Un viaje por los sonidos medievales de Oriente

El pamplonés Enrique Galdeano interpretará el sábado en Baluarte la música de los diferentes laúdes que atesora

Virginia Urieta | Oskar Montero - Jueves, 22 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Desde Turquía hasta India, Galdeano conserva una colección de estos instrumentos, como experto en música renacentista y medieval oriental.

Desde Turquía hasta India, Galdeano conserva una colección de estos instrumentos, como experto en música renacentista y medieval oriental. (OSKAR MONTERO)

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Desde Turquía hasta India, Galdeano conserva una colección de estos instrumentos, como experto en música renacentista y medieval oriental.

“No compro recuerdos, me interesa buscar sonidos y la música propia de cada lugar”

pamplona- Quedó prendado, en sus numerosos viajes, de los encantos de países como Turquía, Uzbekistán, Azerbaiyán, Irán, China o India. De ellos se llevó recuerdos que le acompañarán toda su vida, pero si hay algo que ha conseguido conquistar su corazón -y, sin duda, sus sentidos- son los laúdes que, de cada uno de esos lugares, se ha traído a casa. Para trasladar a Pamplona toda la magia de la música, la cultura y la historia de otra época, de una fuerte tradición, y para transportar con sus sonidos a todo aquél que le escuche.

Enrique Galdeano, pamplonés de 43 años, no se desprende de una maleta que esconde un tesoro. Y aunque, bien guardado en el bolsillo interior de su chaqueta, un pequeño cuaderno en el que dibuja planos de edificios delata su faceta de aparejador, sin duda lo que a él le mueve es la música. Lleva consigo uno de los instrumentos que, en su casa, conserva con mimo, recuerdo de alguna escapada pero de un valor personal incalculable. Pero no los colecciona: “No compro recuerdos, ni cojo cosas para colgarlas. Lo que me interesa es buscar sonidos, encontrar la forma de tocarlos y la música propia del lugar”.

Le gusta el repertorio propio renacentista y medieval, asegura que no se puede tocar sin formación y por eso decidió pasar del rock, en sus inicios, y del folck, después, a la música más concreta, migrando de los instrumentos eléctricos a los acústicos hasta llegar a los laúdes orientales para formarse con maestros en ese arte. “He llegado a tener hasta 40, aunque mi mujer me pone límites”, bromea. Y son instrumentos orientales y no árabes, señala, a pesar de que la gente los confunde. “Me centro en la parte centroasiática -desde Estambul hasta India-, en la que discurren muchas variedades de instrumentos, “algunos muy similares, pero que en cada zona tienen sus propias características. Allí conservan la tradición, mientras que aquí hemos evolucionado mucho pero borrando lo anterior”.

Este arquitecto técnico dedicado a la restauración de patrimonio históricoartístico combina su labor profesional con el estudio e interpretación de estos pequeños y sonoros tesoros, lo que le ha llevado a colaborar en multitud de proyectos, desarrolla conciertos de monodia medieval y músicas de Asia Central desde 2009 y este año sacará un disco. Además, ha desarrollado en la Universidad de Navarra su tesis acerca de la iconografía musical en el gótico navarro, de la que avanza algunas curiosidades.

“Éste era un reino bastante diferenciado de los vecinos por influencias políticas y geográficas, y muy evolucionado en la parte musical. Hay muchos instrumentos que aparecen aquí casi por primera vez y luego vuelven a hacerlo más tardíamente en el resto de sitios. Como el organistrum, que sufre una evolución muy marcada y aparece por primera vez en Estella, pero concibe una forma de tocar que aparecerá 50 años más tarde en la iconografía de todo el reino”.

exposición Cuenta que, ya del siglo XII al XV, los laúdes o las zanfoñas eran aquí muy punteros, “estaban muy bien valorados, había una corte que patrocinaba mucho y hacían instrumentos muy buenos, con músicos de mucha categoría”, relata. Esa evolución guarda relación con la exposición, con presentación práctica, que ofrecerá este sábado en el Baluarte, junto al luthier Evaristo Bretos y en el marco de la conmemoración del día Europeo de la música antigua. Tendrá lugar de 18.00 a 19.00 horas y se celebrarán más tarde una conferencia y un concierto.

Pero la de Galdeano no es una colección al uso. “No se trata de acumular instrumentos si no de aprender concretamente de unos cuantos, que tienen una línea musical que me interesa”. Por eso los busca y los encuentra, aunque no es tarea fácil. Los consigue en sus viajes, aunque también le han aconsejado porque lo ideal es comprarlo directamente al fabricante, asume. Eso sí, le da pena que económicamente haya mucha desigualdad. “Puedes comprar instrumentos de primera calidad por un precio de vergüenza, hay un desequilibrio muy grande: un laúd medieval, bueno, hecho y comprado en Europa, no baja de los 2.000 euros. Y ahora un instrumento equivalente en Egipto lo puedes comprar por 300 o 400 euros, y de muchísima calidad. Es una pena”.

No es una afición cara, valora, aunque el instrumento está ligado a una cultura y a una historia, que al fin y al cabo es lo enriquecedor.“Es un proceso continuo de aprendizaje. Tanto en el patrimonio como en la música no hay un estadio al que llegues y pienses que te lo sabes todo. Siempre hay nuevas ambiciones de aprender cosas nuevas, de descubrir. En la música medieval todavía hay mucho por conocer”, reconoce.