Canal de Navarra: sin agua para 21.500 nuevas ha

Por Charo Brinquis y Fito Jiménez - Viernes, 23 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El pasado lunes 12 de marzo presentamos un escrito a la sociedad del Canal de Navarra (Canasa) solicitando que “se paralice la adjudicación de la licitación para la redacción de un proyecto de la segunda fase del Canal de Navarra”. Como era de esperar, no nos hicieron caso y dos días después se adjudicó. Realmente, nuestro objetivo era llamar la atención sobre el hecho de que no hay agua para regar el número de hectáreas que plantea el proyecto.

Fue la ministra Isabel García Tejerina, en su visita a Navarra el pasado mes de octubre, quien declaró que “hay recursos suficientes para regar 21.500 ha”, ignorando los informes técnicos que había realizado la empresa pública Intia y recogiendo la bandera política de UPN y PP. En consonancia con la magnanimidad ministerial, a los pocos días Canasa aprobó la licitación, por 1,9 millones de euros, para la redacción del Proyecto de la Segunda Fase del Canal de Navarra, con el objetivo de poner en riego hasta 21.522 hectáreas, y que al final adjudicó el pasado miércoles 14 de marzo.

Dejando de lado otras consideraciones, antes de abordar el proyecto parece imprescindible y de mínimo sentido común comprobar si el río Irati (y su afluente el Urrobi, que también desemboca en Itoiz) serán capaces de proveer esos volúmenes de agua gracias a los cuales se va a generar ese maná, pagado con fondos públicos en forma de nuevas obras y nuevos riegos. Todos los datos apuntan a que no.

Los ríos Irati y Urrobi no pueden garantizar ese volumen de agua

En 2013, la Comunidad General de Regantes del Canal de Navarra solicitó a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) una modificación de la concesión de riegos, con el objeto de incrementar tanto el volumen otorgado (de 340 hm3/año a 355,59 hm3/año), así como la superficie regable (de 53.125 ha, correspondientes a las fases 1 y 2 previstas inicialmente, aumentarían hasta 59.160 ha correspondientes a la fase 1, la ampliación y la fase 2 con 21.500 ha). La CHE denegó de plano la solicitud, argumentando textualmente que “el aumento de caudal solicitado para la ampliación del número de hectáreas daría lugar a una demanda bastante superior a la aportación media del Irati en la estación de aforos nº 9277, por lo que a juicio de este servicio requeriría efectuar un estudio de aportaciones/demandas para este sistema, con la situación real y final de dotaciones, que hasta la actualidad no se ha realizado”.

La necesidad de un estudio de aportaciones y caudales disponibles sigue siendo válida

hoy en día, por mucho que digan la ministra y Canasa. Pero el hecho de que el mencionado estudio no se haya materializado no quiere decir que no existan datos acerca de la disponibilidad de los recursos que alerten de una situación conflictiva, a la que parece que nuestros políticos nos quieren empujar.

De acuerdo con el plan hidrológico vigente, desde Itoiz deben de atenderse: regadíos de la ribera del río Aragón (conjuntamente con Yesa), regadíos del río Irati, abastecimientos y regadíos del Canal de Navarra, y, por último, transitoriamente, regadíos de Viana, Bargota y Mendavia.

Existe un gráfico de aportaciones de Itoiz, confeccionado por la CHE, en el que se muestra que, aún teniendo sólo en cuenta los usos del Canal de Navarra, desde el año hidrológico 1981/1982 hasta el 2001/2002, en 14 años sobre 20 (el 70%), las aportaciones habrían sido insuficientes para cubrir las demandas previstas para el Canal de Navarra, con 340 hm3 para riego.

Si acudimos a los datos recogidos en los aforos en los últimos años, comprobamos igualmente que las aportaciones son insuficientes para atender las concesiones otorgadas. A falta de un estudio más riguroso (que con toda seguridad daría un mayor porcentaje de años deficitarios), sabemos que no habría habido agua en cantidad suficiente para regar las 53.000 ha del Canal de Navarra, y mucho menos las 59.160 ha que pretende la ministra en ninguna de las campañas de los años 2005, 2006, 2007, 2011, 2012 ni 2017. Y esto sin tener en cuenta las otras demandas de riego a que debe atender el embalse.

A todo esto hay que añadir la tendencia progresiva a la reducción de aportaciones, tanto por la disminución de precipitaciones por efecto del cambio climático, así como por la reducción de escorrentías por el abandono de los pastos de montaña. El organismo público Cedex cifra la reducción de caudales entre el 16% y 20% para los próximos años.

A la vista de los datos expuestos, podemos concluir, con total seguridad y sin necesidad de datos adicionales, que prever una fase 2 con 21.522 ha es equivalente a abocar a los usuarios del Canal de Navarra a una situación de déficit y de conflicto casi permanente.

Y la pregunta es, ¿de dónde pretende la ministra Tejerina sacar agua para regar esa superficie en la segunda fase? ¿O es que lo único que le importa es adjudicar obras y cementar alianzas políticas?

Nota.- Este escrito es un resumen del informe: Los recursos, el río Irati y la segunda fase del Canal de Navarra, que se puede encontrar en

https://uranuevacultura.wordpress.com.


Urbizi. Red en defensa de los ríos