la carta del día

Urdaniz, crónica a pie de fosa

Por Joseba Vierge - Sábado, 24 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Por fin llega el día tan largamente esperado, después de tanto tiempo preparándolo, al ver descargar la excavadora, quedo patente que pese al tiempo inestable, ya no había marcha atrás, y que íbamos a sacarlos. La emoción contenida a duras penas nos llenaba de impaciencia, deseosos de ver cómo la pala iría arañando la tierra en busca del preciado tesoro. Vecinos del pueblo, gentes de Aranzadi y de Txinparta nos íbamos congregando alrededor de la zona a intervenir. Paco organizando todo, hasta el más mínimo detalle, nada se le escapaba, puedo asegurar que sabe muy bien su oficio. Arranca la pala, solo se oye su motor, los demás, o estamos en silencio o cuchicheamos entre nosotros, con los ojos como platos, intentando ser los primeros en ver un indicio, algo que nos indique que están, aunque ya lo sabemos. De repente Paco ordena parar, se agacha y coge algo entre la tierra removida, parece un hueso de una mano. Ya está…. ahí los tenemos. Un nudo en la garganta, cruce de miradas, más emoción contenida. Silencios cómplices y respeto, mucho respeto de todos los que estábamos allí. Después de tantos años olvidados, iban a ser recordados y se les iba a intentar poner nombre y llevar paz a sus familias. Durante las largas horas que se sucedieron trabajando con sus restos, no pude evitar pensar en cuáles serían las historias de estas tres personas. Nunca podían haber imaginado, que iban a compartir durante 80 años un trozo de tierra, que sería su tumba. Una tumba anónima y perdida, como fue perdida su existencia para sus familias. Pensando en todo esto, me fijo en mi vecino Carlos. Intuyo que está emocionado, su padre fue uno de los enterradores forzosos y hemos comprobado que los cadáveres fueron depositados con cuidado y respeto. Para él, es como cerrar un ciclo que inició su padre. Llega el final del primer día y hay que irse. Nos cuesta la idea de que hay que dejarlos solos toda la noche, pero no hay más remedio. Amanece el nuevo día. Todos vamos temprano y comprobamos que están allí, como podrían haberse ido los pobres. La lluvia los ha respetado, respiramos tranquilos. A lo largo de la mañana aparece Teodoro, el pastor que nunca olvidó lo que descubrió de mocete, cuando se ganaba el sustento con las ovejas y que preguntó extrañado por qué no pasaban el arado en ese punto. Está mayor y muy trabajado, pero conserva la memoria. Gracias librero, por traerlo. También él ha cerrado un ciclo. Llegan los alumnos de dos institutos. Iniciativa esta novedosa, pero didáctica. Entre caras de asombro y curiosidad, hacen algunas preguntas a Paco y a Teodoro, ambos metidos en la fosa. Hoy han recibido una clase práctica que no olvidarán, han visto hasta dónde llega la maldad y el odio. Han mostrado un respeto digno de elogio. Para que luego digan que esta juventud no tiene valores. Al rato llegan los representantes de las comunidades que han firmado un compromiso de colaboración.

Todo son buenas palabras e intenciones, ya veremos a ver. De momento, nuestro Gobierno de Navarra está siendo puntero en el trabajo de recuperación de las fosas en particular y de la memoria histórica en general. Llega el momento de recoger los restos. Todo el equipo de Aranzadi trabaja con un cuidado manifiesto, retirando los huesos, etiquetando y catalogando. Ahora queda el trabajo de laboratorio, minucioso y necesario, para obtener todos los datos posibles, que un día permitan ponerles un nombre y buscar esa familia que en algún lugar de este país tendrán. Ver la fosa vacía me produce una extraña sensación, como si ya hubiera acabado todo. Pero no es así. Aún quedan muchas fosas por encontrar y recuperar. A los tres de Urdaniz ahora podemos darles dignidad, pero estamos lejos de darles justicia y reparación.

Quiero dar las gracias a los vecinos de Urdaniz que han colaborado desinteresadamente. A la asociación Tximparta, sin cuya implicación habría sido muy difícil sacarlos. A todo el equipo de Aranzadi por su profesionalidad y especialmente al Gobierno de Navarra por su apuesta firme y decidida por la memoria histórica. Gracias a todos.

El autor es concejal del Concejo de Urdaniz

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