremos que sea personal propio. Pero hay que ver si somos capaces. Cuando tienes el servicio delegado en una empresa, llamas y tiene que mover el culo para solucionar el problema. Aquí tú tienes que mover el culo, y tenemos que ver si nuestro culo es ágil o no. No podemos hacerlo solo con criterios ideológicos”, opina.

“El proceso de creación tiene sus complejidades, sobre todo de funcionamiento y financieros, como si estábamos exentos o no de IVA. Eso nos costó bastante papeleo”, asegura Oteiza (Villava). “Lo fácil es sacar un pliego con unos precios bajos y tener el servicio privatizado. La empresa pública supone más trabajo. Tienes que esta encima de muchas cosas que antes no te preocupaban, pero es un castigo autoinflingido que asumimos con mucho gusto”, reconoce.

el personal

Subrogar o no subrogar

El debate

Subrogar o no subrogar, he ahí la cuestión. “Jurídicamente puede ser discutible”, dice Noval, y explica que en mayo entrará en vigor la Ley de contratos públicos del Estado que “efectivamente contempla la subrogación. Pero si antes me lanzo apostando por la vía de que legalmente no tengo subrogación y luego se estima, me puedo encontrar con el doble de personal. ¿Y entonces qué hacemos?”, se pregunta.

Legalidad al margen, la situación de los trabajadores también genera debate. “Cuando la gestión pasa a ser pública el acceso a esos puestos tiene que ser exactamente igual que en la administración. Pero la realidad es que tienes una estructura consolidada de personal, y se optó por la subrogación. Se da esa disfunción, porque es personal que ha adquirido la condición de fijo en la administración pública a través de una empresa sin haber superado la oposición. También es cierto que no tienen las mismas condiciones. En un futuro nos tendríamos que encontrar en la situación de que el 100% del personal ha accedido al empleo por la misma vía que el personal administrativo, con una equiparación de condiciones laborales”, esgrime Arnesto. “Nadamos entre dos aguas. Por una parte somos empresa, pero por otra somos administración. Una situación un poco extraña”, afirma Oteiza.

los resultados

Salarios, servicios y cuentas

El cambio en datos

Los ayuntamientos coinciden en señalar las mejora de las condiciones laborales como una de las bondades de la empresa pública. Se subrogan como estaban en la empresa privada, y a partir de ahí se produce un proceso paulatino de revisión. Respecto a las cuentas, desde la gerencia de Elortzibar apuntan que Noáin en 2017 ingresó un 6,5% más en abonos y cursos que en el último ejercicio contable completo con Gesport (2015). También se aumentó el gasto en reparaciones, mantenimiento y limpieza, ampliando las horas del personal de mantenimiento y limpieza. Y “a día de hoy se ha superado la barrera de los 2.600 abonados, algo que no había pasado en los 14 años de vida de la instalación”.

Villava ha “revertido la tendencia a la baja de abonados, estamos dando condiciones laborales que hace tres años eran impensables para la plantilla y hacemos una gestión más cercana y con más inversiones que van a dar viabilidad al proyecto”, dice Oteiza. En Ansoáin, que en su estudio previo estimaba un ahorro de 94.000 euros para las arcas municipales, es pronto para hacer cuentas, “pero nos estamos moviendo en los parámetros de ese diagnóstico. Y hay una subida de abonados de las piscinas, otra considerable del gimnasio que sobrepasa las 1.000 personas y la subida del abono deporte respecto al estudio”, dice Sada. Etxeberria opina que en las tres encomiendas que ha asumido Egüés “se demuestra que da un mejor servicio;se ha ampliado algo el personal, se ha ampliado los convenios y en la cuenta de resultados hay un pequeño ahorro para el Ayuntamiento”.

El primero en llegar es el que más datos tiene para hablar, y Arnesto asegura que “en Berriozar se ha demostrado que la gestión pública no ha derivado en una degeneración de la prestación de los servicios;al contrario. Se han mejorado las condiciones de los trabajadores y contamos con más recursos para hacer frente a esos servicios. El balance no puede ser más positivo. Y se ha demostrado que es una herramienta efectiva”, dice. A falta de cerrar el último ejercicio, calcula un ahorro de 100.000 euros en los seis años de ejercicio público.

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