Berriozar lidera en Navarra el impulso al testamento vital

Su centro de salud ha formado a 127 profesionales de otros 51 consultorios
Triplica la media navarra en número de documentos

Ana Ibarra | Unai Beroiz - Domingo, 25 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Santos Tolosa, Txaro Osinaga, María del Mar González, Soco Lizarraga e Irati Oyarzun, en el Parque Basoa.

Santos Tolosa, Txaro Osinaga, María del Mar González, Soco Lizarraga e Irati Oyarzun, en el Parque Basoa. (UNAI BEROIZ)

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Santos Tolosa, Txaro Osinaga, María del Mar González, Soco Lizarraga e Irati Oyarzun, en el Parque Basoa.

Berriozar- ¿Cómo se toman las personas mayores o muy enfermas eso de que se les anime a hacer el testamento vital? “Un señor me dijo si le estaba dando la boleta, y le respondí: Para nada. Te digo que estás teniendo una enfermedad y puedes ir pensando lo que te va a ocurrir. No te va a ocurrir antes porque lo pienses”, responde la doctora Lizarraga.

Mientras en Navarra la media es de 2,74 Testamentos Vitales por cada mil habitantes (6.070), en Berriozar esta tasa se multiplica por tres hasta el 9,4 por cada mil con 366 documentos de voluntades anticipadas inscritos. Esta mayor implicación y, también, porqué no, arrojo de sus protagonistas (por cierto, más mujeres que hombres) a la hora de definir el camino que eligen para el final de sus días no es casualidad. El centro de salud, junto al Ayuntamiento de Berriozar, inició en junio de 2008 un programa comunitario de promoción de salud y estilos de vida saludables en el municipio al que pronto se sumaron el resto de entidades, colegios y asociaciones. El proyecto se centraba en la infancia y adolescencia. Fue un éxito y se llevó el Premio Estrategia NAOS 2010 a la promoción de una alimentación saludable en el ámbito familiar y comunitario. Hace diez años el reto fue mejora de la alimentación infantil para prevenir la obesidad y otras enfermedades. Después, el mismo equipo sanitario se movilizó para cambiar los hábitos de las personas mayores y mejorar su calidad de vida. Fue entonces cuando se vio la necesidad de abordar también el tema de la muerte, de eliminar los tabúes que existen y conocer “qué se necesita para morir mejor y porqué la importancia del Testimonio Vital”, asegura la trabajadora social Txaro Osinaga.

Se organizaron diferentes charlas sobre las necesidades que se generan en el final de la vida, sobre la muerte digna y el Testamento Vital. Se hicieron en Berriozar, Erice de Iza y Aizoáin (dependientes de la misma zona básica que agrupa a una población de 13.216 personas). Visto el interés de la población se apostó por ofrecer información en el propio centro de salud y que “la gente se animara a leer mientras esperaba su turno”. Dicho y hecho. También se ofrecieron charlas grupales y talleres. El número de Testamentos Vitales fue creciendo lo que animó a sus profesionales a ofrecerse a la administración -ante la falta de formación- a realizar talleres para el resto de los equipos de centros de salud. El equipo formado por Soco Lizarraga (médica), Txaro Osinaga (trabajadora social) y Noelia García Pascual (enfermera) ha formado a 127 profesionales de otros 51 centros de salud. Un trabajo en red que va dando frutos. La doctora Soco Lizarraga, que también ha trabajado con otros estamentos sanitarios y asociaciones, y en otros trabajos divulgativos, recalca que “hay un gran desconocimiento. Me va a tocar, y si reflexionamos en un momento sereno, no cuando tienes la enfermedad de cara, es mejor. Y, sobre todo, lo importante es saber lo que no me gustaría que pasara conmigo. El documento está ahí para el caso de que llegue una situación en la que no podemos decidir. Dejamos por escrito lo que no queremos que ocurra. Y evitamos problemas a la familia. Hay gente que incluso lo ve como un acto de amor con los tuyos porque evitas conflictos”, reitera. “Lo que la gente suele querer es que no se le alargue la vida cuando esté con una enfermedad que no tiene curación, es decir, con una alimentación artificial, o que le hagan una reanimación cardiopulmonar en según qué situación, o si se paran los riñones que no le hagan diálisis... si tiene infección que no ml den antibiótico... Cada persona tiene que poner lo que necesita”, añade.

Osinaga reconoce que pese a “estar legalizado no se ha hecho un trabajo de divulgación y la población lo deja en manos del personal sanitario”. “Y si no lo hacemos, no sólo se produce mucho conflicto entre la propia familia sino que, además, la decisión dependerá del sanitario que te toque delante. Somos como los jueces ante la ley. Puede que un sanitario le de prioridad a la cantidad de vida y otro a la calidad”, observa Soco. “Muchas veces también se hace un acompañamiento emocional a los familiares porque no saben cómo relacionarse con pacientes de este tipo”, indican.

