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Mercedes, enemigo público

FÓRMULA 1 | Escudería monopolizadora de los últimos cuatro años, parte como favorita para igualar el mayor ciclo de éxitos de la historia del mundial, el de Ferrari (2000-04)

Eduardo Oyarzabal - Jueves, 22 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Ferrari es el equipo que más competencia ha planteado a Mercedes en los últimos años y se espera que en 2018 sea igual.

Ferrari es el equipo que más competencia ha planteado a Mercedes en los últimos años y se espera que en 2018 sea igual.

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  • Ferrari es el equipo que más competencia ha planteado a Mercedes en los últimos años y se espera que en 2018 sea igual.

PAMPLONA- “Odio todo lo que sea privilegio y monopolio. Considero como tabú todo lo que no puede ser compartido por la multitud”. Las palabras son de Mahatma Gandhi. El líder indio jamás rodó a más de 300 kilómetros por hora. De hecho, fue asesinado dos años antes del nacimiento de la Fórmula 1 allá por 1950, por lo que no contemplaba semejantes velocidades sobre ruedas. Sin embargo, su filosofía es trasladable al escenario de la F-1 porque describe el pensamiento de 9 de los 10 equipos de la parrilla, así como de 18 de los 20 pilotos que conforman el Gran Circo, inmersos en el contexto de un monopolio que se denomina así porque transcurren los años, hasta cuatro ya, y al término del campeonato la primera posición la ocupa siempre el mismo coche.

El monopolio es gratificante cuando se forma parte de él, pero Mercedes solo posee una escudería oficial y dos asientos, de modo que no hay reparto plural de la felicidad. Hamilton y Bottas ostentan el privilegio del monopolio que brinda Mercedes. La gloria es tabú para quienes combaten el orden imperante, leyes invisibles impuestas por el excelente trabajo de la fábrica alemana, que prohíbe el éxito al resto de la parrilla.

La hegemonía de Mercedes está a las puertas de pisar sobre cotas históricas de la memoria de la F-1. La temporada que amanece este domingo en Australia, la escudería germana corre por igualar el ciclo más fructífero de una marca en los 69 años de competición. Entre el 2000 y el 2004, Ferrari, con las exquisitas manos de Michael Schumacher, se coronó cinco veces de manera consecutiva.

El dominio de Mercedes es tan abrumador entre 2014 y 2017, lapso en el que ha amasado sus cuatro títulos seguidos, que solo en la última temporada ha dejado de ocupar las dos primeras posiciones del Mundial de Pilotos. Y la pretemporada de 2018 no ha dado motivos para pensar que este curso la tónica será extinguida. Más bien parece lo contrario.

la pretemporadaBarcelona ha acogido las ocho jornadas de test de pretemporada, que se han dividido en ciclos de cuatro días. En el primer periodo, Mercedes registró el mejor crono de los cuatro días, en los que también encabezaron las tablas Ricciardo, Vettel y Alonso, aunque el caso de este último no sirve de referencia al lograrlo en un contexto de nieve y lluvia en el que apenas hubo coches en pista. Fuegos artificiales.

En la segunda etapa en Montmeló, Ferrari lideró tres de los cuatros días, dos de ellos con Vettel y el tercero con Raikkonen. El mejor registro del toda la pretemporada fue obra de Vettel. Este hecho y que Ferrari copara la tabla de tiempos de cuatro de las ocho jornadas induce a pensar que la escudería italiana parte con favoritismo en 2018, pero lo cierto es que la preocupación de Mercedes en este laboratorio invernal ha sido garantizar ritmo de carrera en lugar de marcar vueltas rápidas. No en vano, ha sido la estructura que más kilómetros ha completado en pro de la precisión en la puesta a punto, al igual que el Mercedes ha sido el motor que más distancia ha cubierto. Por tanto, el mundo desconoce el potencial que atesoran las flechas plateadas, pero puede intuir su tino en la disposición de las herramientas que alzan a un campeón. No obstante, su estrategia de ocultismo destila interés por evitar el alarmismo del resto de equipos, que, faltos de la referencia del bólido que es vigente campeón, pueden verse confundidos sobre las opciones reales de sus monoplazas. Al fin y al cabo, proyectar superioridad a estas alturas del curso puede invitar al prójimo a multiplicar las horas de trabajo.

