Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

¿Es la vivienda un problema sin solución?

Por Javier Barinaga - Martes, 27 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Recientemente el Observatorio de la Realidad Social, dependiente del Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, publicaba su análisis de la encuesta de vivienda de Navarra 2016 con algunas interesantes conclusiones que deben ayudar a centrar las características actuales del problema de la vivienda. Características que presentan bastantes similitudes a las que nos encontrábamos antes de la crisis.

Es necesario partir de un dato para hacernos cargo de la magnitud del problema. Para, a partir de ahí, preguntarnos por las causas y tratar de encontrar soluciones.

El dato es que no llegan al 9% los hogares que tienen como responsable, están encabezados, por una persona menor de 35 años (frente a ello el 28% de los hogares tienen como titular a una persona mayor de 65 años, lo que generará otro tipo de necesidades y dará lugar a otro tipo de problemas).

Es decir, la inmensa mayoría de las personas jóvenes no se emancipan del hogar familiar hasta que dejan de serlo (jóvenes). Las causas de este retraso en la edad de emancipación son conocidas: por un lado se ha producido un cambio cultural (ya no se siente la necesidad de abandonar la casa paterna-materna y formar una familia propia cuanto antes) pero, sobre todo, el principal motivo lo encontramos en su situación socioeconómica: inestabilidad laboral, únicamente el 21% tiene un empleo indefinido, bajos salarios cuando se tiene un empleo o, directamente, la falta de un trabajo.

La juventud, en la mayoría de las ocasiones, se emancipa demasiado tarde porque no puede hacerlo antes. El mercado libre de vivienda, tanto en propiedad como en alquiler, no les ofrece una salida a la mayoría. Los precios están por encima de sus posibilidades económicas. Y la iniciativa pública, por el momento, tampoco aporta demasiadas alternativas.

La única esperanza para la generalidad de este colectivo está en unas políticas de vivienda de las administraciones públicas basadas en una oferta suficiente de vivienda protegida, en venta o alquiler, a precios asequibles, porque en las condiciones actuales la mitad de la gente joven no podría, ni siquiera, acceder a una vivienda protegida por carecer de ingresos suficientes o no ser estables.

Conocedores de su situación, y según los datos del estudio, el 70% se decantaría por una vivienda en alquiler, aunque de forma temporal, hasta poder acceder a una en propiedad. Hacer frente a esta demanda obliga a contar con un parque importante de vivienda de alquiler social. Cosa que se encuentra muy lejos de la realidad: el Gobierno de Navarra cuenta con pocas viviendas de este tipo aunque se estén poniendo en marcha algunas promociones. No se apostó con gobiernos anteriores por este modelo y el actual, aún reconociéndole un mayor esfuerzo, tampoco ofrece una solución inmediata, aunque haya aprobado una inversión de 75 millones de euros en cuatro años para la construcción de 524 viviendas de alquiler.

Se ha intentado reforzar, con no demasiado éxito, la oferta pública de alquiler mediante la opción de la bolsa de alquiler que, básicamente, consiste en que un particular ofrece una vivienda a la Administración para que, a cambio de una prestación económica y unas garantías, sea ella la que gestione el alquiler.

A pesar de que en 2013 el Instituto de Estadística de Navarra establecía que el 11% de las viviendas de nuestra comunidad, treinta y cinco mil, se encontraban vacías, la encuesta del Observatorio concluye que solamente el 16% de quienes tienen más de una vivienda se plantearían utilizar la opción de la bolsa de alquiler. Si se consiguiera que esas personas dieran el paso estaríamos multiplicando por diez la actual oferta y avanzando hacia la solución del problema.

Parece evidente que para lograrlo es necesario mejorar las condiciones que ofrece el Gobierno de Navarra de forma que se pueda competir con la opción del alquiler libre, que se está poniendo por las nubes. A la vez que se incrementa el control fiscal para evitar que esos alquileres libres se cobrenen negro. La combinación de ambas medidas podría tener efectos muy positivos.

Tampoco debemos olvidar dos nuevas situaciones que se han producido a lo largo de las últimas semanas: el reconocimiento por parte del Estado de un saldo a favor de Navarra de 215 millones por la regularización del convenio económico y la sentencia del Tribunal Constitucional que avala que Navarra pueda expropiar viviendas, propiedad de personas jurídicas, desocupadas durante dos años.

También en este caso la combinación de ambas situaciones nos podría hacer avanzar enormemente en la dotación del parque de vivienda en alquiler. Sería cuestión de dedicar una parte de esos 215 millones a la expropiación de viviendas vacías en manos de empresas o bancos.

Además de hacer un esfuerzo presupuestario en los próximos años para la adquisición de suelo y construcción de vivienda protegida. Y no olvidemos que la vivienda de alquiler supone una inversión inicial importante, pero que se va recuperando a lo largo de los años.

El autor es secretario de Políticas Sociales de CCOO

Herramientas de Contenido