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Teatro: tiempo y espacio para el refugio

El Día Mundial del Teatro se celebra este martes con el fin de destacar su condición de punto de encuentro. “El delicado abrazo del arte debe sostener unida la comunidad humana”, ha escrito el actor Simon McBurney.

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar. Fotografía John Tramper - Martes, 27 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Público asistiendo al emblemático Globe Theatre de Londres.

Público asistiendo al emblemático Globe Theatre de Londres. (D.N.)

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este año no hay un mensaje para conmemorar el Día Mundial del Teatro. Hay cinco. Con motivo de su 70º aniversario, el Instituto Internacional del Teatro (ITI en sus siglas en inglés) ha seleccionado a cinco profesionales, uno por cada una de las cinco regiones de la Unesco: Asia Pacífico, Países Árabes, Europa, las Américas y África. Voces que aportan puntos de vista diferentes, pero que, sin embargo, coinciden en destacar la ceremonia del teatro como un lugar donde todos podemos estar a salvo y que permite comprobar que proceder de distintas latitudes no nos hace sino más parecidos en lo esencial. Se trata de Ram Gopal Bajaj (India), Maya Zbib (Líbano), Simon McBurney (Reino Unido), Sabina Berman (México) y Wèrê Wèrê Liking (Costa de Marfil). Sus palabras se pueden consultar en www.redescena.net.

Para celebrar este aniversario, pero por encima de todo el Día del Teatro, se ha asignado a cinco profesionales navarros de las tablas los distintos mensajes y se les ha pedido que, además del análisis del texto en cuestión, reflexionen sobre el papel que la escena puede y/o debe jugar en un momento convulso como el presente. Son la docente y directora Emi Ecay, la autora, directora y productora Ana Maestrojuán, el director Fermín Cariñena y los actores y fundadores de sus propias compañías Ion Iraizoz y Ana Artajo.

Emi Ecay

Un lugar para jugar y para prestarse atención

La investigadora, profesora y directora de escena Emi Ecay se ha sumergido en el escrito del artista multidisciplinar Wèrê Wèrê Liking, de entre el que destaca una frase: “Una forma de cultura humana que borra los límites: el teatro”. “Me parece esperanzador saber que el teatro sigue vivo en su esencia. Me conmueven qué de cosas pueden ocurrir cuando en una comunidad simplemente alguien se da la vuelta, se desarma y se ofrece a jugar haciendo de espejo... A partir de ahí se pueden compartir deseos, zozobras, bellezas y maldades, risas, miedos, llantos, dudas, descubrimientos...”, dice Ecay. En su opinión, el teatro “es un tiempo y un espacio para prestarnos atención. Sí, para encontrarnos. Un tiempo y un espacio para jugar a otras posibilidades;una experiencia individual y colectiva a la vez”. El mayor trance actual tiene que ver, a juicio de Ecay, con la manera que tenemos de relacionarnos. “Están en crisis las relaciones familiares, las relaciones entre géneros, entre distintos colores de piel, las relaciones de pareja, con lo íntimo, con lo político, con la diversidad... Encontrarnos en el teatro para jugar a mejorar las relaciones sería todo un reto”, comenta.

Por otro lado está el teatro como negocio, “donde mandan productores y burócratas que controlan los circuitos y ferias y donde tienen mucha fuerza las leyes del mercado”. “La Administración y las estructuras teatrales creadas tendrán que demostrar sus capacidades y conocimientos para estimular el teatro en los tiempos que vienen, para no excluir la experiencia artística por cuestiones económicas”. Porque “no solo se trata de valorar las entradas vendidas;es muy importante que se abran huecos para la creación, el estudio y las nuevas o antiguas búsquedas que revitalicen los panoramas”, añade.

