Mesa de Redacción

Pero qué asco

Por Víctor Goñi - Martes, 20 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

apagados los focos que se cirnieron con voracidad sobre el asesinato del pescaíto Gabriel, persisten las náuseas por el manoseo de un partido concreto y de ciertas televisiones. Empezando por la política, resultó repugnante la utilización por el PP de la capilla ardiente del infortunado niño para defender la continuidad de la prisión permanente revisable, como si esa cadena perpetua rectificable hubiera impedido un infanticidio que justo demostró su nulo efecto disuasorio. Arcadas acentuadas porque la desvergonzada soflama partidista del grotesco Hernando, amplificada luego en el Congreso, contravino las apelaciones a la concordia de la abatida madre de la pobre criatura. La fábrica de morbo en que se han convertido programas que no publicitaré de dos cadenas privadas de ámbito estatal encontró también en este terrible suceso más campo abonado a la degradación. Horas y horas de pretendidos análisis sin especialistas en materia policial o forense, con opinadores que lo mismo comentan el divorcio de la pareja de moda que el homicidio de última hora, dando pábulo a conjeturas disparatadas como si fueran hipótesis de trabajo de los investigadores, sin una fuente directa o aun indirecta de la que informarse mínimamente. Y detrás, tragándoselo todo, muchos votantes y más espectadores. Qué asco.

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