Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

La falta de colaboración y las trabas marcan la investigación del ‘caso Ultzama’ en el Parlamento

Ni los exalcaldes ni los exgestores de la planta quisieron aclarar por qué fracasó el proyecto, que recibió desde 2008 más de 3,28 millones de dinero público
Los grupos presentan mañana sus conclusiones

Andoni Irisarri - Jueves, 22 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Vista general de la planta de biogás de Ultzama, localizada en un paraje de Iraizotz, y cerrada desde enero de 2016.

Vista general de la planta de biogás de Ultzama, localizada en un paraje de Iraizotz, y cerrada desde enero de 2016. (Patxi Cascante)

Galería Noticia

  • Vista general de la planta de biogás de Ultzama, localizada en un paraje de Iraizotz, y cerrada desde enero de 2016.

pamplona- La comisión parlamentaria que investiga la quiebra de la planta de biogás de Ultzama está a punto de terminar. Lo hará mañana, cuando expirará la fecha límite para que los grupos políticos con representación en el Parlamento hagan llegar a los servicios jurídicos de la Cámara sus conclusiones sobre el caso. Se pondrá así fin a diez meses de investigación, recopilación de documentos y audiencias a protagonistas con las que el Parlamento de Navarra ha intentado esclarecer por qué fracasó un proyecto ambicioso e interesante, respaldado con millones de dinero público, y que fracasó a los cuatro años de su inauguración. Por el camino, un enredo complejísimo de diez años de duración, una maraña administrativa y empresarial quizá nunca antes vista en Navarra, y muchos flecos importantes que, probablemente, quedarán por siempre en la penumbra.

Es la sensación que queda tras la comisión. Ni los 15.000 folios en documentos que ha recibido el Parlamento ni la treintena de comparecencias han sido suficientes para conocer con precisión qué motivó cada pasó que condujo inevitablemente a la quiebra. Es cierto que hoy se sabe muchísimo más que en abril de 2017, cuando se conoció la auditoría de Comptos. No digamos ya si se compara con lo que se sabía en octubre de 2014, cuando Bildu, Aralar-Nabai e Izquierda-Ezkerra solicitaron al órgano fiscalizador que echase un ojo a qué estaba pasando. Pero sin arrojar luz sobre las múltiples zonas de sombra que todavía proyecta la planta, la explicación a lo ocurrido se vuelve vaporosa, escurridiza, inasible. Como de fenómeno meteorológico. La planta desapareció poco menos que porque sí, como vienen las tormentas con riada que se llevan todo por delante.

por qué no se sabe másPero no. Las cosas rara vez pasan porque sí. Y si todavía hoy queda mucho por saber es por algo. Por ejemplo, porque Comptos adoleció de documentación para hacer su trabajo: les faltaron actas, documentos e informaciones (sobre las subcontratas, que no es algo menor). Faltas de material que luego también se contagiaron a la comisión: Levenger, la empresa a la que se adjudicó el proyecto, elevó un escrito al Parlamento en el que adelantaba su intención de no colaborar con la comisión por no tener obligación legal de hacerlo. Invocó su derecho de defensa, de la misma forma en la que lo hicieron los principales responsables políticos del Ayuntamiento por aquel entonces, así como los gestores de Bioenergía Ultzama, la empresa a la que se cedió la concesión y gestionó la planta. Patxi Pérez Arregui, exalcalde del valle entre 2003 y 2012 por una sigla local afín a UPN (de hecho, en la actualidad es miembro de la ejecutiva de Javier Esparza, de quien fue director general en el último Gobierno de Barcina) fue llamado a declarar a la comisión, pero se negó a contestar a ninguna pregunta por si lo dicho allí pudiese tener alguna repercusión en una causa penal inédita, y que tiene pinta de no abrirse nunca.

Pero el exalcalde, beneficiándose un derecho que sólo asiste a los imputados (y él no lo está) consiguió colar su estrategia a los servicios jurídicos del Parlamento y terminó sentando un precedente del que se aprovecharon el resto de testimonios clave: los del exconcejal y exalcalde Patxi Tornaría (sucedió a Pérez de 2012 a 2015);los exconcejales Agustín Ancizu, Francisco María Iribarren y Fran Berasáin;el expresidente del consejo de Bioenergía, Jiri Bezdicek (el empresario checo propietario a su vez de Levenger);y la consejera de Bioenergía Esther Zubeldia. Siete ausencias de testimonios claves, y que dificultaron los esfuerzos de las fuerzas del cambio por investigar lo sucedido

Tampoco ayudó el papel de UPN, incómodo ante un tema relacionado con un alto cargo del partido. Los regionalistas intentaron paralizar hasta en cuatro ocasiones el arranque de la comisión;contrataron a un bufete de abogados para tratar de desmontar el informe de Comptos y alimentar una versión bien cacareada a través de sus trolls de Twitter;y pasaron a boicotear las sesiones. Incluso con estrategias bastante chuscas, creando falsas polémicas con la aparición de unas fotos con las que veladamente quisieron hacer ver que había una especie de persecución contra ellos por parte de EH Bildu, algo que desmontó el propio secretario municipal del Ayuntamiento en tiempos de Patxi Pérez Arregui. Y qué duda cabe, que la Fiscalía no haya visto delito y que la juez haya inadmitido la querella del Gobierno de Navarra ha cortado la vía no sólo a la investigación penal, sino que ha servido para que UPN haya tratado de restar legitimidad a los esfuerzos por investigar el tema. El Juzgado de Instrucción número 1 de Pamplona dijo que la querella no estaba bien formulada, que faltaba justificación de algunos extremos y que otros delitos, de darse, estarían prescritos.

Por eso queda una última reflexión: puede que ni la Justicia, ni el Parlamento, ni los protagonistas aclaren nunca qué pasó. Pero esta planta, que ahora se cae a pedazos en un paraje de Iraizotz, es un ejemplo palmario de mala gestión de los recursos públicos. Sus chatarras, que seguirán allí hasta que se vendan por piezas, cuestionarán a diario un proyecto del que UPN ha sido incapaz de rendir cuentas ante la ciudadanía, pero también ese modelo de hacer las cosas del que se vanaglorian los regionalistas.

Herramientas de Contenido