Ecay defiende que en esta sociedad hiperconectada en la que vivimos “tenemos que buscar huecos para parar, para la calma”. Hay que favorecer los encuentros cuerpo a cuerpo, “porque hay cosas que la supuesta hiperconexión en que vivimos no logra mejorar”. Y es que “el arte puede proporcionarnos experiencias que amplían, enriquecen y ensanchan nuestra percepción de la vida;puede hacer mejor nuestro paso por el mundo”;sobre todo porque “nos hace preguntas desconocidas, nos descubre verdades fugaces, nos lleva más a fondo y más allá. Puede ser una aventura apasionante, es condensación de pura vida”. En este sentido, su posicionamiento actual como artista pasa por “recuestionar fórmulas aprendidas, aligerar peso y buscar encuentro generadores a partir de las cosas que me hacen temblar: la poesía, la delicadeza, los detalles, los descubrimientos, la memoria, la risa compartida...”. Y añade: “Sigo trabajando creyendo que es bueno para una comunidad que haya personas que se dan la vuelta frente a los demás;cuerpos entrenados para transmitir experiencia, emoción, conocimientos;para provocar la risa, la comunión...” Y también intenta “cuidar las relaciones teatrales”, porque “ese es el humus desde donde pueden nacer nuevas asociaciones, nuevos asombros”. En cuanto al papel del público en el siglo XXI, cree que hay que enfrentarse a este tema “sin miedo”. “El teatro que mantiene al interlocutor pasivo no está muy vivo. El teatro es un lugar donde prestarse atención. Mutua. Estimular reflejos. Mutuos”. A Ecay le gusta que articule “relaciones de ida y vuelta”, y cree que “estaría bien escuchar desde cada propuesta artística qué tipo de relación escénica sería la mejor. Pararse y escuchar puede suponer una pequeña revolución;para que surja el teatro, la escucha es fundamental”.

En este momento, Emi Ecay está metida “entre las plumas” de un musical para junio en Madrid. Además, en verano, el grupo In-Extremis les ha invitado a ella y a Carmelo Gómez a dirigir su próximo montaje, “que esperamos estrenar en otoño”. Y ambos continúan con su escuela itinerante, próximamente en Zaragoza, Málaga, Córdoba, Madrid, Sevilla, etcétera.

Fermín Cariñena

La humilde lucha de contar una historia

El director, que acaba de estrenar Santa Perpetua con la nueva compañía Lilura Teatro, ha dialogado con el mensaje de la escritora y periodista mexicana Sabina Berman. Y se queda con un pizca: “Quitémosle al teatro todo lo superfluo. Desnudémoslo. Porque mientras más sencillo el teatro, más apto para recordarnos lo único innegable: somos mientras somos en el tiempo, somos mientras somos carne y huesos y un corazón latiendo en nuestros pechos. Somos aquí y ahora solamente”. Este fragmento le gusta “por su contundencia y su verdad”. “Es terriblemente complicado entender algo tan sencillo;somos aquí y ahora, latiendo al unísono entre el público y el personaje”, señala.

Coincide con Ecay en que el teatro es “elemento de encuentro desde su origen”. “Ya desde la creación del proyecto todos los profesionales se reúnen para soñar despiertos;si empezásemos con ‘soy de aquí’, ‘gano esto’, ‘políticamente pienso esto’... no podríamos producir”, añade. En su opinión, el teatro tiene “una gran capacidad de adaptación al tiempo que le toca vivir” y obras de hace cientos de años persisten actuales. “Crece y se hace junto a la sociedad que intenta redescubrirlo”, y, “aunque es un arte antiguo”, debe “llegar a más gente, adoptar nuevos creadores, nuevas ideas”, mirando hacia el futuro sin olvidar sus orígenes. Como creador, Cariñena se posiciona en el lado de contar historias, “esa es la humilde lucha”. “En las obras que hacemos, los personajes tienen algo de ti”, comenta. En cuanto al papel del teatro y del público, considera que da lo mismo si el espectador asiste a una función sentado en una butaca o a través de una aplicación de móvil, “lo importante es que haya creador y haya público”;en última instancia, “que se produzca el teatro”.

