Justicia al borde del ridículo

Por Fernando Eizaguirre Altuna - Miércoles, 21 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Me refiero al tristemente conocido caso de los jóvenes de Alsasua, a su recorrido hasta la actualidad, a la permanencia en prisión de tres de ellos durante más de año y medio, las demenciales peticiones fiscales y los procedimientos desproporcionados hasta la locura.

Hay que empezar diciendo que esa historia no es lo que se dice de ella, ha recibido un trato perverso por parte de algunos medios. La brutal paliza de 40 contra dos con solo un tobillo roto como lesión (con parte de lesiones e informe forense) no se sostiene porque no fue así.

Si hubo un comportamiento sancionable de los acusados, no son mis héroes, provocación y algo de violencia. Solo quiero, como ciudadano vasco y español (no lo he elegido) reclamar sanciones proporcionadas.

Que otras cosas chocantes excesivas por exigencias disparatadas y crueles ha habido:

Detenciones con despliegues policiales inverosímiles de jóvenes que previamente se habían presentado en instancias judiciales y policiales y puestos en libertad a la espera de juicio.

Un cierto pasotismo de jueces de Navarra que tenían que haber asumido el tratamiento profesional del asunto en primera instancia y se inhibieron. La cosa pasó a la Audiencia Nacional, a la jueza Lamela. Hay que reconocer que más adelante la Audiencia de Navarra se pronunció sobre el caso declarando que: “no era terrorismo”.

Probable influencia de persona y organizaciones privadas (Covite) en la llegada del caso, como “terrorismo” a la Audiencia Nacional. A mi entender incomprensible.

Tribunal Supremo de España, que teniendo que haber puesto las cosas en su sitio, sigue considerando que el tema es terrorismo y corresponde a la Audiencia Nacional (lean: La nada terrorista de Alsasua,Baltasar Garzón, El País 13/07/2017).

Peticiones fiscales disparatadas 62, 50 años de cárcel para cada encausado, hasta un total de 375 años. Solicitudes muy escandalosas, incomprensibles si no es en el contexto, absolutamente antijurídico de odio y venganza.

Poco miedo al ridículo y al escándalo internacional, que suele afortunadamente haberlo ante situaciones escandalosas, en tribunales como Estrasburgo o similares con frecuentes protagonistas españoles.

El juicio es en abril en la Audiencia Nacional, algunos estamos absolutamente aterrados.

Yo, que he sido miembro de la extinta Gesto por la paz, he sacado la cara a guardias civiles cuando eran asesinados montones de veces, con las consecuencias de haber sido amenazado en la calle también montones de veces (“sé donde vives”), no puedo tolerar esta injusticia. A ver si se recupera la cordura.

El autor es médico