Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Simon Norfolk

Constructor de memoria

El proyecto del fotógrafo nigeriano ‘Genocidio, Paisaje, Memoria’ llega a Ciudadela. Barbarie y belleza en un mismo territorio, construyendo memoria contemporánea.

Un reportaje de Paula Etxeberria Cayuela. Fotografía Unai Beroiz - Sábado, 24 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El proyecto del fotógrafo nigeriano ‘Genocidio, Paisaje, Memoria’ llega a Ciudadela. Barbarie y belleza en un mismo territorio, construyendo memoria contemporánea.

El proyecto del fotógrafo nigeriano ‘Genocidio, Paisaje, Memoria’ llega a Ciudadela. Barbarie y belleza en un mismo territorio, construyendo memoria contemporánea. (Unai Beroiz)

Galería Noticia

  • El proyecto del fotógrafo nigeriano ‘Genocidio, Paisaje, Memoria’ llega a Ciudadela. Barbarie y belleza en un mismo territorio, construyendo memoria contemporánea.

“La fotografía de Simon Norfolk implica reflexión, tratar de entender qué pasa en el mundo”

Simon Norfolk (Lagos, Nigeria, 1963) no cabe en la etiqueta de fotógrafo de guerra que pervive en el imaginario colectivo occidental. Él llega al lugar de conflicto cuando los demás ya se han ido. Prefiere detener su mirada, reposada en contrapunto a la mirada tensa y violenta a la que estamos acostumbrados -y ante la cual hace mucho que casi nos hemos anestesiado, consecuencia de la saturación y el bombardeo reiterado de imágenes similares-, en los restos de la tragedia, en el cambio inevitable del territorio tras la barbarie, en la huella del tiempo. Prefiere el sistema de placas a la cámara digital, quizá porque la meticulosidad que implica esta técnica le permite pensar antes de disparar.

A pensar, a reflexionar sobre qué está pasando en el mundo, nos invita el reconocido fotógrafo nigeriano con su trabajo, una muestra del cual llega ahora a Pamplona en la exposición Genocidio, Paisaje, Memoria. La planta baja del Pabellón de Mixtos de la Ciudadela acoge cuarenta fotografías que forman parte de esta muestra -que en origen contiene diez imágenes más-, producida en 2008 por el Museo de Arte Contemporáneo de la Fundación Gas Natural Fenosa y que desde entonces ha recorrido lugares como A Coruña, Barcelona, Córdoba y Almería. Los paisajes de Norfolk, testimonios reflexivos sobre la decadencia y el desmoronamiento de los imperios, resultantes de la brutalidad y la barbarie de la actividad bélica, logran conciliar, sin conflicto, belleza y destrucción. Un interesante diálogo entre la estética de las imágenes y un contenido crudo y devastador que nos muestra que “tras una guerra, aunque haya mucha destrucción en el territorio, el paisaje y la luz siguen siendo los mismos”, explicaba ayer en la presentación de la exposición el comisario de la misma, el fotógrafo especializado en arquitectura, patrimonio y etnografía Xosé Garrido. La belleza de ese paisaje y de esa luz -la del atardecer o la del amanecer, no se sabe a ciencia cierta, pero todas las imágenes han sido realizadas a la misma hora- simplemente forma parte de las imágenes, y Simon Norfolk no la evita.

Las 40 fotografías de la exposición se estructuran en seis series que forman parte de un proyecto más amplio y abierto al que Norfolk podría seguir sumando imágenes, un auténtico work in progressllamado Et i Arcadia ego (Yo, la muerte, reino incluso en la Arcadia). Las seis series documentan el devastado paisaje tras los conflictos de Afganistán, Bagdad, Bosnia, Beirut, Israel/Palestina y el tema de los campos de refugiados -serie Refugio-. Todas las fotografías son posteriores al 11-S. Fruto de aquel acontecimiento y sus consecuencias (hegemonía bélica de EEUU, las guerras de Afganistán e Irak , etc.) surge una reflexión en torno a los conceptos de imperio, historia y memoria. Según la formulación de Norfolk, todo imperio en su momento de decadencia y desmoronamiento deja detrás de sí las huellas de su esplendor, ahora convertidas en históricas ruinas. De la atenta mirada a toda esta arqueología se pueden sacar conclusiones válidas para la construcción de la memoria histórica. De la mirada al pasado más inmediato, se puede tirar para construir la memoria contemporánea.

En este sentido, tal y como explica Xosé Garrido, “la obra de Norfolk es necesaria para reflexionar y empezar a pensar en unos tiempos de vorágine y discursos mediáticos cada vez más urgentes y estériles”.

en el conflicto

Fotografiar ‘in situ’

Un discurso agotado

Llegó un momento en que Simon Norfolk consideró inútil estar como fotógrafo in situ en el lugar de conflicto. “Veía que todo estaba controlado por las corporaciones mediáticas, y el terreno plagado de fotoperiodistas y de medios de comunicación, y sintió una insatisfacción. El discurso se le agotó y fue cuando dio un giro. Aunque como él dice, solo cambió la forma de mirar, porque seguía haciendo lo mismo en los mismos sitios”, cuenta el comisario de la exposición. La primera serie de Norfolk en el marco del proyectoGenocidio, Paisaje, Memoria fue la dedicada a Afganistán, que hizo poco después de la caída de las torres gemelas. Luego vendrían Bagdad, Bosnia, Beirut, Israel. En todas es patente la influencia en el fotógrafo nigeriano de los clásicos franceses del siglo XVII -las pinturas de Poussin, Lorraine-, “él siempre habla de su tratamiento de la luz, de la plasticidad de esas escenas pastoriles, de naturalezas idealizadas, en las que siempre hay ruinas clásicas como marco”, apunta Garrido. Simon Norfolk considera estas obras como metáforas de la decadencia de las civilizaciones y de la vanidad de los imperios y se plantea la necesidad de reflexionar sobre lo que significan las nuevas ruinas que la hegemónica acción militar actual deja tras su intervención en diferentes lugares del mundo.

En este sentido, las fotografías de Norfolk guardan similitudes con el trabajo de Gabriele Basilico, Beirut, al respecto del cual el autor declaraba que las imágenes que había tomado en la capital libanesa pretenden “contribuir, mediante el testimonio de la locura humana, a la construcción de la memoria histórica”.

La producción, en 2008 por parte del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la Fundación Gas Natural Fenosa, del proyecto Genocidio, Paisaje, Memoria, supuso la realización de la primera exposición de Simon Norfolk en España. El fotógrafo nigeriano estudió Filosofía y Sociología, además de fotografía documental. Hacia 1994 abandonó el fotoperiodismo y centró su interés en la fotografía de paisaje. Ha publicado libros como For Most Of It Have No Words: Genocide, Landscape, Memory(1998), Afganistán: Chronotopia (2002) o Sangre (2005). Reconocido con gran cantidad de premios, su trabajo aparece regularmente en el New York Times Magazine y The Guardian.Hoy reside entre Brighton y Londres.

La exposición de Ciudadela puede visitarse hasta el 13 de mayo, de martes a viernes de 18 a 20.30 horas;sábados de 12 a 14 y de 18 a 20.30 horas, y domingos y festivos de 12 a 14. Desde el 30 de abril el horario de tarde se retrasará en media hora.

Herramientas de Contenido