Etxabakoitz, por la convivencia

Vieron sus debilidades, como barrio humilde y multicultural, y en el trabajo llevado a cabo en el último año generaron un nuevo clima de intercambio y convivencia que ha conseguido unir a sus vecinos

Un reportaje de Marivi Salvo. | Fotografía Oskar Montero - Domingo, 1 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Niños y mayores pasean por una de las calles de Etxabakoitz.

Niños y mayores pasean por una de las calles de Etxabakoitz. (OSKAR MONTERO)

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Niños y mayores pasean por una de las calles de Etxabakoitz.

Ubicado en el extrarradio, Etxabakoitz está luchando por levantar la cabeza y superar los estigmas que su realidad multicultural le han venido dibujando a lo largo de los últimos años. De la mano del Ayuntamiento, el barrio ha participado en los últimos meses en la elaboración de un diagnóstico que ya ponía en evidencia su sentimiento de abandono, y al que ahora se han propuesto darle la vuelta con una Mesa por la Convivencia, y dos productos audiovisuales que reflejan su sentimiento de pertenencia y sus ganas de superar la imagen negativa del barrio. Son dos interesantes trabajos, uno sobre el recorrido histórico del barrio, y el otro, un collage de sonidos y músicas del barrio.

Porque “Exabakoitz, como todos los barrios, es el resultado de su historia”. Y eso que la vida de Etxabakoitz como barrio de Pamplona no se inicia hasta el 8 de septiembre de 1953, cuando dejó de ser un concejo de la Cendea de Zizur. Si hasta entonces, contaba apenas con 500 habitantes “y su paisaje entremezclaba zonas industriales, tierras de labor y de huerta y algunas casas bajas diseminadas”, a partir de su anexión a Pamplona “vivió un crecimiento de población ligado al fenómeno de los tránsitos migratorios”. Así, mientras que en 1950 contaba con 555 vecinos, una década después, en 1960, llegó a 2.385, y a 4.482 en 1970, lo que supone que en veinte años “el barrio multiplicó por ocho su población”. ¿De dónde venían? En gran parte, recibió residentes de Andalucía, Extremadura, Castilla, etc y de las zonas rurales del sur de Navarra. También destacó la llegada de familias gitanas. En la práctica, esto supone que la realidad histórica de Etxabakoitz está forjada por su diversidad de orígenes y culturas.

Esto en sus orígenes, y aún más en la actualidad, Etxabakoitz es receptor de otro tipo de inmigración y en el barrio viven personas de hasta 65 países diferentes. En 2017, su población era de 5.230 vecinos (el 23,4% son extranjeros), y se trata de una población, preferentemente, envejecida, ya que Etxabakoitz concentra en los grupos de edad de 45 a 49 años y de 50 a 54 años un gran volumen de vecinos. En la misma línea, el número total de personas de entre 0 a 4 años, según los datos del padrón de 2017, era de 218 personas, por debajo de las que están entre 70 y 74 años (221 personas).

El diagnóstico, que la UPNA llevó a cabo en Etxabakoitz, tras la propuesta de la Unidad de Barrio al área de Acción Social del Ayuntamiento de Pamplona, ha sido editado ahora en un libro (400 ejemplares, mitad en castellano y mitad en euskera, que se pueden obtener en bibliotecas, universidades, servicios sociales, etc). Ya advertía hace unos meses de una realidad: que la población del barrio se ha sentido, y se sigue sintiendo históricamente abandonada por las instituciones públicas, con una gran carencia de servicios públicos, y opina que su actual presente está hipotecado por la incertidumbre futura de un proyecto, el de la estación del TAV y la desaparición de Inquinasa, que limita el desarrollo de planes de actuación que pretenden mejorar la convivencia en el barrio. Junto con su composición heterogénea, otra realidad: Etxabakoitz es un barrio de paso, ya que las condiciones de habitabilidad de las viviendas y los condicionantes del diseño del barrio han generado una importante bolsa de viviendas de alquiler. De hecho, según el diagnóstico, el 85% de las personas extranjeras optan por el alquiler y un 60% de ese colectivo declara su deseo de cambiar de barrio.

Según el diagnóstico, la situación del barrio como zona cierre de la ciudad originó un cierto distanciamiento respecto al centro y, lo que, a juicio de sus residentes, ha supuesto una serie de carencias. Según la encuesta realizada para el diagnóstico, el 73% de los vecinos así lo consideraba, llegando incluso a un cierto “complejo de identidad colectiva”, por el que incluso se sienten estigmatizados por residir ahí. A esta situación contribuyó el desarrollo urbanístico de Etxabakoitz Norte, que lo separó del espacio histórico o zona sur.

La realización de este diagnóstico fue posible gracias al amplio trabajo de campo llevado a cabo en el barrio, a través de cuentas, así como grupos de discusión y entrevistas grupales, que llegaron a contar con la participación de unos 350 vecinos/as.

En este análisis también se constató que la inexistencia de espacios de encuentro para el conjunto de ese barrio aterrazadohabía hecho que retrocediera la “convivencia intercultural” que se daba históricamente, dando paso a una más neutra “coexistencia” entre los distintos grupos sociales. Pero, además, se alertaba de que la situación de “abandono” incrementa algunas situaciones de hostilidad en conflictos locales, muchos de ellos enquistados y no verbalizados. Esas realidades se transmiten a espacios centrales para la convivencia, como el centro educativo.

Así, el diagnóstico concluye que la construcción deficiente, pocos servicios y un barrio estructurado en dos alturas -cuya distancia trata de salvarse mediante elevadores urbanos- son ideas a las que se suma otro factor que, según ha detectado el análisis, está muy presente en los últimos años en la vida social del barrio. El desarrollo de proyectos como el TAV o el devenir de la empresa Inquinasa, como elementos limitadores de las actuaciones privadas y públicas, generan incertidumbres que deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar planes de actuación para la mejora de la convivencia del barrio.

de interés

5.230

vecinos en 2017. Según el padrón Etxabakoitz contaba con 5.230 habitantes, el 23,4% extranjeros.Orgullo de diversidad. Su constitución a través de flujos migratorios de diversa procedencia lo ha convertido en un barrio de acogida caracterizado por una diversidad de la que el barrio se siente orgulloso: siete de cada diez personas entrevistadas tienen una actitud favorable ante ello.

Mesa por la Convivencia. Dentro del proceso, se conformó la Mesa por la Convivencia de Etxabakoitz, un foro abierto a todo el barrio, que es un espacio de trabajo intercultural e intergeneracional con el objetivo de promover el mejorar la convivencia. Su actividad está programada, estructurada, es continua y con vocación de permanencia.

Una cooperativa y el espacio educativo. En los próximos meses, los pasos se van a centrar en la constitución de una cooperativa de consumo, producción ecológica. Asimismo, se plantea trabajar en el espacio educativo, con un grupo multidisciplinar que implique a instituciones y al tejido comunitario del propio barrio.