Ana Maestrojuán

La emoción es lo más íntimo y universal

“Necesitamos apelar al hombre de la tierra de hoy, a salvar el planeta tierra y, por lo tanto, el teatro”. Es la frase del escrito del actor y director, académico y exdirector de la Escuela Nacional de Teatro de Dehli Ram Gopal Bajaj que ha subrayado la fundadora de Producciones Maestras y directora de escena Ana Maestrojuán. “El teatro es vida, es el lugar donde la esencia de los hombres y la mujeres se pone en valor. Nos permite recordar que estamos vivos, que compartimos emociones, sentimientos, inquietudes, miedos o anhelos. Nos dice que pertenecemos a un colectivo mayor y recuerda al ser humano su responsabilidad con la vida”, afirma. Y ser punto de unión “debe ser una de sus responsabilidades”, así como estimular “generando las preguntas, no dando las respuestas”. En la sociedad actual, el arte en general “nos recuerda nuestra condición de humanos”. “Nos muestra que debemos ser conscientes de nuestras posibilidades, de nuestros sentimientos, de nuestra forma de actuar para los demás”. Para Maestrojuán, las sociedades “transitan de unas crisis a otras, saltamos de la económica a la social, pasamos por crisis de valores, vivimos siempre con la sensación de crisis”, de ahí que quiera creer que “la conexión más fuerte es la real”. “La que se da en charlas con los amigos y amigas, los encuentros en la calle, las sobremesas y, cómo no, la generada por el teatro”.

En el mundo globalizado, intenta aprovechar aquellas herramientas que le sirven para difundir su trabajo y, como artista, “intento que todo lo que escribo y dirijo hable de mi parte más emocional;de aquellos temas que me preocupan y que creo que pueden interesar a los demás”. El humor, en ese sentido, es una herramienta esencial en su trabajo, y con ella trata de “dar color a la parte más gris de la vida”. También plantea “las dudas que tengo en silencio”, pero sobre todo “intento emocionar”, porque la emoción “es lo más íntimo y universal que podemos tener”. Del mismo modo, cree que el papel del espectador “nunca ha sido pasivo”. “Cuando soy espectadora tengo una posición activa de escucha, de pensamiento, de cuestionar, de querer entender y sentir”. Además, “también podemos entender como algo positivo que el espectador permanezca durante un tiempo quieto, reflexivo, disfrutando, porque ahora todo a nuestro alrededor es vertiginoso”.

Ion Iraizoz

Encender la luz en lugares oscuros

El actor rescata una frase del texto de la directora, performer y escritora libanesa Maya Zbib: “Hoy más que nunca hay una necesidad de creativamente reinventar nuestras estructuras políticas y sociales con honestidad y coraje, para confrontar nuestras deficiencias y para asumir la responsabilidad del mundo del que somos parte”. Para Iraizoz, el teatro es, “literalmente”, lugar de encuentro. “Nos sentamos en un patio de butacas con personas que piensan distinto, paramos durante un rato y reflexionamos en común sobre lo que estamos viendo. Esto me parece revolucionario en sí mismo”. En su caso, no hablaría tanto de unión “porque cada espectador es un mundo” y recibe lo que ve “de una manera personal y única”, por eso el teatro es “un espacio donde la diferencia es bienvenida”. En palabras del intérprete, creador de la compañía La Caja Teatro, este arte tiene mucho de catarsis ya que “las experiencias teatrales significativas encienden la luz en lugares oscuros”. “La escritora sudafricana Antjie Krog cuenta que conoció a un poeta senegalés que le explicó que la labor del poeta consiste en recordar dónde están los pozos de agua. Cuando su pueblo se olvida de dónde está el agua, el poeta puede conducirles a esta ella. Me parece una metáfora bastante acertada para la función del artista en cualquier cultura”, agrega.

