A la contra

A Tenerife

Por Jorge Nagore - Jueves, 22 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

aprovechando que ayer dejó de llover, nevar, granizar y hasta en algunos momentos de soplar el viento y, oh cielos, salió el sol durante unos largos ratos, apoyé la espalda contra la primera pared que encontré y me dediqué a hacer la fotosíntesis todo lo que pude, con una bolsa de la compra en cada mano y mi habitual carabobo. La temperatura no pasaba de los 5 grados -en Pamplona llevamos una media desde el 1 de noviembre y hasta ayer de 6,3 grados, 1 grado menos de lo normal, por no hablar de 90 días de lluvia de 141, que es como vivir en un arrozal camboyano- y los rayos daban como sin querer molestar, no fuera a ser que nos quemáramos. En todo marzo, la máxima temperatura ha sido de 15,5 grados, cuando el año pasado a estas alturas -día 21 incluido- en marzo habíamos pasado de 16 grados en 9 ocasiones, con picos de 20 y 20 tantos varios días. Esto demuestra que el final de otoño de 2017, el invierno 2017-2018 entero y el arranque de la primavera -jajaja- de 2018 está siendo un auténtico tostón, aunque haya habido años últimamente -2013 y 2015, sobre todo- con más volumen de agua caída. Pero no más días nublados o con precipitaciones. En eso, estos últimos más de cuatro meses y medio no tienen rival en esta década y las previsiones a partir de mañana vuelven a mostrar un panorama como para echar a correr. Por eso no era el único que ayer se tiró a la calle a recargar calor corporal natural y luz y de hecho para cuando yo llegué a aquella pared ya había varias personas haciendo lo mismo, algunas con más disimulo que otras, porque no todo el mundo reconoce que le gusta el sol, debe de ser una cosa burguesa o así para algunos, a esconder. O de flojos, porque si te quejas de que llueve todos los días y no ves el sol desde que se estrenó E.T. enseguida te mandan “a Tenerife”. El navarro de pura cepa jamás levanta la voz por pegarse cinco meses dentro una cueva.