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Las muertes en las favelas llegan a la política en Brasil

el asesinato de marielle franco, concejala y activista que se oponía a la militarización de río de janeiro, conmociona al país con más homicidios de todo el mundo

Un reportaje de José Manuel Cuevas - Miércoles, 21 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Casi un mes después de que el presidente brasileño, Michel Temer, ordenase la presencia militar en Río de Janeiro para hacer frente a la violencia y el crimen organizado, la concejala Marielle Franco, una de las voces más críticas frente a la medida, fue asesinada a tiros. Su muerte el pasado miércoles 14 de marzo provocó manifestaciones por todo Brasil.

La concejala, también activista, venía denunciando la violencia policial en la favela carioca de Acari, y el día de su asesinato estuvo en una reunión con un grupo de mujeres negras, de quienes era defensora de sus derechos, como muestra la transmisión del evento en su página de Facebook.

Según los diarios O’Globo y Extra y la edición brasileña de El País, el asesinato se produjo en pleno centro de la ciudad, cuando Franco iba en un coche junto a una asesora y su conductor, Anderson Gomes, quien también fue asesinado por disparos hechos desde otro coche en una persecución que involucró a otro vehículo más.

Aparte de la conmoción por el atentado, miles de personas salieron a las calles de distintas ciudades brasileñas a protestar por el que sería un asesinato por razones políticas, después de que la justicia brasileña descartase una intención de robo y de que se hiciera público que las balas de 9 milímetros que se utilizaron habían pertenecido a la Policía. Los autores de los hechos, entre tanto, no han sido capturados.

hecha A PULSO Marielle Franco, que tenía 38 años, se describía en su página web como “mujer, negra, madre e hija de la favela de Maré”, donde viven unas 130.000 personas. Ante la adversidad del contexto social en el que creció, logró graduarse en Sociología en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro y hacer un máster en Administración Pública en la Universidad Federal Fluminense.

Experiencias como la de la universidad, haber sido madre joven o haber sufrido en 2005 la muerte de una amiga por una bala perdida en un tiroteo, la impulsaron a entrar en política en favor de causas como la calidad de la educación pública y los derechos de la mujer, así como los derechos humanos y de las minorías y la lucha contra la desigualdad y la violencia policial.

En 2006, Franco fue más allá del activismo e ingresó en el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), fundado dos años antes en un intento de renovar la izquierda brasileña, ante los casos de corrupción que rodeaban al Gobierno del entonces presidente Lula da Silva y a varios partidos progresistas.

Marielle Franco se describía en su página web como “mujer, negra, madre e hija de la favela de Maré”, donde viven 130.000 personas

Brasil es el país con más asesinatos en el mundo en los últimos años, con un promedio de 55.000 casos entre 2005

En el PSOL, Marielle Franco empezó apoyando la candidatura de Marcelo Feixo a diputado en la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro. Diez años después, ella obtuvo más de 40.000 votos para ser concejala en el Ayuntamiento de Río, donde fue la quinta candidata con más votos.

Ya con una mayor visibilidad en la esfera pública, Mari, como le llamaban, empezó a incomodar a otros sectores políticos por sus denuncias constantes a las violaciones de derechos humanos en las favelas, sobre todo en materia de abusos policiales.

Más recientemente, desde su posición de relatora de la comisión del Concejo que debía supervisar la intervención militar en Río, Marielle Franco fue una de las voces más críticas, al igual que el PSOL en general, contra la medida promovida por el presidente, Michel Temer, quien lamentó el asesinato de la concejala, calificándolo de “atentado contra la democracia”.

violencia en contextoEl asesinato de Marielle Franco, además de estar posiblemente dentro el marco de su actividad política, también lo está en el de las tasas de violencia y homicidios en Brasil y en Latinoamérica.

Según un análisis de InsightCrime, fundación que investiga el crimen organizado en la región, publicado el pasado 13 de marzo, Latinoamérica y el Caribe protagonizan el ránking de las ciudades más violentas del mundo, con 43 ciudades de 50, a causa del crimen organizado, las “deficientes respuestas estatales”, el papel de la sociedad como víctima y victimario y el asesinato como método para resolver conflictos.

Brasil, con más de 200 millones de personas, es el país con más muertes violentas en el mundo y cuenta con 29 asesinatos por cada 100.000 habitantes, según el Atlas da Violência 2017, del Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada. Según este estudio, los homicidios en Brasil aumentaron de 48.000 a 59.000 entre 2005 y 2015, periodo en el que el 71% de los casos se dieron con arma de fuego y en el que 71 de cada 100 asesinados eran negros.

Pese a la indignación por la muerte de Marielle Franco, no se trata del primer caso de muerte violenta de un concejal en Brasil. De acuerdo con un artículo del medio brasileño Congreso em Foco, al menos 36 concejales han sido asesinados desde enero de 2016.

De igual manera, la ONU ha alertado a Brasil de las amenazas a activistas y defensores de derechos humanos, a lo que con este último caso se evidencian las dificultades para dar con la solución.

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