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El soberanismo airea sus fisuras pese a impulsar la opción de investir a Puigdemont

JxCat y la CUP reivindican su figura como president y ERC la apoya pero evita referirse directamente a él

Igor Santamaría - Jueves, 29 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Vista del hemiciclo durante el pleno del Parlament.

Vista del hemiciclo durante el pleno del Parlament. (EFE)

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  • Vista del hemiciclo durante el pleno del Parlament.

pamplona- La reivindicación aprobada ayer en el Parlament por los grupos independentistas para investir a Carles Puigdemont, así como el derecho a ello de Jordi Sànchez y Jordi Turull, escenificó también las diferencias en el seno del soberanismo en torno a la posibilidad de colocar como candidato al expresident de la Generalitat. La Cámara aprobó con los votos de Junts per Catalunya, ERC y la CUP las dos resoluciones en que se pedía, por un lado, la “libertad” de los diputados presos y, por otro, se reclamaba la opción de los tres dirigentes a ser Jefe del Govern. Una de las resoluciones, que tuvo el rechazo de Ciudadanos, PSC y PPC -los comunes apoyaron algunos de los puntos sometidos a votación- exigía la “puesta en libertad inmediata de todos los diputados y exdiputados” del Parlament “que están privados de libertad”.

Tanto la formación que lidera Puigdemont como la CUP fueron más claras al avisar de que no renuncian a que éste sea efectivamente investido. Así lo manifestó la diputada Gemma Geis al señalar que “la presidencia de Catalunya no debe pasar por ninguna toga española” sino “solo por las urnas” de los catalanes”. Aún más diáfano fue el portavoz anticapitalista Carles Riera, quien retó al resto de marcas secesionistas a convocar lo antes posible un pleno para investir al expresident, mostrándose satisfecho por el hecho de que JxCat solicitara al presidente del Parlament, Roger Torrent, el voto delegado de Puigdemont. A su juicio, son gestos que reabren la puerta a la esperanza en “la unidad” de los partidos independentistas, aunque insistió en que estos gestos se concreten. En este sentido, reiteró que su grupo “asumirá todas las responsabilidades necesarias” para hacer posible que el president sea investido. Estos últimos días, la CUP ya había propuesto para ello entrar en la Mesa del Parlament.

ERC se mostró más reticente al evitar referirse directamente a las posibilidades de Puigdemont y centrar su intervención en la situación procesal de los políticos independentistas. La diputada Anna Caula se felicitó de que el procés esté cada vez más “internacionalizado” después de las órdenes de extradición emitidas a varios países europeos. A su juicio, ello se debe a la “represión” que ejerce el Estado, con la que, a su juicio, “están liquidando su propio Estado y la poca reputación que les quedaba”. Estas diferencias en el soberanismo obligan a buscar un plan D, que dentro de JxCat pasaría por Elsa Artadi, Eduard Pujol o Ferran Mascarell.

Catalunya en Comú Podem aprovechó el debate para lanzar sin éxito una propuesta con el fin de “salir del bloqueo”. Xavier Domènech, su jefe de filas, planteó un gobierno de concentración formado por independientes ajenos a los partidos políticos. Se posicionó contra la investidura de Puigdemont, no porque no pueda serlo, sino porque no ayuda a la calma.

Con distintos matices, Ciutadans, PSC y PP defendieron su postura contraria a las resoluciones. Para la líder de Ciutadans, Inés Arrimadas, la petición del Parlament para que los presos sean excarcelados es “una barbaridad”. “¿Quieren decidir en el Parlament quién entra o sale de la cárcel?”, se preguntó. El PSC, contrario a pedir la dimisión de Torrent, requirió más “empatía” a todos para recuperar “consensos básicos”.

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