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La sociedad navarra no compra el catastrofismo negativo

Por Joseba Santamaria - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Coincidiendo con un viaje de María Chivite a uno de los habituales foros por los que desfilan los representantes políticos autonómicos para darse a conocer en Madrid circuló por las redes una nueva encuesta electoral sobre Navarra, y esa coincidencia ya dice, al margen de improbables casualidades en la política, mucho de su origen e interés. En todo caso, los resultados dejan tendencias claras. Más allá del reparto de escaños, confirma que ni la presidenta Uxue Barkos ni la mayor parte de los partidos que apoyan al actual Gobierno sufren desgaste. Al contrario, Geroa Bai, EH Bildu e I-E apuntan no sólo a una consolidación de sus resultados, sino a una mejora de sus posiciones respecto a 2015. Una muestra de que la mayoría de la sociedad que apoyó el cambio no sólo mantiene ese respaldo, sino que hay nuevos electores sumándose a esa propuesta política y social plural y progresista. Es la cuarta parte del bloque de cambio, Podemos, el partido que sufriría un mayor desgaste electoral, posiblemente un resultado influenciado por su actual momento de crisis interna en Navarra, con su grupo parlamentario dividido y un fuerte debate público entre los miembros de esta organización política. Sin duda es una incógnita electoral para el cambio en 2019, pero también es cierto que a Podemos los grandes medios le han augurado y auguran retrocesos electorales que las urnas luego no confirman. En el bloque de oposición, el sondeo sitúa a UPN y al PP, y en especial a sus líderes Esparza y Beltrán, ante una opinión pública que advierte que su estrategia de oposición frontal y su discurso catastrofista y negativo no tiene interés ni efectividad social. Ambos pierden más escaños que en 2015 -el PP incluso podría desaparecer del Parlamento- en favor de las Ciudadanos, que se beneficia de la errática y chabacana oposición en estos tres últimos años. Han elevado tanto el tono y agitado tanto a los sectores más extremistas de la sociedad navarra que, como ocurriera en Catalunya, han alimentado la cosecha electoral de su principal adversario en este ámbito social y han abierto la puerta al zorro en el gallinero del Fuero. Y en el caso de Esparza, se pone en evidencia lo burdo de su desesperada apuesta por agrupar en su entorno a todo tipo de siglas para intentar llegar al poder, incluidas las de Ciudadanos que le está comiendo terreno electoral. Queda el PSN, que parece recuperar espacio. Si se confirmara en 2019 -algo que no parece claro hoy precisamente por su seguidismo a UPN y PP que van a la baja-, los socialistas deberían elegir de nuevo entre las políticas económicas y de convivencia y las prioridades sociales del actual modelo de cambio en Navarra para este siglo XXI o volver a las políticas y costumbres del viejo régimen anquilosadas en el siglo pasado. Y el primer posicionamiento de Chivite dejando la puerta abierta a esa vuelta al pasado con UPN ya ha sido un error. Es el pasado -que ella misma acababa de calificar de modelo caduco- que llevó al PSN y a los socialistas navarros a la incoherencia y de ahí a la irrelevancia. Queda mucho para mayo de 2019, pero el sondeo, más allá de su intencionalidad, muestra que la sociedad navarra premia los discursos y las acciones constructivas y rechaza las posiciones extremistas y frentistas atrapadas por las oscuras añoranzas del pasado. Para los sectores a quienes exalta políticamente ese discurso, Ciudadanos se sitúa como las siglas nuevas y atractivas frente a los vejez de UPN y PP. Veremos.

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