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“Las charlas son claramente insuficientes”

Educación sexual: la asignatura pendiente

Los especialistas en sexualidad demandan que la educación sexual se integre en el currículo escolar para dotar al alumnado de los elementos necesarios para “salir a la vida”

Un reportaje de Marta Martínez - Miércoles, 28 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La educación sexual, generalmente, la imparten profesionales externos al centro escolar.

La educación sexual, generalmente, la imparten profesionales externos al centro escolar. (Foto: N.G.)

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La educación sexual, generalmente, la imparten profesionales externos al centro escolar.

Aun adolescente se le pregunta qué piensa sobre sus relaciones sexuales y responde que lo único que les importa a sus padres es el uso del preservativo. Ya lo llevo, ¿y ahora qué? “Esa es la pregunta del millón”, lanza Javier Gómez Zapiain, profesor de Psicología de la Sexualidad en la UPV/EHU e investigador en el campo del comportamiento sexual humano. “Nadie responde a ese ¿y ahora qué? El preservativo se usa para protegerse de una relación sexual, pero ¿cómo se llega a ese momento?, ¿cuál es el mecanismo de seducción?, ¿cómo se gestiona?, ¿cómo se respeta a la otra persona?, ¿qué tengo que hacer?, ¿qué pasa con mi timidez?, ¿y con mis dificultades?...

La sociedad simplemente no entra en ese debate, ni los padres, ni los educadores, ni los sanitarios”, lamenta. Es por ello que cree que la educación sexual debería formar parte del currículo escolar.

Según los especialistas, el fallo empieza desde la base. “A nivel popular se entiende por sexualidad todo aquello relacionado con las conductas y los comportamientos sexuales. Sin embargo, la sexualidad hay que entenderla en un sentido más amplio. Tiene que ver, en primer lugar, con la manera de situarse en el mundo como mujer y hombre, teniendo en cuenta que hay diferentes maneras de serlo y eso explica la enorme diversidad sexual y de género. La sexualidad tiene que ver también con el deseo erótico. Es algo de lo que nunca se habla y, en realidad, es lo más importante, porque al final las conductas sexuales no son más que la expresión del deseo erótico. Hablando de la adolescencia, el objetivo más importante de la educación sexual es conocer, reconocer y aprender a regular el deseo sexual y con eso evitaríamos muchas actitudes sexistas, violentas, de acoso, que tanto tienen que ver con eso”, explica Zapiain, que ha desarrollado varios programas de educación sexual para el Gobierno Vasco, entre ellos el videojuego Sexumuxu, dirigido al alumnado de tercero y cuarto de la ESO.

Para Lola González Bermejo, psicóloga vasca y educadora sexual, la clave está en “educarnos como seres sexuados, entender que la sexualidad no es una parte externa a nosotros, sino que es inherente”.

“Nos debemos vivenciar como tal desde bien pequeños, conocernos a nosotros mismos, conocer nuestro cuerpo, saber que somos diversos y diferentes, y en base a eso irnos trabajando y queriendo”, ahonda González, que tiene su consulta en el centro sexológico y de atención a la pareja Borobil.

Según la psicóloga, “la educación está basada en lo que se hace y no en lo que somos” y lamenta que se ponga el acento en los riesgos y la prevención.

“Prevenimos el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual, pero no hablamos de los cuerpos, de relacionarnos, del placer, de que esto es comunicación pura y dura”. En definitiva, “es una educación sexual muy basada en los genitales y en mantener relaciones sexuales coitales”.

“Al final, reducimos la sexualidad a los genitales, al coito, la reducimos en edad, en heterosexualidad. La cerramos tanto en ese círculo tan pequeño que la pregunta es ¿y el resto?”, cuestiona. En esta línea, la psicóloga de Borobil considera que la educación sexual que se imparte en los centros escolares “es restrictiva, escasa, de dos horas o seis como mucho al año, y llega tarde”.

Servicios externos

Según Zapiain, “el sistema educativo tiene la responsabilidad de aportar al alumnado los conocimientos necesarios para integrar en sus biografías la capacidad de atender a sus necesidades afectivas y sexuales”.

“A mi modo de ver, la principal carencia es que el sistema educativo no termina de integrar la educación sexual en el proyecto curricular de cada centro. No se trata de charlas acerca de la sexualidad, sino de dotar al alumnado de los contenidos, los elementos necesarios para salir a la vida y afrontar de una manera segura, justa y sin riesgos la actividad sexual. Hoy por hoy muchas escuelas, lejos de asumir su responsabilidad, delegan en profesionales externos, a los cuales encargan cursillos o charlas en educación sexual que son claramente insuficientes”, valora.

Uno de esos servicios externos es Berdindu Eskola, dependiente del Gobierno Vasco, que ofrece asesoramiento y formación al profesorado de centros educativos con interés por trabajar la diversidad sexual y de género.

“A veces tenemos la sensación de que vamos un poco como paracaidistas, es decir, cuando esa diversidad sexual y de género se hace visible”, explica Nahia Rojo, sexóloga de Berdindu. “Desde nuestro punto de vista esto no tiene que ser algo que se trabaje aparte, es decir, habría que integrarlo dentro del currículo de cada centro escolar, porque cuando se trabaja de manera puntual, da la sensación de que no está dentro de la norma. Es mucho más enriquecedor que cuando se hable de sexualidad, de afectos, empezar a trabajar la educación enfocada en la diversidad, pero dentro de un todo”, sostiene.

Las sexólogas de Berdindu acuden a los centros escolares que demandan sus servicios y suelen empezar en el tercer ciclo de Primaria. Sin embargo, Nahia Rojo apunta que “muchas veces estamos haciendo educación sexual o educación en sexualidad sin ser conscientes” y pone como ejemplo los contenidos de Infantil.

“Con cuatro o cinco años tienen que saber diferenciar lo que es un niño y una niña y aquí, el profesorado, con toda su buena voluntad, explica lo que es un niño y lo que es una niña basándose en los genitales, el pene y la vulva. Ahí ya están haciendo educación sexual, pero no quizá de la manera que se debería, están dejando el tema de diversidad sexual y de género a un lado”, explica.

Nahia Roja apunta como un paso positivo que “estamos recibiendo muchas demandas sobre cómo trabajar la diversidad desde Infantil”. Según la sexóloga, es mucho más sencillo trabajarlo en esa etapa para no tener que desmontar esas creencias en Secundaria.

De esto saben bien en el Centro Borobil. “Cuando alguien acude a nuestro centro, el primer paso es educar, deconstruir todas las creencias, estereotipos y todo lo que trae que le hace sentir esa dificultad con mayor peso, incluso considerándolo una disfunción cuando muchas veces no lo es”, explica Lola González. “La educación es el primer paso. Ahora tenemos poca educación sexual y mucha terapia sexual. Lo ideal es que fuera al revés”, concluye.

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