Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Secun de la Rosa actor

“En esta obra te llegas a reír de cosas que en realidad dan vergüenza ajena”

El actor catalán comparte escenario con Miki Esparbé, Manuel Morón, Edu Soto, Manolo Solo y Pepe Ocio en ‘Smooking Room’, esta tarde, a las 20.00 horas, en el Gayarre

Una entrevista de Ana Oliveira Lizarribar Fotografía Geraldine Leloutre - Sábado, 24 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

De la Rosa, en el centro, sentado a la mesa;junto a (de i a d) Edu Soto, Pepe Ocio, Manuel Morón, Miki Esparbé y Manolo Solo.

De la Rosa, en el centro, sentado a la mesa;junto a (de i a d) Edu Soto, Pepe Ocio, Manuel Morón, Miki Esparbé y Manolo Solo. (Geraldine Leloutre)

Galería Noticia

  • De la Rosa, en el centro, sentado a la mesa;junto a (de i a d) Edu Soto, Pepe Ocio, Manuel Morón, Miki Esparbé y Manolo Solo.

pamplona- La última vez que vino por aquí lo hizo con El disco de cristal, que dirigió con su compañía. Radio Rara. Ahora regresa con Smooking Room, una historia que ya fue una película, aunque entonces ya parecía bastante teatral. ¿Son las tablas su lugar natural?

-Es cierto que tenía algo de teatral en el sentido de que era una película muy de actores, con cámara al hombro, que se apoyaba en los diálogos... Lo que pasa es que llevarla al teatro ha supuesto romper la idealización de este tipo de propuestas, porque lo que tú estás viendo en cine y te parece muy teatral es a través de un primer plano. Y en teatro no existen ni el primer plano ni esa verdad pequeñita que se trabaja en el audiovisual. Así que la dificultad era grande.

Tienen que poner a funcionar otros recursos actorales.

-Claro, tenemos que buscar la verdad por otro lado, tratando de que el hecho teatral aparezca más y sin perder credibilidad en ningún momento. Y por lo que hemos estado en el Pavón y por la gira que hemos hecho hasta ahora, funciona bien. El resultado ha valido la pena. Pero ya digo que ha sido como una master class.

Los intérpretes están en escena todo el tiempo y es de suponer que la complicidad entre los seis tiene que ser importante para que todas las piezas encajen. ¿Cómo fue, en ese sentido, el proceso de ensayos?

-Trabajamos mucho en los ensayos esto, pero también esa realidad que existe en las oficinas o en las empresas, en las que no todo el mundo es homogéneo. Muchas veces, en cierto tipo de dramaturgias, todo el mundo habla de la misma manera, entiende los mismos códigos, maneja el mismo sentido del humor y no se producen casi malentendidos o incomodidad al hablar. Y ya que nosotros no contábamos con esos primeros planos típicos del cine, queríamos generar una verdad propia, lo que conseguimos gracias a que se nos permitió crear nuestro propio personaje, con total libertad. Por eso cada uno es de su padre y de su madre.

¿Cómo es el Rubio que ha creado Secun de la Rosa?

-Me gusta mucho el personaje porque, como dicen los antiguos, tiene un ‘darse cuenta’. No es lineal, ni el acusador, ni la víctima, ni el bueno ni el malo, y sufre cambios a lo largo de la obra. Rubio lleva muchos años en la empresa y se cree que haciendo méritos y haciendo bien su trabajo y no metiéndose en líos va a ascender. Y, desgraciadamente, se encuentra con la realidad, y es que no siempre el que más trabaja cobra más ni el mejor compañero es el mejor valorado. Y es curioso porque el público ve en este y en el resto de personajes cosas que nosotros no vemos.

¿A qué se refiere?

-En las críticas, todas muy buenas gracias al texto y a la dirección, hablan de Rubio casi como de pelota, sumiso, trepa, perdedor... Adjetivos que me sorprenden mucho porque en realidad no es más que un hombre que trabaja lo mejor que puede pensando que así subirá, pero al darse cuenta de que no va a ser así, se hunde y luego resurge. Y en ese momento deberá decidir qué hace, si se convierte en una persona que intriga, que busca maneras de ascender... o se decepciona y se queda descreído de la vida. La verdad es que es un personaje muy interesante que, además, en cada función adquiere matices diferentes.

Le permite trabajar varios registros.

-Sí. Al principio, en el proceso de ensayos me salían las escenas muy divertidas, así que hablé con Roger (Gual) y con su ayudante, María (San Miguel), para ver cómo podíamos reconducirlo. Claro, es que Rubio a primera vista es el personaje menos duro, no habla de racismo, ni comenta qué le haría a su mujer, y es más fácil que el público empatice con él. Pero no queríamos caer en la comedia y decidimos que tenía que tener toques de drama, de la tragedia del perdedor, al estilo de Muerte de un viajante, y los matices cómicos de un hombre que no deja de insistir en cosas y se acaba metiendo en problemas. Me gusta mucho porque pasa de escenas en las que está más dramático a algunas en las que se presenta más trágico y otras en las que es más divertido. Junto con el personaje de Miki (Esparbé) es el único al que se le escapan unas lagrimillas en escena.

¿Se ha quedado algo desfasado el tema de la ley antitabaco?

-La película se hizo cuando entró en vigor esa ley, pero en realidad lo del tabaco no es más que una excusa para hablar de otras cosas. No se trata tanto de fumar o de no fumar, de firmar o no firmar, sino del miedo a perder el trabajo, a convertirse en víctima o en verdugo, a ser señalado, a formar parte de la manada o quedarse fuera... Cosas que hoy en día están más de actualidad que nunca.

El miedo parece que lo sujeta todo.

-Desgraciadamente, en la obra queda reflejado eso perfectamente. Ahora parece que todo se decide en el escenario de víctima o verdugo y los grandes temas sociales, humanos, políticos se abordan desde un sitio muy feo, muy barato, muy torpe. Por ejemplo, hoy en día para no ser conversador como su padre hay gente que se hace okupa... Es absurdo. No hace falta ser machista para no ser feminista... No todo es cara o cruz y en la obra se refleja muchísimo este vértigo. No todo es fumar o no fumar o firmar o no firmar.

¿El absurdo, el exceso es la mejor manera de trasladar la crítica?

-Sí. Y es curioso porque el público hace autocrítica. En los momentos en los que más se ríe no es tanto con los desvaríos de los personajes o con la violencia o con el absurdo, que a mí, personalmente, me hace mucha gracia;sino más bien con la desesperación de un hombre que no puede entrar en casa y habla mal de su mujer, o con los comentarios de un personaje sobre la raza del nuevo jefe... Lo que provoca risa también da un poco de vergüenza ajena a veces.

Como para removerse en la butaca.

-Sí, sí, en el fondo es reconocer que todos en ocasiones decimos barbaridades y somos un poco necios, mezquinos y torpes.

las claves

en corto

La obra. Smooking Room.

Función. Hoy, a las 20.00 horas, en el Teatro Gayarre. Entradas a 21, 17 y 8 euros.

Autores. Julio Walovitz y Roger Gual.

Dirección. Roger Gual.

Reparto. Secun de la Rosa, Miki Esparbé, Manuel Morón, Pepe Ocio, Manolo Solo y Edu Soto.

Sinopsis. La sucursal americana de una empresa española prohibe fumar en sus instalaciones. Un empleado decide recoger firmas para usar una sala en lugar de salir a la calle. Al principio varios firman, pero luego la cosa cambia...

“No se trata de fumar o no fumar, sino del miedo a perder el trabajo, a permanecer en la manada o quedarse fuera...”

Herramientas de Contenido