DIFUSIÓN DE LA CULTURA VASCA

Joaquín Calderón atraviesa el ecuador de su nuevo proyecto, el largo ‘Basque Selfie’

Se trata de una película de ficción basada en la vida y raíces del músico Agus Barandiaran, del grupo Korrontzi
Itziar Ituño, Kandido Uranga y Aizpea Goenaga participan en el proyecto

Ana Oliveira Lizarribar | Unai Beroiz - Viernes, 23 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Joaquín Calderón, por partida triple, haciéndose un ‘selfie’ en el Café Iruña de Pamplona.

Joaquín Calderón, por partida triple, haciéndose un ‘selfie’ en el Café Iruña de Pamplona. (UNAI BEROIZ)

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Joaquín Calderón, por partida triple, haciéndose un ‘selfie’ en el Café Iruña de Pamplona.

PAMPLONA.- El trikitilari vizcaíno Agus Barandiaran se dedica a difundir la cultura vasca a través de su grupo, Korrontzi;a la vez, algo amenaza sus propias raíces y, por tanto, su identidad, y es el aviso de demolición del caserío de 1540 en el que nació -él y diez generaciones de su familia- para construir una carretera. La pelea por superar este y otros dramas mientras sigue trabajando por divulgar el patrimonio musical de Euskal Herria por todo el mundo es el eje en torno al cual gira Basque Selfie, el nuevo proyecto cinematográfico del director navarro Joaquín Calderón.

Calderón conoció a Barandiaran en verano de 2016 con motivo de la actuación de este último en el Festival de las Murallas de Pamplona. El Ayuntamiento había encargado al primero la realización de unos vídeos de las actuaciones de las bandas programadas con una pequeña introducción hablada de los protagonistas. “Agus me sorprendió desde el primer momento, me hizo laintro en euskera y castellano a la primera, con una energía tremenda, muy especial”, comenta el pamplonés, al que también le encantó la presencia del músico en escena, “porque iba intercalando los temas musicales con historietas de su abuelo, de su profesor de música y otras y las contaba de una manera muy bonita”. Así que cuando el Consistorio publicó estas piezas audiovisuales, el realizador le envió su vídeo a Barandiaran “con una nota en la que le decía ‘tú tienes que cosas que contar y yo me dedico a esto”. El trikitilari no solo aceptó la sugerencia, sino que respondió a Calderón que, en efecto, había una historia que llevaba tiempo intentando contar. Y es que, en 2013, la Diputación de Bizkaia informó a la familia de Barandiaran de que iba a derribar Astintze, el caserío de Maruri erigido en 1540, para ampliar un tramo de la carretera que conecta Plentzia y Mungia. Aquella notificación les cayó como un jarro de agua glacial. Pero no pudieron hacer nada para evitarlo, “y a Agus le quedó la pena enorme de que su madre murió pensando que iban a tirar su casa”, como, en efecto, sucedió. Pero como el cine tiene la capacidad de hacer magia, en la película ese momento aun no se ha producido, “y seguimos al protagonista desde que recibe la primera carta hasta que le comunican la expropiación y lo que sucede después”. En medio, el músico sigue con su vida, sus actuaciones y sus clases, aunque esa angustia le persigue en todo momento. Y, de este tema se deriva otra de las cuestiones que el filme quiere abordar, y es “cómo es posible que en nombre de una supuesta evolución, en este caso representada por una carretera que, además, en la realidad no ha servido para nada, seamos capaces de llevárnoslo todo por delante, incluida la tradición y las raíces”, indica Calderón, que está rodando la mayor parte en euskera “aunque yo no lo hablo”. Está claro que “me van los retos”.


ficción basada en la realidadAl principio, Basque Selfie iba a ser un documental, “pero se ha transformado en una película de ficción basada en la realidad”, añade el director, que cita el trabajo del iraní Abbas Kiarostami como una de sus inspiraciones a la hora de abordar este trabajo. “Uno de los últimos talleres de formación que hice fue con él. De su trabajo siempre me había llamado mucho la atención la interpretación de los intérpretes, cómo conseguía esa naturalidad;le pregunté por ello y me comentó que siempre mezclaba profesionales con actores naturales, es decir, personas con un talento innato”. Talento y carisma es lo que vio Calderón en Barandiaran y por eso es el protagonista de esta cinta que se está rodando en euskera en su mayor parte y que cuenta su vida y otras cosas. Y para que no fuera él hablando a cámara todo el tiempo, hay varios personajes creados en el guión que firman el realizador e Izaskun Iturri. Como una periodista a la que da vida Itziar Ituño, muy de actualidad por su rol en la serie La casa de papel, y la madre de esta, encarnada por Itziar Aizpuru. Se da la circunstancia de que estas actrices dieron vida a suegra y nuera en la premiada Loreak. También están Kandido Uranga, ahora en las salas con Errementari, y Aizpea Goenaga.

El rodaje ya ha atravesado su ecuador y entre este fin de semana y la Semana Santa se trabajará mucho con Ituño “y quedarán algunos flecos”. Hasta ahora, la grabación ha tenido lugar en Bizkaia, donde han localizado un caserío muy similar a Astintze, y en distintas localidades de la CAV y Navarra, además de en Barcelona y en otras ciudades donde ha actuado Korrontzi. El presupuesto inicial era de 40.000 euros, el Gobierno de Navarra concedió a Arquetipo Comunicación 16.000 de ayuda, “pero al final la película se nos irá como poco a los 60.000”, reconoce Calderón, que ya ha preinscrito al filme en la sección Zinemira del Festival de San Sebastián. Para poder participar deben tener montado y totalmente terminado el largo para el 26 de junio. Así que desde abril se centrarán intensivamente en el montaje y en la posproducción musical, que, lógicamente, en este caso es muy importante, y el trikitilari está componiendo música para la ocasión. “Estoy muy contento;es un proyecto arriesgado, pero me siento muy agradecido por el hecho de que Agus, que se abre totalmente en canal en esta historia, haya confiado en mí. Por supuesto, al ser su vida tenemos que negociar cosas del guión continuamente, pero nos entendemos muy bien”.

en corto

El título. Basque Selfie. “Se le ocurrió a Agus y de momento se ha quedado;está bien porque es en inglés y para vender el proyecto fuera siempre es mejor y, además, es adecuado porque es un autorretrato”.

El equipo. Aritz Gorostiaga, Aitor Unzu y Aitor y Ander Lanas ejercen de cámaras (dos cada vez);en la producción están Sandra Iraizoz, Irantzu Cerrillo e Irantzu Zugarrondo;Jon Uriol se ocupa del sonido, también Iñaki Díaz de Rada.

El proceso. “Estoy disfrutando mucho y sigo aprendiendo, pero sobre todo estoy contento con el equipo, que se ha implicado muchísimo porque la historia les gusta y porque muchos han trabajado ya conmigo y confían”, declara Joaquín Calderón. Y añade: “No sé si al final venderemos la película, si se verá o no se verá, y por supuesto queremos hacer un proyecto bonito, pero también vivir el proceso en un buen ambiente”.

Otros proyectos. Calderón aun no se considera director. “Caminante, mi primer corto, fue una prueba para ver si era capaz de dirigir a un equipo de personas;y, como funcionó bien, eso me dio más ganas y ánimos para lanzarme a hacer el documental de Sarasate”, que aun se exhibe en casas de cultura, aunque no tanto como le gustaría. También tiene pendiente de estreno otro documental, Flamenco on fire.

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