Música

¡Cántamelo con pasión!

Por Javier Escorzo - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

CONCIERTO DE PABLO LÓPEZ

Fecha: 18/03/2018 Lugar: Baluarte. Incidencias: Sala llena, entradas agotadas con varios meses de antelación. Público de todas las edades, aunque predominantemente joven (había también muchos niños que cantaban todas las canciones). Escenario sobrio y elegante, con gran escenografía y juegos de luces. Durante las últimas canciones (Lo saben mis zapatos o Tu enemigo), toda la sala se puso en pie, tanto en platea como en palco.

No cabe duda de que Operación Triunfo, uno de los mayores fenómenos televisivos de las últimas décadas, es todo un estigma para sus participantes. Algunos sienten simpatía por todo lo que provenga de este concurso, mientras que otros miran con recelo cualquier cosa que tenga la más mínima relación con elreality. Al margen de sus incontestables cuotas de pantalla, no son muchos los que consiguen construir una carrera musical sólida tras abandonar la academia (veremos lo que pasa con la última edición y con nuestra paisana Amaia). De las anteriores, Pablo López es uno de los que mejor suerte ha corrido;aunque no todo puede achacarse a la buena fortuna cuando un artista triunfa de semejante manera: decenas de miles de discos vendidos y conciertos abarrotados gracias a una música que, sin salirse de los estándares del pop melódico, tampoco se encuadra en lo que se suele asociar con OT.

Las entradas para su fecha en Baluarte se agotaron con mucha antelación. Con exquisita puntualidad se apagaron las luces y comenzó a escucharse un dial de radio sintonizando distintas emisoras, hasta que se hizo la luz sobre el piano y allí estaba el malagueño, interpretando las primeras notas de El camino, tema que formó parte de la banda sonora de la película Thi Mai, rumbo a Vietnam. El público, que había coreado la canción, se volvió literalmente loco con la siguiente, Vi, con muchos asistentes puestos en pie. Lo mismo sucedió con El patio, que, de alguna manera, resume muchas de las características de su música: letra confesional, en este caso sobre su infancia, protagonismo instrumental del piano y muchos cambios de intensidad sonora cuando entra el resto de la banda y el cantante acaba rompiendo la voz. En directo, los contrastes entre las partes más potentes y las más desnudas se hicieron especialmente patentes cuando Pablo se quedaba solo con su piano, recurría al falsete y se dejaba acompañar por el público. Por contra, cuando quieren sonar con garra, su banda se emplea a fondo: la batería exhibe su potencia y el guitarrista se luce con algunos solos más que notables, como el de El teléfono.

Musicalmente, el resultado es un pop que puede recordar a los británicos Keane por la preeminencia del piano, aunque por la lírica y la forma de cantar estarían más cerca de otros artistas nacionales como Alejandro Sanz (cuando ejercía de baladista), o más actual, Pablo Alborán. Sea como fuere, López emociona a público de todas las edades (hizo subir al escenario a una niña que le mostraba un cartel), que canta emocionado todas y cada una de las letras cada vez que él lo pide (al grito de “¡Cántamelo!”). Por su parte, él corresponde echándole pasión, golpeando en ocasiones su piano para reforzar el mensaje y la entrega. La ovación que recibió al final fue de las largas. Que no teman sus seguidores: el cantante anunció que volverá a Pamplona en octubre, a inaugurar un recinto muy grande. No desvelaremos la sorpresa, aunque a buen entendedor...