Mesa de Redacción

El negocio de nuestra intimidad

Por Joseba Santamaria - Jueves, 22 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

mientras en Navarra, según publicó ayer DIARIO DE NOTICIAS, la Policía Foral investigaba el secuestro de las cuentas de WhatsApp a una veintena de navarros, el escándalo de la apropiación por parte de la empresa Cambridge Analytica de los datos de 50 millones de usuarios de Facebook ocupaba las portadas de todos los medios de comunicación del mundo. Pensamos que internet ponía a disposición de la humanidad una inmensa y actual Biblioteca de Alejandría, un acceso ilimitado al conocimiento humano, y que las redes sociales serían la vieja Agora griega o el viejo Foro Romano de nuestro presente, espacios de debate publico de regeneración e impulso democrático. Pero el paso del tiempo, apenas unos años, ha mostrado una realidad muy diferente, oscura y tenebrosa. Un Gran Hermano mucho más eficiente que el que imaginó Orwell en su libro 1984. Una pocas grandes plataformas controlan la valiosa industria del conocimiento de nuestras identidades e intimidades. Les hemos entregado nuestro yo real, lo más valioso, y con esa información, el gran Big Data de cada uno de nosotros, los usuarios, comercializan su valor, los venden a empresas y a gobiernos, los utilizan para influir en las decisiones políticas más fundamentales y desregularizan el orden democrático de convivencia. Obtienen ingentes beneficios -Facebook ha perdido más de 60.000 millones de su valor en apenas tres días de escándalo-, con la privacidad que les hemos entregado. Desde ayer llevo dando vueltas a la idea de abandonar este truculento mundo al que accedí poco a poco y a regañadientes, más por obligación -en parte profesional y en parte social por la inevitable sensación de aislamiento que parece dejarte el quedarte fuera-, que por devoción, pero ni siquiera estoy seguro de que esa retirada sea posible ya. O que tenga sentido alguno cuando mi información personal, los más profundo de mi intimidad, ya campa sin control mío alguno convertida en algoritmos por miles de bases de datos de empresas, corporaciones, multinacionales, policías o gobiernos. Este presente cibernético de datos, perfiles y usuarios acojona mucho.