Personalmente, Iraizoz procura comprometerse con lo que hace. Y confía en que la globalización, internet, las redes sociales “nos lleven a construir un mundo menos desigual”. Sobre su relación con el público, destaca que siempre intenta conectar con el espectador, “que le pasen cosas en la butaca”. Eso sí, opina que creador y observador tienen una responsabilidad “compartida”. “Cuando voy a ver algo al teatro, trato de tener ganas de entrar en el juego que me proponen, escuchar activamente y estar presente en la butaca”. Otra cosa es que le guste lo que ve.

Ana Artajo

Elección vital y pasión

Al frente del Taller de Teatro del IES Navarro Villoslada junto a Ion Martinkorena, con el que también creó la compañía Teatro A Quemarropa, Ana Artajo recalca una de las frases del actor, escritor y director británico Simon McBurney: “Que el gran soliloquio de, digamos, Hamlet o Macbeth no eran meditaciones privadas, sino debates públicos”. “Por encima de todo, el teatro es comunicación;la palabra teatral se construye para que resuene ante un público que está dispuesto a conversar”, indica la actriz. Y sigue: “La palabra teatral como un espejo de la vida, de la esencia del ser humano;el teatro como un espacio de reflexión, transgresión y liberación”.

En una sociedad “cada vez más global y despersonalizada”, el teatro “resiste” porque “consigue anclarnos a nuestro pasado, a nuestras raíces culturales, recordándonos quiénes somos y señalando que, al fin y al cabo, no habremos cambiado tanto si, tomando a Shakespeare, reconocemos y hacemos propias las emociones que Ofelia o Lady Macbeth sentían”. En definitiva, entrar en el teatro es acceder a “un reductor de estabilidad y cordura dentro de un mundo que cambia de manera frenética, para compartir lo que nos hace únicos e iguales al mismo tiempo”. Como artista, Artajo no quiere perder de vista lo teatral, pero no puede obviar el contexto tecnológico en el que vivimos. “Como creadora, quiero poder establecer un diálogo con el espectador, lanzando temas situadas al margen de la cultura de la inmediatez en la que estamos sumergidos como consecuencia de la globalización;lograr explicar, con ejemplos vivos -como decía Lorca- normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre”.

Por todo eso el teatro es también punto de encuentro “y de absoluto enriquecimiento”. Y se atrevería a decir que quienes se dedican a este ámbito lo hacen “por elección vital”. “El teatro nos apasiona, y nos dejamos arrastrar por él sabiendo que compartimos esa pasión con muchos otros creadores y espectadores. No importa de dónde vengamos, el bagaje cultural que tengamos o el idioma que hablemos: con el teatro, todos disfrutamos, aprendemos, descubrimos, contamos, desvariamos, construimos y crecemos”, señala. Y rechaza de plano la idea del espectador pasivo: “El hecho teatral es siempre un encuentro entre el creador y el público, fundamentado en un pacto ficcional que ambos comparten. Es el espectador el que completa con su imaginación los intersticios de significado que el creador le brinda”. Al mismo tiempo, resalta la responsabilidad de los profesionales “de no dejar que el público caiga en la pasividad, estimulando su interés y haciéndole partícipe absoluto del hecho teatral”.

actos para hoy

Fondo Bibliográfico. El Gobierno de Navarra celebrará un acto esta mañana en la Biblioteca de Navarra en el que presentará el Fondo Bibliográfico de Teatro, que, formado por más de 2.000 títulos, alojará esta infraestructura. Durante el evento y para celebrar el Día Mundial del Teatro, Oskia Zabala, exalumna del Bachillerato de Artes Escénicas del IES Alaitz, y Eneko Pérez, estudiante de Interpretación en la ENT, leerán el mensaje de Simon McBurney en euskera y castellano.

Teatro Gayarre. Al igual que ayer, el Gayarre volverá a convertirse hoy por partida doble (17.30 y 20.30) en una escape room, de la mano del proyecto ideado Fermín Ciáurriz e Iraia Sanz.

Zizur Mayor. A las 20.00 horas El ruso que ríe, de Gabalzeka.

En televisión. TVE ha programado el telefilme Los habitantes de la casa deshabitada, basada en la obra de Jardiel Poncela.

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