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Lavapiés ‘on fire’

El barrio madrileño de Lavapiés ha saltado a las portadas tras la muerte de un mantero el pasado 15 de marzo. Este episodio trastoca la imagen real de un barrio amable y cosmopolita que, con todos sus problemas, sigue siendo un ejemplo de convivencia entre vecinos de todas las razas.

Andrés Martorell - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Compañeros del mantero senegalés muerto, Mame Mbaye, en la plaza donde suelen reunirse y celebrar asambleas.

Compañeros del mantero senegalés muerto, Mame Mbaye, en la plaza donde suelen reunirse y celebrar asambleas.

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Compañeros del mantero senegalés muerto, Mame Mbaye, en la plaza donde suelen reunirse y celebrar asambleas.

Hace unos años, el programa de televisión España Directoemitía un reportaje sobre un fraude alimentario relacionado con la venta de leche en comercios chinos. Por supuesto, se eligió el barrio de Lavapiés para plantar allí las cámaras, lo cual podía tener su lógica, dada la gran presencia de comercios regentados por este colectivo asiático. Lo que llamaba la atención era la actitud del reportero, agazapado junto a la puerta de una tienda, en tensión, como si estuviera en Beirut jugándose la vida en mitad de un bombardeo, hablando a cámara con sigilo, “Hola, estamos en Lavapiés…”, mientras, quizá, una anciana pasea indiferente por detrás de la cámara, paseando a su perro.

La sobreexposición mediática de Lavapiés en los últimos días tras la muerte del mantero senegalés Mame Mbaye ha vuelto a sacar lo mejor y lo peor del ser humano. Por un lado, se ha visto la solidaridad de los vecinos con un colectivo vulnerable como es el de los inmigrantes sin papeles. También se han visto episodios que parecían sacados de la kale borroka,a cargo de jóvenes españoles sin relación alguna con el tejido asociativo del barrio. Y en tercer lugar hemos visto, una vez más, hasta qué profundidad moral se puede caer cuando se trata de aprovechar política y mediáticamente la muerte de un ser humano.

La muerte de un mantero

El pasado 15 de marzo moría el mantero senegalés Mame Mbaye en una calle de Lavapiés, tras una persecución policial que se inició en la Puerta del Sol. Atención a la secuencia de los acontecimientos y las interpretaciones políticas que han rodeado el asunto, porque ha sido todo muy loco:

1.- La Policía Nacional, en sus redes sociales, relaciona la muerte del mantero con una persecución de la policía municipal.

2.- Los medios de comunicación (entre ellos El Mundo, La Razón y ABC) se hacen eco de esta primera versión de la policía que señala una relación causa-efecto entre la persecución y la muerte del mantero.

3.- Cargos de Podemos publican tuits con sus opiniones, basándose en la versión de la propia Policía Nacional, y que habían publicado ya los citados medios.

4.- Se demuestra que Mame no murió mientras era perseguido, sino 16 minutos más tarde, y que los policías municipales intentaron reanimarlo. La autopsia revela que Mame tenía una dolencia congénita relacionada con el infarto que le provocó la muerte.

5.- Los medios de comunicación mencionados, que habían publicado previamente la versión de la policía, cargan en sus portadas contra los miembros de Podemos, acusándoles de lanzar un bulo que supuestamente habría provocado los actos violentos que tuvieron lugar tras la muerte del mantero.

6.- El portavoz del PP Rafael Hernando y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría mencionan la palabra Lavapiés en sendas declaraciones, dando por buenas las acusaciones lanzadas por los medios de comunicación mencionados.

7.- Policías municipales se querellan contra los cargos de Ahora Madrid acusándoles de incitación al odio.

Como he dicho, todo muy loco. No importaba que los tuits de los podemitas hubieran sido publicados después de los disturbios, ni que estuvieran basados en la información de la propia Policía Nacional, ni que estos mismos medios hubieran publicado esta versión antes de los tuits.

Esta sucesión de incongruencias es algo que puede parecer incomprensible, pero se entiende mejor si conoces el contexto político y lo que está en juego ahora mismo, en tres niveles electorales: el municipal y autonómico en 2019, y las elecciones generales previsiblemente de 2020.

