Casco rojo

To be continued

Por Sergio Garbisu - Lunes, 19 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Si en el fragor de la siesta dominical alguien de repente despertó en la última vuelta de esta primera cita de la temporada, pensaría seguro que estaban reeditando cualquiera de las batallas finales que Marc y Dovi ofrecieron en Japón y Austria en 2017. Porque si lo ensayan, creo que no les queda mejor. Y es que parece mentira que hayan pasado cuatro meses, siendo todo tan parecido. Y no tiene ninguna connotación negativa, muy al contrario: tres marcas distintas en el podio, algunos privados mojándoles la oreja a los todopoderosos cabezas de cartel, y final de infarto. Continúa el éxito de la fórmula. Se podría incluso afirmar que la mayor sorpresa de este fin de semana ha sido la ausencia de sorpresas. Excepto el progreso de Suzuki ya advertido en pretemporada, arruinado por un cándido Rins y un blando Iannone, el resto estaba en el guión. Un Dovi al que ya nadie discute su papel de gran aspirante y que por fin ganó en Qatar después de tres años siendo segundo. Que ya se lo ha creído, que maneja el freno trasero con maneras de artesano para cuidar sus neumáticos y lograr hacer girar una Desmosedici más equilibrada que nunca. Un Rossi combativo, al que le cuesta litros de sudor seguir altos ritmos pero al que el tercer peldaño le sabe a gloria, teniendo en cuenta los problemas de su Yamaha. Su compañero Viñales, que empieza como acaba, perdido en el desarrollo de la M1 y que empieza a dar ya muestras de su hartazgo (y es de armas tomar…). El honesto modesto, Zarco, ninguneado por Yamaha y más bueno que un trozo de baguette, que pagó la novatada de destrozar su neumático en un asfalto como una lija, tirando del todo el grupo. Un Dani que continúa gris, triste y conformista, y que se está jugando su renovación, si es que no ha decidido ya cambiar de aires. Lorenzo, que volverá a no ser campeón del mundo este año y que lo sufrirá viendo los éxitos de su compañero de box. Y un Marc fiel a su estilo (para lo bueno y lo malo), que después de esta primera carrera reafirma su gran papel de favorito. Pero ya sabemos, no es cómo empieza, sino cómo acaba. Que se lo digan al pobre Maverick. To be continued.