Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

Cuenta atrás para el ‘brexit’

El 30 de marzo de 2019 Reino Unido no pertenecerá ya a la UE;los próximos 365 días pueden ser un doloroso Via Crucis para Londres, y lo peor es que al final quizá empiece el verdadero calvario

Viernes, 30 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La cuenta atrás ha empezado. El 30 de marzo de 2019, el Reino Unido habrá salido de la Unión Europea y Londres y Bruselas comenzarán a recorrer el periodo transitorio que culminará el 31 de diciembre de 2020 con la suelta de amarras definitiva. El año que se presenta por delante no va a ser fácil porque debe concentrar las negociaciones sobre cuál será el escenario tras la desconexión que pondrá punto final a una relación de treinta años. No será fácil para los veintisiete estados que seguirán en la UE, porque es muy probable que empiecen a aparecer las discrepancias internas que debiliten la postura monolítica mostrada hasta ahora, y no será fácil, especialmente, para el Reino Unido, con su primera ministra a la cabeza. En efecto, Theresa May cuenta con un hándicap nada despreciable en comparación con la otra parte de la mesa de negociación. En esta última hay unanimidad en considerar que Reino Unido no debería haberse embarcado en la aventura de dejar la UE y en que la salida no puede suponer que Londres mantenga lo bueno de pertenecer al club y se desprenda solo de lo malo. En la parte británica, en cambio, no hay tal consenso en torno a que el brexit vaya a ser positivo y tampoco lo hay sobre si la salida debe ser por la vía dura o dejándose muchos pelos en la gatera. Tras la euforia de los euroescépticos en los primeros momentos tras el referéndum, las dudas están haciendo mella en ese sector tan heterogéneo y se habla incluso de la posibilidad de una segunda consulta popular. En este sentido, ayer mismo un informe hecho público por el reconocido investigador y analista sir John Curtice señalaba que un segundo referéndum revocaría el resultado de la primera votación. Theresa May, además, se ha comprometido a someter al Parlamento los términos del acuerdo con Bruselas, y aunque ha afirmado que un rechazo no pararía el brexit, parece difícil que la salida se dé en contra de la voluntad de los representantes políticos del país. La primera ministra tiene además sobre la mesa la patata caliente de la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, con la amenaza latente de los unionistas del DUP, que sustentan su Gobierno. Los próximos 365 días pueden ser un doloroso Via Crucis para Londres, y lo peor es que al final del camino tal vez le espere el inicio del verdadero calvario.

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