la carta del día

Menos teatro

Por Adolfo Muñoz ‘Txiki’ - Lunes, 26 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Hacen una cosa y aparentan la contraria. La política cada vez tiene más de eso. PNV y UPN acudieron a la manifestación de pensionistas el sábado 17 de marzo. Las movilizaciones sociales les obligan a aparentar que están cerca de la gente que reivindica pensiones dignas, pero los acuerdos que las empobrecen los hacen con el PP. La calle muestra el malestar de la gente y los partidos sistémicos tienen miedo a la calle porque no la controlan.

¡Bienvenidas las movilizaciones! No hay cambios sin movilización. La gente normal -nuestra gente- se percata que esto del crecimiento económico es un timo. No percibe beneficio alguno. Al contrario, ve que les va bien a los de siempre, que las desigualdades aumentan -más si tienen cara de mujer-, que las pensiones pierden poder adquisitivo, y también ven cómo a la siguiente generación de los pensionistas que salen a la calle se les imponen salarios de miseria. Y la gente normal está harta. Harta también de la hipocresía del PSOE, responsable del factor de sostenibilidad que hundirá aún más las pensiones.

Las movilizaciones muestran, además, que los cambios políticos y sociales que necesitamos no vienen solo del trabajo que las fuerzas progresistas ejerzan en las instituciones. Necesitan a la gente movilizada.

La pasada semana tuvimos ocasión de ver una foto que vale más que mil palabras: Urkullu en Madrid con las empresas del Ibex-35 (algunas de las que acudieron a la cita con el lehendakari han saboteado el proceso democrático en Cataluña). El pie de foto que pusieron en algunos medios de comunicación lo decía todo: Foto de familia. Vaya familia la que forman esa gente que acumula millones de euros en fondos de pensiones privados y los gobiernos;entre todos deciden cómo empobrecer aún más a la gente sencilla...

Si hacemos un breve repaso veremos que PP, PSOE, PNV, Cs y UPN están, cuando sus votos son necesarios, en los acuerdos que aumentan las desigualdades sociales. En Madrid, en Gasteiz, en Iruña, en las diputaciones… En la política fiscal, presupuestaria… En la política fiscal acaban de aprobar en juntas generales regalos fiscales para las empresas. Estos partidos también aparecen juntos para oponerse a las iniciativas sindicales, sociales y políticas que pretenden paliar la precariedad laboral y social. Por ejemplo, votando en contra de complementar las pensiones mínimas hasta los 1.080 €, o recortando la RGI, lo que empeora las condiciones de vida de quienes perciben esa prestación (el 25% son pensionistas, el 57% mujeres y el 23% personas que, aun trabajando, son pobres).

Que partidos que apoyan estas políticas con el PP acudan a la manifestación de pensionistas es puro teatro. La mayoría de las veces, si te percatas de la realidad, te das cuenta que el simple hecho de describirla es revolucionario. Lo que hace falta es organizar una oposición nítida y sostenida contra el neoliberalismo vasco, que comparte intereses, políticas y alianzas con el español, para beneficio siempre del dinero. Nos lo recuerdan todos los días. Para que pase desapercibido es por lo que hacen teatro.

El autor es secretario general de ELA