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Entrega y plan D

Por Víctor Goñi - Martes, 27 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

alemania va a extraditar a Puigdemont. Para empezar, porque su entramado jurídico se asienta en la indisolubilidad de la República pese a su organización federal, de lo que se deriva que su Código Penal incluye un delito de alta traición homologable al de rebelión vigente en España que faculta la entrega del expresident. Y, para continuar, porque como Estado tractor de la seguridad comunitaria prioriza la euroorden dictada a cualquier eventual demanda de asilo. Pero es que además concurren factores de reciprocidad política, a partir de una secular sumisión de Rajoy ante Merkel a la que la canciller nunca respondería sometiendo al gallego al ridículo de que Alemania avale en alguna medida el procés catalán y lo invista de legitimidad legal, la tumba del inquilino de la Moncloa. Consumada la prisión provisional de Puigdemont, como antes la de Sànchez y Turull, al soberanismo compete activar un plan D que desde el pragmatismo se plasme en una investidura para antes del 22 de mayo al objeto de evitar otras elecciones el 15 de julio de exclusiva conveniencia de Ciudadanos. La fórmula más factible, por aritmética y coherencia, resulta la suma de JxCat y ERC, previa renuncia a sus actas de los parlamentarios groseramente privados de su derecho de sufragio. Bien entendido que un Govern formalizado sólo constituye el basamento sobre el que articular un diálogo resolutivo primero en Catalunya y luego con el Estado para encauzar un conflicto político agravado hasta el extremo por una causa general radicalizada en los tribunales.