Muchas veces el tema se aborda “cuando toca una situación de una mala muerte. Porque sigue habiendo malas muertes, en desacuerdo de lo que uno querría... Y gente que viene diciendo: no quiero que me pase como a mi madre, como a mi hermana... lo que sufrió...”. Por otro lado, “falta formación entre sanitarios sobre la sedación paliativa, para morir sin sufrimiento”, admite Lizarraga quien recalca que “está muy clara la diferencia entre una eutanasia (poner algo para que alguien muera) y una sedación”.

Todavía queda mucho camino por hacer, señalan. “En los centros de salud cuando estamos con la persona delante vemos la copia del documento pero, a nivel hospitalario o en Urgencias, no existe un acceso directo y es más lento el poder mirarlo. Dicen que próximamente se podrá. La ley foral de 2011 dice que tiene que estar incorporado el testamento en todas las historias”, recalcan.

Existen enfermedades degenerativas en las que el Testamento Vital resulta útil. Por ejemplo, gente que sufre ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) y saben cuál va a ser el proceso. “Pueden saber que se les va a paralizar los músculos de la respiración y que la única manera de seguir vivos es con un respirador. Y hay personas que dicen que no quieren que les conecten cuando llega esa situación. No es una eutanasia pasiva. Es una limitación de tratamiento que toda persona tiene derecho a elegir. Y el médico que tiene delante por muy duro que le parezca tiene que respetarlo. Si tiene que ponerle sedación para que muera bien y no sofocado, tiene que hacerlo, pero no depende de la ideología del profesional”, subraya Soco.

En opinión de este equipo, el testamento también es importante cuando existen demencias porque éstas se van agravando. Cuando avanza, no saben ni tragar. Y llega el momento en que hay decidir si se pone una sonda de alimentación para que viva más tiempo de forma artificial. Irati Oyarzun (alumna de Trabajo Social) recuerda el caso de un familiar cercano que murió con sufrimiento. “Estuvo agitada, con respiraciones forzadas, y pedimos que no sufriera pero no nos hicieron caso. No pudimos agarrarnos a un testamento. El duelo es más doloroso. Es el último momento que recuerdas y el duelo es mucho más doloroso tanto para la persona como la familia”, atestigua Oyarzun.

También han conocido casos de “buena muerte” como una persona de Berriozar que tuvo un accidente y quedó en estado vegetativo y con testamento la familia no tuvo que tomar decisiones en una fase de “impacto”, explica Txaro.

“Muchas veces no nos ponemos en el lugar de la persona muriente. Habría querido..., le habría compensado... Pensamos en nosotros”, subraya Soco. El Testamento Vital tiene otras ventajas ya que permite hacer donación de órganos, tejidos o del cuerpo entero a la ciencia. Los DVA han ido aumentando desde 2013. En 2010 se surpimió la obligatoriedad de los testigos y con la ley de 2011 de derechos y garantías se empezó a conocer más, detalla Soco. Si en 2017 la media era de 100 testamentos al mes, este año ya son 250. “La accesibilidad de poder hacerlos desde los centros de salud, como se viene haciendo desde hace años, y nuestra aportación en formación y divulgación creemos que han contribuido en su aumento”.

claves

Tres modelos. Hay que elaborar un documento, poniendo lo importante para la persona que lo realiza, o se puede utilizar modelos ya existentes. Estos modelos se facilitan en el Registro de Voluntades Anticipadas y en los centros de salud junto con toda la información necesaria. También se pueden buscar en buscadores de internet. Existen tres modelos: el del departamento de Salud (Voluntades Anticipadas Navarra), el de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) y el de la Conferencia Episcopal. Entre otras diferencias, el segundo añade un punto, y es que “cuando a mí me lleguen esas situaciones de demencia severa o de estar en estado vegetativo si la eutanasia es legal quiero que me la apliquen porque hay que pedirla capacitado”, explican. El documento de la Iglesia habla de que no se alargue la vida, se me alivie el sufrimiento y “no quiero que se me aplique la eutonasia (ahora no es legal)”.

En Navarra está regulado a través de la Ley Foral 8/2011, de 24 de marzo, de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de la muerte.

Cambios. Es obligatorio comprobar si tiene documento y cumplirlo, como es importante hacerlo saber en los hospitales. Mientras estés en plenas capacidades se puede modificar ese testamento. Y se puede tener a alguien de representante, la figura interlocutora, que también se puede cambiar. ¿Quién lo supervisa? Se acaba de crear el Observatorio de la Muerte Digna.

¿Dónde se entrega? En el Registro de Voluntades Anticipadas, servicio de Ciudadanía Sanitaria. Calle Amaya 2A, 3ª planta. En el centro de salud, con trabajadora social. Ante notario, y ante testigos.

¿Qué pasa con el documento? Queda inscrito en el Registro Navarro de Voluntades Anticipadas y en el estatal. Solo puede verlo personal médico (sistema público y privado).

Algunos consejos. Es recomendable guardar copia del texto, que tenga otro la persona representante y hablarlo en la familia para que se conozca. Comunícarselo también al médico de familia, y llevarlo de viaje aunque estará en el registro estatal.