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La imparable rebelión del 0,25

Por Víctor Goñi - Miércoles, 21 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

rajoy pregona propuestas solventes para adecentar las pensiones pero no pasa de la vaga promesa de subir las mínimas y las de viudedad, incorporando un hipotético cheque fiscal asimismo inconcreto. Esas iniciativas revestidas de pretendida solvencia en realidad responden a un afán disolvente, el de resquebrajar la unidad en la calle del colectivo pensionista por encima de su diversidad ideológica. A la vista quedó el sábado que la estratagema no le sirve al PP, que el incensario macroeconómico de Rajoy no sólo está reñido con las contabilidades domésticas a las que el 0,25% de alza de la pensión no alivia ni un ápice, sino en particular con el esquilmado del Fondo de Reserva de la Seguridad Social. La imparable revuelta de nuestros mayores también se asienta en la certeza de que con la generación del empleo que propala Rajoy aun en su precariedad no habrá solución para las pensiones públicas ni en el medio plazo, debido al insuficiente volumen de las cotizaciones porque los sueldos que hoy las soportan son menores que los propios subsidios. De ahí el déficit anual del sistema de 18.000 millones y la perentoriedad de arbitrar medidas extraordinarias mientras los salarios no progresen, una urgencia que la movilización de la comunidad pensionista ha inoculado en todos los estratos de la sociedad. Como lo mejor es enemigo de lo bueno, la deuda de la Seguridad Social podría enmendarse desde ya solo con sufragar vía presupuestaria las pensiones de viudedad y orfandad, un tecnicismo que debería materializarse detrayendo esos 20.000 millones largos por ejercicio de otras partidas dado que gobernar supone priorizar unas inversiones sobre otras, por ejemplo las asistenciales sobre las militares. Ante la palmaria falta de voluntad del PP para implementar cambios estructurales, considerando un anatema la creación de impuestos finalistas a las rentas del capital y a la banca rescatada, no queda otra que torcerla sosteniendo la presión popular. Siquiera porque 3,2 millones de mayores de 65 años le votan, el 40% de su electorado. Todo sea que por las pensiones fenezca el impertérrito Rajoy.

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