De frente

Desconexión

Por Félix Monreal - Jueves, 29 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Recibimos la Semana Santa con una agitación general, casi como colegiales que abandonan a la carrera las aulas. Igual los católicos que los ateos. Este tiempo de vacación que se abre a medio camino de la Navidad y del comienzo del verano es como aquellas paradas exprés en boxes (pit stop) en las competiciones de Fórmula 1: recarga de combustible en poco tiempo para seguir corriendo a toda velocidad. Los que se van dicen que quieren desconectar, pero el WhatsApp no deja de silbar en sus oídos, siguen pegados a las pantallas del móvil y nunca viajan solos porque con ellos llevan a los grupos de amigos, familia, compañeros de trabajo... ¿Desconectar?, ¡ya! Desconexión era la de antes, cuando toda España quedaba sumida en una misa de sesión continua y en la programación de la Primera Cadena de televisión la secuencia era la siguiente: concierto, Las Siete Palabras, Santos Oficios, procesiones, Via Crucis desde Roma y en el Estudio 1, la única concesión al ocio mundano, representaban El misterio español de Cristo;y en la Segunda Cadena (la UHF), que emitía de ocho de la tarde a doce de la noche, ponían Las figuras bíblicas de Puente Genil y para terminar La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan, de J.S. Bach. Y no invento nada. Recuerdo de aquellos días la voz severa del párroco en una lúgubre iglesia de pueblo, el silencio en toda la casa, roto por el siseo del rezo del Rosario de la abuela, y el tiempo detenido en la calle. Estaba decretado el estado de tristeza en todo el territorio nacional católico y la gente cumplía la orden a rajatabla porque o fingía muy bien o ya llevaba la pena puesta debajo, como una segunda piel. Esa desconexión, entre lo que ocurría aquí y lo que pasaba en el resto del mundo, también duró unos cuantos años. Hoy, la Semana Santa tiene horizonte de mar, perfil de cordillera o de pies sobre la mesa del salón. Las procesiones se adaptan al formato televisivo mientras que de alguna calle aledaña llegan sonidos de reguetón. La tristeza sigue por aquí, ahora en emoticonos de WhatsApp.