Lavapiés y el contexto político

La muerte de Mame Mbaye ha sido el detonante, pero la pólvora ya estaba ahí. Los recientes sucesos de Lavapiés han convertido la muerte de un mantero en arma arrojadiza, dentro del contexto de la feroz batalla electoral que ya está en marcha, a un año de las elecciones municipales y autonómicas. Y a dos años de las generales.

En lo que se refiere a la formación morada para intentar llegar a la Moncloa, su mejor argumento es demostrar que saben gestionar lo público. Por eso es tan importante el éxito en la gestión municipal en Madrid, Barcelona y otras ciudades donde gobiernan los denominados “ayuntamientos del cambio”. Otra cosa es que sus rivales políticos se lo permitan.

Ante todo hay que aclarar que la relación entre el gobierno municipal de Ahora Madrid y su propia Policía no es precisamente la mejor del mundo. Solo hace falta recordar ese grupo de Whatsapp que salió a la luz el pasado mes de noviembre, donde algunos agentes de la Policía Local vertían insultos y amenazas contra la alcaldesa, con comentarios tan poco sutiles como “Que se muera la zorra vieja ya”.

Esta animadversión de un sector importante de la Policía Local hacia los nuevos regidores del Consistorio refuerza la sospecha de que Carmena y Podemos se perciben como un cuerpo extraño que se ha colado en las esferas del poder establecido. Además, recordemos que el ministro de Hacienda ha intervenido las cuentas municipales a pesar de que -o debido a que- Carmena ha saneado la economía del Consistorio, reduciendo la deuda un más de 2.000 millones.

Este es el contexto político general que nos permite visualizar la pantalla completa. Aquí Lavapiés no sería más que un píxel, que ha sido magnificado con la potente lupa de los medios de comunicación, en asombrosa sintonía con las tesis del partido de Rajoy y de Cifuentes.

La presión policial ha aumentado con Manuela Carmena

Increíble pero cierto. La presión de la Policía Municipal contra los manteros no ha disminuido desde que gobierna Ahora Madrid, sino más bien todo lo contrario. Y no se trata de una mera sensación. Lo dicen las cifras que se publican en el portal de transparencia del propio Ayuntamiento, donde se puede ver que las intervenciones de la Policía Municipal contra el top manta han aumentado un 43%. ¿Qué está pasando aquí?

Para conocer de primera mano el punto de vista de los colectivos que operan en el tejido social de Lavapiés, hemos hablado con la Asociación de Vecinos La Corrala, la oficina de SOS Racismo, la organización Sin Papeles, y el Sindicato de Manteros y Lateros. Todas las fuentes consultadas coinciden en un mismo punto: la cosa viene de lejos, y la muerte de Mame Mbaye no ha surgido de la nada, porque todo tiene que ver con el hecho de que los manteros no tienen papeles.

Sin papeles, los africanos no tienen acceso a un trabajo legal, lo que les empuja a vender en la calle para poder comer, lo cual les impide tener papeles… Este es el bucle en el que viven día a día los africanos, como el mantero que cayó desplomado en la Calle del Oso el pasado 15 de marzo. Mame Mbaye no tenía permiso de residencia, a pesar de llevar trece años viviendo en España.

Desde el colectivo Sin Papeles aseguran que se han reunido en varias ocasiones con el concejal de Seguridad, Javier Barbero. Así lo explica Tania, responsable de los servicios jurídicos de esta organización: “El concejal de seguridad conoce esta situación, y sabe que la violencia se produce con ocasión de la vulnerabilidad de nuestros compañeros (inmigrantes), pero no quiere asumir ningún tipo de responsabilidad. Sólo se ha comprometido a revisar los protocolos de asuntos internos de la Policía Municipal, después de que el Defensor del Pueblo les haya solicitado información, ante las catorce quejas que hemos presentado”.

Por su parte, el concejal Javier Barbero tampoco es que sea muy popular entre los sindicatos de su Policía Municipal, sobre todo ahora que está en marcha la redacción del nuevo convenio que afecta a un colectivo de 6.100 agentes. Y ya hemos visto que la relación de la policía con los gobernantes de Ahora Madrid viene siendo bastante tensa. ¿El concejal promete revisar el protocolo de asuntos internos? Los policías le acusan a él de ensuciar el nombre del cuerpo, por señalar que la persecución está relacionada con la muerte de Mame.

Y aquí volvemos a la casilla de salida. El bucle continúa sin solución a la hora de redactar este reportaje.