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Fomento retomará las obras del TAV en víspera de las elecciones

Los trabajos, paralizados desde 2013, no comenzarán hasta finales de año o principios de 2019
El Estado sigue sin concretar las conexiones con Zaragoza y con la ‘Y vasca’
El Gobierno del PP mejorará en los presupuestos su inversión en Navarra, que está en mínimos históricos, con una partida para el tren

Ibai Fernandez Javier Bergasa - Viernes, 30 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Un tramo de pista asfaltada une los campos de Castejón con los de Villafranca como parte de los 14 kilómetros de alta velocidad construidos en Navarra.

Un tramo de pista asfaltada une los campos de Castejón con los de Villafranca como parte de los 14 kilómetros de alta velocidad construidos en Navarra.

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  • Un tramo de pista asfaltada une los campos de Castejón con los de Villafranca como parte de los 14 kilómetros de alta velocidad construidos en Navarra.

Pamplona- El Gobierno del PP no retomará las obras del corredor navarro de alta velocidad (TAV) hasta prácticamente la próxima campaña electoral. La construcción de la infraestructura, tantas veces anunciada, tiene sus trabajos paralizados desde 2013, y no se prevé que las máquinas vuelvan a funcionar hasta finales de este año o principios de 2019. Será casi al mismo tiempo en el que se disolverá el Parlamento y apenas a unos meses de que los navarros vuelvan a las urnas en una contienda electoral en el que el TAV volverá a ser uno de los elementos centrales del debate.

No será hasta el próximo martes cuando el Ejecutivo de Rajoy remita al Congreso los detalles del presupuesto de 2018 cuyas líneas generales avanzó el pasado martes, con más de cuatro meses de retraso. La crisis catalana y la dificultad para sumar una mayoría para su aprobación han retrasado un proyecto que resulta vital para garantizar la estabilidad del Gobierno central en un momento en el que las encuestas aprietan por la derecha.

En lo que se refiere a Navarra, todo apunta a una mejora de la inversión respecto a 2017. Sobre todo porque el presupuesto del pasado año para la Comunidad Foral apenas recogía inversiones por valor de 76,4 millones, de los que 45 fueron además para devolver al Gobierno foral los adelantos de las obras del TAV de ejercicios anteriores, y que ejecutó con varios años de retraso. Lo que deja el gasto real en 31,4 millones, la cifra más baja en, al menos, 15 años.

Así que la previsión es que el nuevo proyecto presupuestario suponga mejoras en las inversiones para Navarra. Algo en lo que confían el PP, en horas muy bajas también aquí, y UPN. Los regionalistas han hecho de sus dos escaños en Madrid su principal influencia institucional, aprovechando su sintonía política con los populares para ofrecer logros que compensen el escaso protagonismo que tienen en la Comunidad Foral, donde han quedado relegados a la oposición en las principales instituciones.

La apuesta por el TAVEl tren de alta velocidad se ha convertido así en la gran baza de UPN y, en especial, de su presidente, Javier Esparza, que ha asumido de forma personal las negociaciones con el Gobierno de Rajoy. “Ya ha habido algún contacto”, avanzaba recientemente el dirigente regionalista, que tras las críticas recibidas hace un año por la escasa visualización de sus logros en la negociación presupuestaria, confía en que esta vez el acuerdo sí incluya partidas concretas para Navarra y, en especial, para la alta velocidad.

El problema es que con la obra prácticamente abandonada por el Estado desde hace ya seis años, los esfuerzos por retomarla se han encontrado con que todos los trámites administrativos necesarios estaban sin realizar, pese a que su desarrollo apenas requería inversión económica. Una labor que el Ministerio de Fomento ha recuperado ahora no sin polémica y en medio de un choque de protagonismo con el Ejecutivo foral, pero que apenas ha avanzado más allá del tramo entre Peralta y Tafalla. El único lugar donde Fomento confía en poder meter las máquinas antes de las elecciones autonómicas y trasladar así la imagen de que la infraestructura avanza gracias precisamente a la colaboración entre UPN y PP.

Sin embargo, los principales hitos del proyecto siguen en el aire. Nada se sabe de las estaciones de Pamplona ni de Tudela, pendientes de estudios y análisis sin fecha concreta. De la conexión con Zaragoza ni siquiera está claro que vaya a ser por alta velocidad, mientras que en lo referente a la Y vasca se debate todavía el punto de conexión. Se puede dar la circunstancia incluso de que UPN acabe apoyando la opción más barata (Vitoria) como plantea Fomento, frente a la más corta (Ezkio), por la que han apostado los principales defensores del TAV en Navarra, y por la que parece inclinarse ahora también el Ejecutivo autonómico.

Lo que sí parece seguro es que la construcción del corredor navarro de alta velocidad volverá a estar en el debate político de los próximos meses, en los que probablemente se sucedan también novedades administrativas en los tramos pendientes. Todo apunta sin embargo a que la legislatura finalizará sin avances reales en el trazado. Lo que obligará a un importante desembolso presupuestario al Gobierno central durante los ejercicios siguientes si quiere cumplir su promesa de que toda la obra esté finalizada para 2023. Lo que implica construir 200 kilómetros en cuatro años con una inversión cercana a los 2.000 millones. Algo que, a día de hoy, no parece muy probable.

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etiquetas: tav, fomento, obras tav