Desde el prisma individual, Vettel ha sido el piloto con más distancia recorrida en pretemporada. El subcampeón alemán, a sus 30 años, vive deseoso -incluso con atisbos puntuales sintomáticos de frustración- por devolver la gloria a Ferrari, que suma una década sin sentarse en el trono de la F-1. Por otra parte, Vettel está en condición de igualar al pentacampeón argentino Juan Manuel Fangio (1951 y 1954-57), igual que sucede con Hamilton, que cuenta 33 eneros. En caso de que cualquiera de los dos empatara con los cetros de Fangio, únicamente atisbarían en el horizonte las siete coronas del recordman Schumacher (1994-95 y 2000-04).

Por de pronto, Vettel se viste de actor secundario: “Mercedes es favorito;si podemos estar cerca, muy cerca, más que el año pasado -se quedó a 46 puntos del campeón-, sería genial”. Verso poco halagüeño el de Seb, aunque prudente. El discurso de Hamilton es diametralmente opuesto. Asume su traza de campeón y permite ver la confianza en sus posibilidades humanas y técnicas: “Mi máxima preocupación en estos momentos es hacer un papel excelente en Melbourne. Aspiro a hacerlo perfecto en los entrenamientos, lograr la pole y ganar de forma convincente”. Si bien, el inglés dirige el foco hacia Red Bull, la única escudería capaz de discutir victorias a Mercedes y Ferrari en los últimos tiempos.

“Red Bull estará muy cerca de nosotros esta temporada”, augura Hamilton. El problema que alberga la escudería alada en la búsqueda de un título es que no posee un piloto relegado a la condición de servicialidad. Así como Mercedes y Ferrari cuentan con pilotos de roles definidos -Hamilton y Vettel son los jerarcas y Bottas y Raikkonen, los pretorianos-, Ricciardo y Verstappen encuentran en su compañero a su primer rival. En cada carrera la primera batalla nace entre ambos. A lo largo de un campeonato, esta circunstancia hace que entre ellos se resten puntos para la lucha por la corona, lo que rara vez sucede en Mercedes o Ferrari, donde hay patrones y subalternos. Si bien, para escalar en el Mundial de Constructores puede ser una amable propuesta.

alonso, nuevo capítulo“Estaremos cerca de Red Bull en Australia”, aseguró Fernando Alonso. El problema que tiene su análisis es que lleva tres años cargado de falsas esperanzas. De hecho, choca con la moderación de Eric Boullier, director deportivo de McLaren, equipo que esta campaña montará la unidad de potencia Renault en lugar de la diseñada por Honda, que se muda a Toro Rosso como suministrador de propulsores. “No esperamos milagros de la noche a la mañana”, advierte el dirigente.

Durante la pretemporada los bólidos McLaren han padecido de fiabilidad, lo que ha propiciado que Alonso sea el piloto que menos vueltas ha acumulado en invierno. Casi 1.210 kilómetros;Vettel es el antagonismo, con 2.993. Aunque sobre este aspecto Boullier es optimista: “Todos los problemas que teníamos con el coche se han solucionado”. Eso sí, se han aplacado en la fábrica, sobre el papel, y no en el circuito. Y es sabido que los planos, trasladados a la práctica, al contexto de las carreras, cuando se casa el trabajo general, a veces quedan en evidencia porque brotan los imponderables. Al menos, se reverdece la expectación sobre las opciones de Alonso, que permanece en la F-1 como un ejercicio de fe que contempla que tiempos pretéritos volverán a la escudería más galardonada de la historia.

A quien se le percibe feliz sobre su presente es a Carlos Sainz. El madrileño, por primera vez en su carrera, completará una temporada como piloto de fábrica. Renault ha apostado por él y mantiene a Hulkenberg, dos de los pilotos llamados a estar asiduamente en posiciones de puntos, competencia directa de Alonso, y más con el argumento de compartir marca de motor. La aerodinámica y el chasis harán las diferencias. En ese elenco de relegados del podio estarán además Force India, Williams y, se espera, Toro Rosso y Haas.

Si bien, en este grupo que correrá por los puntos destaca Force India debido a sus antecedentes, con una más que digna campaña en 2017, y por conservar a sus dos pilotos (Pérez y Ocon), que no requieren de un proceso de adaptación. Al que sí deberán aferrarse los dos debutante de la F-1: el ruso Sergey Sirotkin, que pilotará para Williams en sustitución de Felipe Massa, y el monegasco Charles Leclerc, que se fajará con Sauber como reemplazo de Pascal Wehrlein.

Desde que se convirtiera en propietaria de la F-1 la pasada temporada, la premisa de la compañía Liberty Media es ofrecer un Mundial más atractivo. El punto de partida erige a Mercedes como enemigo público de la parrilla. ¿Asistirá el monopolio a un cambio? Las carreras dictarán. Despierta 2018. Australia aguarda.

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