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Gent-Wevelgem, la Clásica del Norte

POR DAVID HERMOSO DE MENDOZA (BIOMECÁNICO Y EXPERTO EN CICLISMO) - Viernes, 23 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 12:00h

Uno de los duros tramos adoquinados de la Gent-Wevelgem.

Uno de los duros tramos adoquinados de la Gent-Wevelgem. (@GentWevelgem)

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  • Uno de los duros tramos adoquinados de la Gent-Wevelgem.
  • Perfil de la clásica Gent – Wevelgem.
  • David Hermoso de Mendoza, biomecánico de YouNextBike Pamplona.

La Clásica Gent – Wevelgem que se disputa el domingo 25 de marzo transcurre por 250.8 kilometros, la mayoría de ellos por el país del ciclismo romántico y de mentalidad de antaño, Bélgica. En la presente edición se enlazan tres pistas de gravilla y once tramos medianamente duros de adoquín esperando al gran pelotón.

La carrera lleva ya quince años comenzando desde Deinze, y este año no será diferente. La primera parte del recorrido es el decorado perfecto para los rodadores que quieran buscar una buena fuga. Casi siempre se agrupan un buen número de piratas en busca de su propia aventura sabiendo que serán engullidos por los grandes clasicómanos que viven por y para estas Clásicas de Flandes.

Después de 127 kilómetros la carrera cruza a tierras francesas para afrontar los seis primeros monumentos del perfil, Catsberg en primer orden, Kokereelberg, El Vert Mont, Zwarte Berg y otra segunda pasada antes de volver a Bélgica por Zwarte Berg. Justo en zona francobelga, el último escollo francés, Ravensberg.

Ya con la carrera en plena pelea y después de 150 kilómetros, los corredores vuelven a la cuna del ciclismo europeo por excelencia, “Bélgica”. Una vez rodeado el tramo de Baneberg, se dirigen al primer paso por Kemmelberg por el lado más suave, con un 6%. Tras una bajada corta y nerviosa, en aproximadamente cuatro kilómetros los corredores afrontaran Monteberg con un kilómetro al 7 % de media para poner en jaque a los más flojos del pelotón.

La carrera, al igual que el año pasado, nos vuelve a brindar varios tramos sin asfaltar como en la Strade Bianche. En esta fila de bosques cerca de Ploegsteert hay tres tramos de pista con una longitud de unos seis kilómetros y otro tramo muy boscoso con ligera ascensión. Esto no debería ser un problema, salvo que las lluvias de estos días lo pongan complicado.

Este último tramo abandona las zonas boscosas y deja las grandes rectas muy descarnadas para que el viento incomode a los corredores, ya que siempre pega de costado y con fuerza. El factor viento en esta época del año suele ser determinante en la parte final.

La carrera años atrás era una fiesta para los velocistas, pero en las últimas ediciones todo se decide entre Baneberg y Kemmelberg, con sus 800 metros de adoquinado al 10% y con algún tramo al 23% de desnivel.

Aquí los corredores potentes separan el grano de la paja, para así poder medirse cara a cara los más fuertes de la carrera en las últimas rectas antes de llegar a la línea de meta.

Se juntarán ciclistas que ya están acabando su primer pico de forma con los corredores que preparan estas carreras de abril con todas sus fuerzas. Veremos si algún corredor nos sorprende, pero las apuestas están a favor de corredores como Van Avermaet, Degenkolb, Peter Sagan, Gianni Moscon, Niki Terpstra, Philippe Gilbert o Tiesj Benoot.

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