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Tecnoestrés

Por Pablo Gorría - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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Han entrado estos días en casa dos máquinas nuevas, un coche y una tableta, que han alterado la tranquilidad habitual. El coche viene con un libro de instrucciones de 340 páginas, más que muchas grandes obras de la literatura universal. Algunas de esas páginas son incomprensibles, creo, para una inteligencia media, así que hay que darles vuelta una y otra vez para intentar aclararse entre las teclas, pantallas, luces y pitidos del vehículo. Al contrario, la tableta no trae ningún manual. Solo una hojita que promete un funcionamiento muy intuitivo que, en todo caso, se puede encontrar en internet. Sí, solo hay que encontrarlo, entenderlo y aplicarlo, a ser posible sin volverte majara ni maldecir por no haber nacido millennialo, mejor aún, centennial. A ver si voy a tener tecnoestrés, esa enfermedad de adaptación relacionada con la falta de habilidad para trabajar con las nuevas tecnologías y los dispositivos complejos. Creo que está reconocida oficialmente, tiene distintos grados de afección y puede derivar en patologías serias.

En este estado de inquietud leo que se ha producido en Arizona el primer atropello mortal de un coche autónomo, esos sin conductor que ya circulan en pruebas por las ciudades del mundo desarrollado. Menos mal que, a pesar de las 340 páginas de instrucciones, el mío aún no es tan inteligente. Leo todos los días sobre el escándalo de Facebook y la utilización por la empresa Cambridge Analytica de los datos personales de 50 millones de confiados usuarios para cosas muy feas, como enredar en la elección de Trump o en el brexit. Me pregunto entonces por qué para configurar la tableta hay que decirle, por ejemplo, la fecha de nacimiento y otros datos personales.

Basta. Me refugio en el libro de Eduardo Galeano que con el tecnoestrés había dejado en la mesilla. “Vivimos traicionados por las máquinas, que simulan obediencia y mienten, con cibernética impunidad, al servicio de sus amos (...) El siglo XXI no está resultando ser un gran siglo”, dice el escritor de Montevideo. Va a ser eso.

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